# BARILOCHE

Denuncia de irregularidades y renuncia en la Defensoría del Pueblo

La Asesora Letrada del organismo se alejó para no “avalar irregularidades”. Una denuncia por empleo en negro llegó al ministerio de Trabajo de la Nación. La situación se suma al intento de la Defensora de nombrar a su cuñado. Oñate pidió a sus empleados que firmen un convenio de “confidencialidad”.

26/12/2017
Bariloche

Beatriz Oñate (foto oficial Defensoría del Pueblo)

Se profundiza la crisis interna en la Defensoría del Pueblo de Bariloche. Varias supuestas irregularidades fueron denunciadas por la renunciante asesora letrada del organismo, Ingrid Küster, quien a través de una nota detalló la situación.

Desde el inicio mismo de la gestión de Beatriz Oñate se multiplicaron los problemas derivados del “autoritarismo” con el que la Defensora maneja el organismo a su cargo, según indicó a este medio una fuente interna.

En estos días denunció oportunamente que Oñate designó a su propio cuñado en el área de Prensa y Relaciones Institucionales de la Defensoría, Luciano Franzgrote, marido de su hermana, quien hasta ese momento se había desempeñado como chofer de una empresa de micros de larga distancia.

El cargo elegido era el de titular del área de Comunicación y las Relaciones Interinstitucionales, con el objeto de diseñar  “una nueva configuración para actualizar la dinámica y formas de comunicación”, argumentó Oñate en aquel momento.

El caso mereció la advertencia del Tribunal de Contralor habida cuenta de la incompatibilidad de la contratación con lo normado por la ordenanza de Ética Pública (2554/2014) que restringe la contratación de parientes.

Ahora la Defensoría volvió a ser noticia a partir de una denuncia anónima según la cual habría una empleada en el organismo a la cual no se le habrían hecho los aportes patronales conforme a la Ley.

Küster planteó en su nota conocida hoy, que se alejaba del cargo para no "consentir ni avalar, tanto como persona ni como profesional, una serie de irregularidades en el modo de conducción de tan honrosa institución". 

Puntualmente, planteó que una mujer, colaboradora directa de Oñate, se desempeña sin un contrato y trabajando “en negro”. Según pudo saber este medio, Oñate intentó contratarla pero ante el cierre del ejercicio anual, ya no fue posible comprometer el pago. La Defensora optó entonces por hacerla trabajar en negro.

La denuncia sorprendió por la presunta violación de los derechos laborales de un trabajador justamente dentro de la institución abocada a defenderlos.

Por esa información En estos días se comunicó la semana pasada con Oñate, quien negó rotundamente que existiese tal situación. “Te imaginás que eso es imposible”, aseguró, y agregó: “Yo soy una defensora a capa y espada de los laburantes de toda la vida. No hay en esta Defensoría ninguna situación como esa. ¿Cómo voy a tener justo yo un empleado en negro?”.

En Estos Días: Pero la persona mencionada en la denuncia existe y se desempeña en el organismo a su cargo.

Beatriz Oñate: No voy a contestar nada de eso, te reitero que acá no hay ninguna persona que se encuentre en una situación irregular.

El anónimo con la denuncia por la situación irregular fue remitido a la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación. El Delegado y ex asesor letrado del depuesto Intendente Omar Goye, Lucas Gattas, fue quien habría recibido el escrito. Este medio lo llamó el pasado viernes, pero el funcionario público se negó a brindar información.

“¿Usted está al tanto de la denuncia?”, consultó En estos días a Oñate:

Beatriz Oñate: Bueno, se trata de alguien que quiere hacerme daño. Yo soy nueva en este ambiente y todavía me estoy acostumbrando a este tipo de cosas. Se la pasan tirándome cositas de ese tipo. No voy a decir nada más: es totalmente falso lo que dicen. No hay nadie en esa situación. Están tratando de hacerme daño. Como dice la frase: “si ladran es porque cabalgamos”.

Luego de ese diálogo Oñate se comunicó telefónicamente con Gattas, y más tarde advirtió a En Estos Días: "tené mucho cuidado con lo que investigás", dijo.

La situación ahora se hizo pública gracias a la nota de Küster. La ahora ex asesora letrada de la Defensoría dijo que el 21 de diciembre le solicitaron confeccionar un contrato por una locación de servicios para una mujer que estaba trabajando en negro hacía unas semanas. Ese contrato debía tener fecha de inicio el 1 de diciembre. Se trata de un "dato ciertamente falso", señaló Küster.

Oñate habría confeccionado en blanco, sin fecha de inicio ni monto a percibir por la trabajadora. Blanquearla hubiera sido "un modo de esclarecer esa figura de asistente directa y colaboradora personal de la Defensora, de una persona que funcionaba de modo irregular respecto de su contratación y pasar a ser un contrato formal, pero con fecha falsa y monto desconocido".

El organismo, entre otros aspectos, debe bregar por la transparencia de los actos. Sin embargo Oñate habría hecho firmar a los empleados un contrato de “confidencialidad”.

Küster explicó: “Se me presenta un convenio de confidencialidad sin fecha, y que en caso de no querer rubricarlo me sería enviado por Carta Documento. Ese convenio y bajo esa presión lo firmé aclarando de puño y letra la fecha en la que fue realizado".

Por todos estos motivos, la abogada renunció al cargo de asesora letrada y transparentó lo que era un secreto a voces: la tensión interna que se vive en la Defensoría debido al estilo de conducción de Oñate.