Polvareda de un trovero

Una de las mejores películas del FAB 2017 es de acá, de Río Negro. Un documental exquisito, sutil y sensible que busca y bucea en la identidad de esa parte de la provincia que existe pese a todo, fuera de las ciudades, en la dura y valiente presencia de la gente de campo.

01/10/2017
Mariano Benito

El hall de entrada del teatro/cine La Baita estaba muy poblado. Llamaba la atención la cantidad de sombreros y boinas de distinto tipo que llevaban varios hombres en sus cabezas. Afinando la visión, uno se daba cuenta que un grupo distinto de espectadores se había dado cita allí. Eran gente de campo, gente de la línea sur probablemente. Estaban en la ciudad, en una sala de cine para ver la película sobre Saúl Huenchul, un mítico payador rionegrino que es sin dudas la más viva expresión de los trabajadores rurales patagónicos.

No creo exagerar al decir que fue la proyección más conmovedora de todo el FAB 2017. Ya en la sala, pude ver que junto a los trabajadores rurales y sus familias, había también una enorme cantidad de jóvenes; muchos venían del valle rionegrino, más precisamente alumnos del IUPA (Instituto Universitario Patagónico de las Artes) que acompañaban el estreno de la película de uno de sus profesores, el realizador audiovisual Nestor Ruggeri.

Con él hablamos de “Polvareda de un Trovero”.

EED - ¿Cómo fue la gestación de esta película?

NR - Le acerque el proyecto al director de la carrera de cine y nuevos medios, Lisandro Martínez, a quien le pareció una buena idea y fuimos a presentarle la propuesta al rector del IUPA, Gerardo Blanes, quien comprendió de inmediato la oportunidad de producir un homenaje al payador Saúl Huenchul, un referente importante de la cultura y el arte popular en Patagonia. Es entonces que se conformó un equipo técnico entre un grupo de docentes, estudiantes, egresados y tuvimos el apoyo de la institución, aportando los recursos materiales y técnicos con los que cuenta la universidad.

EED - ¿Cuándo, cómo y dónde conociste a Huenchul?

Este proyecto comienza en el año 2009 cuando desde el área de extensión de la universidad nacional de La Plata, a través del profesor Pepe Gramático que me propone realizar un documental sobre los payadores más destacados de la región patagónica. Por razones presupuestarias el proyecto no pudo continuar y el trabajo de pre producción que había comenzado quedo olvidado en una carpeta, esperando el momento oportuno para ser recordado.

Saúl Huenchul es el personaje soñado por cualquier realizador de documentales. Se sube a una camioneta 4x4 con la misma naturalidad con la que lo hace diariamente al montar su caballo. Parece no darse cuenta que lo están filmando. Su mirada está siempre más allá. Atraviesa a su interlocutor o hasta supera la línea del horizonte campero. Probablemente está pensando la letra de su próxima payada, siempre atenta a lo que le pasa al trabajador rural, a sus soledades, sus extensas penurias y breves alegrías. La cámara de Ruggeri acompaña a Saúl por recitales en teatros rebosantes de gente, en festivales de doma, en la intimidad de su casa de campo, en un estudio de grabación y hasta en un subte porteño.

EED - ¿Cómo fue la producción de un film con una universidad?

NR - Tengo la suerte de ser parte de la universidad donde diariamente comparto con colegas docentes y estudiantes el deseo de producir y realizar contenidos audiovisuales, y cuando nuestro entusiasmo es acompañado institucionalmente la producción fluye con facilidad, trabajar es un placer, una oportunidad de crecimiento. Claro que estamos hablando de una producción pequeña.

EED - ¿Qué buscás personalmente cuando inicias el arduo proceso de realizar una película?

NR - Generalmente parto de la hipótesis de que atravesamos una profunda crisis de identidad cultural y de conciencia, se trata de descolonizarnos culturalmente y de poder construir pensamiento crítico, que nos ayude a interpelar e interpelarnos, poder darnos la oportunidad de ampliar nuestra conciencia, en definitiva, una eterna búsqueda de saber quiénes somos y que queremos hacer de nuestras vidas. Construir un sentido que justifique nuestro discurrir, algo que nos ayude a superar el estado de alienación que padecemos como individuos y como sociedad. Creo que busco algo de esto cuando inicio la realización de un audiovisual. Es por esto, entre otras cosas, que reconozco en la persona de Saúl Huenchul un artista libertario, honesto, autentico, no duda de su identidad, esos que plasman en su producción lo que son, lo que viven, lo que piensan y sienten, contar su verdad y traducirla en un hecho estético, eso es tener una mirada propia y un sentido de vida.

Huenchul almuerza solo en un parador rutero. La televisión está invariablemente encendida. No en TN. Si en Crónica TV. Un informe sobre el Che Guevara. Huenchul mira atentamente la pantalla. La escena es casual, pero representa mucho en el film. El Che es alguien muy admirado por el payador. Parte de la ideología del revolucionario está plasmada en sus letras.

EED - ¿Cuál es el camino que le sigue ahora a “Polvareda”?

NR - Tenemos muchos planes para la película, por suerte está muy solicitada en varios lugares. Aún, después de acompañarlo durante más de un año, Saúl nos sorprende por lo que despierta en las familias rurales, trabajadores y puesteros de campo. La productora del documental, Lara Decuzzi, está programando proyecciones en diferentes salas de cine de las provincias de Río Negro y Neuqúen, además con el cine móvil visitaremos pueblos de la línea sur rionegrina, escuelas rurales, centros comunitarios, fiestas populares, priorizando los lugares donde grabamos. También se participará en diferentes festivales de cine que tenga relación con la temática. Para después continuar en televisión y finalmente la subiremos a la web.

EED - ¿Cuáles son tus referentes en el cine?

Son varios y diferentes, pero destaco a los que pertenecieron al movimiento del neorrealismo Italiano. Por citarte algunos: Vittorio De Sica, Visconti, Rossellini . También me gusta Elio Petri (1971) o el español José Luis Berlanga (1955), jajaja uuh! todo muy viejo. Con referencia al presente, uno se nutre de los colegas con los que comparte el trabajo.

EED - ¿Qué proyectos tenés a futuro?

NR - Por suerte y a pesar del presente político nacional que padecemos, estamos con proyectos “a futuro” y de paso nos entusiasman. Estamos en la etapa de preproducción de una serie web de ficción, basado en testimonios de presos (hombres y mujeres) de la cárcel de Viedma durante el mes de agosto del año 1933. Son entrevistas reales que hace un periodista del diario Crítica. Gran parte de esta serie se grabará en el set que disfrutamos en el IUPA. Los actores y actrices son de la región. Sera bajo la misma modalidad de producción que Polvareda, un grupo de docentes y estudiantes de la carrera de cine, con producción de la universidad, optimizando los recursos materiales, técnicos y de infraestructura del IUPA.

Los festivales de cine tienen generalmente varias secciones. Algunas de ellas son competitivas, otras no. Al terminar de ver “Polvareda de un Trovero”, me pregunté por qué esta gran película no estaba en ninguna de las dos competencias de las que podría haber participado: la competencia nacional de largos y la patagónica binacional (Argentina y Chile). En lo particular, creo que tranquilamente estaba para competir con las nacionales, en su gran mayoría producciones de Buenos Aires. Algo sobre lo que tendrá que reflexionar el FAB para afirmar el carácter federal que el propio festival propone.

EED - ¿Por qué no estuvo en la competencia del FAB?

NR - Esta es una pregunta que no se contestar, aún no he tenido la oportunidad de charlar con los organizadores del festival sobre el tema. Te confieso que no me resulta agradable la competencia, me provoca acidez estomacal, en cambio compartir la película fuera de competencia es como tomar un té digestivo. Será por esto que quiero agradecer la oportunidad de haber podido mostrar y compartir la película en Bariloche, en el marco del FAB, que espero pueda tener continuidad por considerarlo un evento inspirador para los realizadores audiovisuales en general y para los estudiantes en particular.

Por último, quiero agradecer a los chicos y profes del IUPA. Ellos son: Gonzalo Maldonado, Luciano Ruggeri, Agustin Ortega, Nicolas Nose, Maxi Anriques (estudiantes) y Lisandro Martinez, Rodrigo Garabito, Lara Decuzzi, Nicolas Martinez, Ezequiel Epifanio (profesores) y a las autoridades Sergio Arnal y el rector Gerardo Blanes.