La post-verdad antimapuche de Pichetto

Aunque el ministro del Interior afirme lo contrario, el Senador rionegrino no conoce la zona. Sabe de hoteles y lobbys, pero no de las casas de adobe de Cañadón Caliente o Colán Conhue. Protomontonerismos y la idea de la Patagonia como un desierto.

29/10/2017
Adrián Moyano

 

“Es cierto que él conoce más de cerca este problema porque es de la zona”. Del ministro Rogelio Frigerio a “Diario Popular” (11 de octubre de 2017). A propósito de declaraciones de Miguel Ángel Pichetto sobre “protomontonerismo”.

Para llegar a Cañadón Caliente hay que hacer 110 kilómetros, primero por la siempre polvorienta Ruta Provincial 76 y después por “caminos vecinales”, es decir, huellas... Hasta el paraje no circula el transporte público. Si quieren desplazarse desde o hacia Ingeniero Jacobacci, los mapuche que allí viven tienen que movilizarse en camionetas o a dedo. Por el interior del espacio comunitario, a caballo o a pie… Nada de whatsApp ni de Internet: el único medio de comunicación posible es la radio. Sólo algunos de los mayores recuerdan palabras en mapuzungun porque no sólo campos perdió el pueblo mapuche con el avance del Estado y el capitalismo.

Para defender los precios de la lana, hay integrantes de la comunidad que forman parte de la Cooperativa Ganadera Indígena, veterana organización cuyos socios poco deben saber de Sendero Luminoso o del Estado Islámico. En el paraje se levantan casas de adobe que resisten de mala gana los vientos del oeste. Los ancestros de las familias que tienen su tuwün en Cañadón Caliente se instalaron en la zona en los primeros momentos del siglo XX, no mucho después de la Campaña al Desierto.

Uno de los mayores era capaz de recordar cinco años atrás que en ocasión de una considerable mortandad de animales, los antiguos pobladores dieron respuestas a partir de la sabiduría más profunda de la cultura mapuche. Al parecer, en 1921 se dio un mes de intensas precipitaciones. Para ponerle fin, hicieron rogativas de rodillas “las más antiguas”, pedía y daban y de tanto hacerlo, “se paró el agua”. Se expresaban en el idioma que la tierra entiende en estas latitudes. Aquel grupo de pillankuze se pudo comunicar con el newen del ko, es decir, del agua. Rasgos inconfundibles del az mapu o cosmovisión mapuche.

Canadón Caliente está al sur de Ingeniero Jacobacci, a un paso del límite con Chubut. En cambio, la comunidad “Mariano Solo” tiene su espacio territorial 100 kilómetros al norte de la localidad. Para arribar a sus campos hay que seguir la Ruta Provincial 6, no menos polvorienta que la 76. Aquí existe un poblado: Colán Conhue. Los integrantes del lof se refieren al caserío como “el barrio”. Mariano Solo fue un longko probablemente rankülche ya que la memoria histórica señala que llegó desde La Pampa al poner distancia de las columnas militares. “Defendió siempre sus costumbres y realizaba sus ceremonias”, atesora para sí el lof. La presencia en la zona de sus mayores puede rastrearse hasta 1860.

Recuperar, resistir y producir

Cuando en Buenos Aires no reparaban en el pueblo mapuche ni para buscar nuevos extremismos, la comunidad fue noticia a nivel regional porque recuperó 7.000 hectáreas. Corría 2004. Al igual que en las demás de toda la Región Sur rionegrina, en la comunidad “Mariano Solo” se vive sobre todo del ganado: chivos y ovejas a escala de subsistencia… Nada que ver con la ostentación de la Sociedad Rural Argentina y sus sucursales provinciales. Aquellos campos pocos generosos recibieron rápidamente a los animales que habían vivido apretujados entre tantos alambrados intrusos.

Volver al territorio despertó memorias sobre antiguos kamaruko. Las más ancianas y los más ancianos todavía recuerdan ceremonias multitudinarias camino a Chasicó, uno de los parajes que conforma el territorio, a unos 20 kilómetros de Colán Conhue. Duraban tres días desde mediados de marzo, cuando “se juntaban los viejitos”. Sobre ellos recaía la obligación de la organización. Además de trascendente desde una mirada espiritual, los relatos resaltan la preparación de los caballos, la belleza de la reunión, la elegancia de los mayores que antes de que saliera el Sol, ya hacían el llellipun. De todos lados venía gente y se la recibía como hermanos para hacer la ceremonia alrededor del rewe.

Mallín Ahogado puede resultar laberíntico para quienes llegan de afuera. La cordillera está a la vista para las familias que conforman las comunidades Newenche, Tekel Mapu, Las Huaytekas o Folil, cuyos territorios son discontinuos. Aquí, la cercanía con El Bolsón asegura transporte público con frecuencias que envidiarían en Colán Conhue o Cañadón Caliente. Tampoco hace falta que los agentes sanitarios se dignen llegar porque hay salita y hasta un hospital próximos, señal de celular y teléfonos fijos en algunas de las viviendas. Mallín Ahogado es el vergel que codician Joe Lewis, sus testaferros y vasallos. Entre otros recién llegados menos ilustres…

Aquí también se crían animales pero el verdor de las pasturas provocaría indigestiones entre los chivos que deambulan en la Línea Sur. La gente se consagra de manera colectiva a la recolección de fruta fina y tiene que pedir bonanza para las cosechas en los kamarikun que se desarrollan en otros territorios porque salvo en Las Huaytekas, la sabiduría ancestral se perdió después de décadas de escuelas e iglesias. Sin embargo, cada vez son más los mapuche que esperan y reciben el Wiñoy Tripantü.

Maitenes vs pinos

El agua que falta en los pedreros al norte Ingeniero Jacobacci, acá sobra si ningún pillo se la apropia. Nadie recuerda antiguos rewe pero ante su ausencia, proliferan los espacios sagrados domésticos donde cada mañana, las familias reciben al nuevo día con el pertinente llellipun. Suelen coincidir con maitenes muy antiguos que alcanzaron a esquivar la tala mortal de principios del siglo XX y hoy, resisten irreverentes la invasión de tantos pinos.

Miguel Ángel Pichetto ingresó al Congreso de la Nación en 1993 y desde entonces, siempre contó con banca. Sea con asiento en Diputados o en el Senado... En la Cámara Baja representó al menemismo, en la Cámara Alta también, luego al duhaldismo y después al kirchnerismo. Desde diciembre de 2015 picó en punta para encarnar y liderar una nueva variante del peronismo, cercana o inclusive socia del macrismo. Nada nuevo bajo el Sol, si se considera su trayectoria… Que el ministro del Interior admita la validez de su interlocución “porque es de la zona” evidencia que el senador tuvo éxito en su nuevo re-acomodamiento.

Si bien es legislador nacional hace prácticamente un cuarto de siglo, jamás presentó un proyecto de ley significativo que tendiera a mejorar la situación de los pueblos indígenas. No obstante, con su habilidad para acuñar términos y sorprender a los auditorios incautos, en Buenos Aires pasa por experto al despotricar contra la RAM y su pretendido “protomontonerismo” o por oler “tufillo a Sendero” en la cordilleras rionegrinas y chubutense. En la misma disertación que compartió tales juicios, pidió fortalecer a las Fuerzas Armadas y revivió la idea de la región como desierto al señalar que la Patagonia es un lugar vacío.

A grandes rasgos, se entiende al concepto de post-verdad como una mentira emotiva que procura modelar a la opinión pública no tanto a partir de los hechos más o menos objetivos sino más bien desde las apelaciones a las emociones y creencias. Pichetto formuló su alocución cuando aún faltaba casi un mes para la aparición del cuerpo sin vida de Santiago Maldonado. En ese contexto, insinuar una reocupación de la región a través del Ejército mientras se agitan fantasmas “insurreccionales”, ubica al oriundo de Banfield en la justificación ideológica de las peores tradiciones represivas de la Argentina: la Campaña al Desierto y la última dictadura cívico – militar.

Sabrá el ministro del Interior en quien confiar o no. Asunto suyo... Pero Pichetto no conoce la zona. No sólo porque hace demasiado tiempo que vive en Buenos Aires, sino también porque cuando viene a Río Negro frecuentará hoteles, oficinas y salones en Viedma, Bariloche o el Valle, pero nunca aquellos caminos vecinales que en ocasiones, se esconden entre neneos y coirones. Menos las casas de adobe de Cañadón Caliente o Colán Conhue o los campos cada vez más apretados de Mallín Ahogado.

Los que conocen la zona son los Inalef, los Cariman, los Pinchulef, los Curipan, los Huentelaf, los Huenchul, los Guachaqueo, los Epulef, los Huentenao, los Cañulaf, los Pidunahuel, los Cheuquen, los Neculpan, los Nahuel, los Lefiñanco, los Llanca, los Catriman, los Ancan... Los que tienen sus placentas enterradas en los campos que Pichetto imagina vacíos, los que reciben a Antü cada mañana con quejidos de ñorkin y derraman yerba frente a sus rewe hogareños. Los bisnietos y bisnietas de los que sobrevivieron al Wingka Malon. Los que superaron las cenizas del Caulle - Puyehue y décadas de políticas expulsivas. ¿Lugar vacío? El Wall Mapu está repleto de newen.

 

Glosario

Mapuzungun: habla de la tierra. Idioma mapuche.
Tuwün: origen.
Pillankuze: anciana depositaria de sabiduría. Uno de los roles de la organización tradicional mapuche.
Newen: energía o poder de un elemento de la naturaleza.
Lof: noción mapuche de comunidad. No abarca solamente a la gente, sino también a los newen que están presentes en su territorio.
Longko: literalmente cabeza. Uno de los roles de la organización tradicional mapuche que consiste en orientar políticamente. Se traduce mal como cacique.
Rankülche: gente del carrizo. Los ranqueles.
Kamaruko o kamarikün: ceremonia central de la espiritualidad mapuche, en la que se agradece, se pide y se da.
Llellipun: un momento del kamaruko pero también ceremonia en sí misma, que representa el ejercicio de la reciprocidad con la naturaleza.
Rewe: el “puro lugar”, centro del espacio ceremonial. Se traduce mal como altar.
Wiñoy Tripantü: Salida del Sol. Se suele considerar como el “año nuevo mapuche”.
Wall Mapu: territorio mapuche ancestral.