Una interna en el vacío

“Si es una locura que Chamatrópulos quiera ser Intendente, qué me decís de Gustavo que dice que va a ser Gobernador”. La frase de un dirigente del poder municipal resume el estado de situación en Juntos Somos Bariloche. El gennusismo como expresión de oquedad. Del silencio cómplice al “nadie quería a Chama”.

21/11/2017
Bariloche
Santiago Rey

Chamatrópulos y Gennuso, relación rota

El pasado 17 de octubre, este medio publicó que Pablo Chamatrópulos dejaría el Gobierno municipal de manera definitiva, durante el verano. A medida que se acerca fecha, aquella información se confirma, condimentada por las rencillas cotidianas del poder: una declaración, un asado, nuevos alineamientos. Y un hecho incontrastable: Juntos Somos Bariloche (JSB) se manifiesta como una cáscara vacía, que Gustavo Gennuso ya no conduce.

Cuando la sociedad comenzó a emparentar el nombre de Chamatrópulos con los aspectos más cuestionados de la gestión municipal, se inició el resquebrajamiento en la relación entre el Intendente y su ex Jefe de Gabinete. La secuencia fue así: luego de las publicaciones de En estos días sobre la estructura de recaudación paralela, Gennuso salió a bancar a su funcionario y lo presentó como un héroe cuyos amigos desinteresadamente gestionaban fondos para la ciudad, por fuera de los canales institucionales; cuando -a pesar de la complicidad de muchos medios y la falta de reacción de la oposición-, el tema era ya inocultable, el Intendente comenzó a soltarle la mano a Chamatrópulos y mandó a alguno de sus colaboradores a esmerilarlo por lo bajo; finalmente, Chamatrópulos se convirtió en la pera de boxeo en la que -ahora públicamente- los integrantes de JSB descargan su incapacidad dirigencial y de gobierno.

“Nosotros le habíamos dicho al Intendente...”, intentó explicar el Presidente del Concejo Municipal, Diego Benítez, cuando ya Chamatrópulos había perdido todo su poder. Paso de ballet.

Diego Benítez y Chamatrópulos (foto gentileza)

En realidad, quien más hizo internamente para alejar al ex Jefe de Gabinete del Centro Cívico fue el legislador Leandro Lescano. Aún no está claro si por orden del propio Gennuso o de su nuevo jefe Alberto Weretilneck.

En el medio, además, sucedió la debacle en las urnas de la que el Intendente no salió indemne: se confirmó que fue fugaz la relación amorosa entre el electorado y el ex referente social de las ONG que venía a salvar la democracia y las instituciones.

La catastrófica derrota electoral barilochense de Juntos Somos Río Negro (JSRN) en las PASO, profundizó la crisis y abrió una grieta entre Gennuso y Weretilneck, que se manifiesta en una, hasta ahora, inexpresiva gestualidad de los tres ediles albertistas en el Concejo Municipal local.

A Gennuso le renunció un gabinete y medio, no sabe cómo pagará los sueldos de noviembre, diciembre y el aguinaldo; y, por si fuera poco, el vínculo institucional entre los Gobiernos Provincial y Municipal se juega en el Concejo, y está en manos de los dirigentes-ediles del Frente Grande albertista Diego Benítez, Claudia Contreras y Gerardo Ávila, que pueden torcer la relación de mayorías. De nuevo: La correlación de fuerzas en los partidos de gobierno y su impacto en la institucionalidad de Bariloche quedó en manos de Benitez, Contreras y Ávila, tres dirigentes que están haciendo sus primeros muñequitos de plastilina en el juego de la política.

Claudia Contreras y Gerardo Ávila (foto gentileza)

En ese contexto, abundan los intentos de supervivencia, propios del manual del político que intenta evitar convencerse de la dimensión de su fracaso: el ex Jefe de Gabinete que lanza su candidatura a Intendente; y el Intendente que hace trascender que pretende llegar a la Gobernación. Gestos de oquedad.

“Si es una locura que Chamatrópulos quiera ser Intendente, qué me decís de Gustavo que dice que va a ser Gobernador”, evaluó en off un hombre cercano a Gennuso.

Los problemas de gestión llevaron a que aceleradamente Juntos Somos Bariloche se convierta en una pyme de resguardo del trabajo de sus integrantes, quienes ya piensan en cómo sobrevivir laboralmente en 2019.

Juntos Somos Bariloche es una cáscara. Adentro ya no hay ideas, ni mística, ni dirigentes. Y en política el vacío no se puede gobernar.