Volvieron dos que nunca se fueron

Con un acto que convocó a más de un centenar de personas y que tuvo la intención de demostrar fuerza y capacidad de movilización, Walter Cortés y Ovidio Zúñiga fueron recibidos este viernes en Bariloche luego de cumplir un año y medio de prisión en Esquel, condenados en la causa por el vaciamiento del centro médico ARBOS.

31/12/2017
Bariloche

Walter Cortés (Foto gentileza Económicas Bariloche)

Liberados este viernes los ex administradores del policlínico ARBOS, Ovidio Zúñiga y Walter Cortés, llegaron a Bariloche tras purgar parcialmente su condena por el desfalco de 2 millones de dólares que la ANSES remitió en 1999 para el salvataje financiero del centro de salud sindical que finalmente fue a la quiebra.

Fueron condenados en 2016 por la Cámara Federal de General Roca, condena luego ratificada por la Cámara de Casación Federal, que les impuso una pena de cuatro años de cárcel efectiva. Ahora, la Corte Suprema dio por tierra con esos fallos aduciendo que el tiempo transcurrido complotó contra el derecho de defensa.

Con ellos fueron también sentenciados el depuesto intendente Omar Goye (en aquellos años administrador contable de ARBOS) y el dirigente de la UOCRA, Víctor Carcar, quien se entregó a la justicia luego de permanecer más de un año prófugo.

El quinto imputado en la causa, el abogado Gonzalo Madrazo, negoció en su momento un juicio abreviado, y fue excarcelado a cambio de aportar las pruebas que llevaron a la cárcel a los demás involucrados.

Más de un centenar de afiliados Gastronómicos, Empleados de Comercio, familiares y amigos aguardaron a los dirigentes a su arribo a la ciudad en el cruce de la ruta de Circunvalación y ruta 40. Cantos, consignas, bombos y pancartas alzadas bajo la lluvia acompañaron a los líderes gremiales hacia el centro de la ciudad luego de un año y medio de confinamiento en la Unidad Penitenciaria Federal de Esquel.

 

 

 

En todos los casos los condenados sostuvieron su inocencia. Walter Cortés fue quien lo expresó con mayor dureza, tildando a los jueces de “usurpadores de la Ley”.

“Hay que revisar el sistema judicial argentino que hoy es un gran despropósito, con jueces que no se parecen al pueblo sino a los ricos. Ganan grandes sueldos, y miran a la gente con desprecio”, dijo, “no imparten justicia”.

“A nosotros, los actores sociales, a los que defendemos los derechos de los compañeros, nos persigue un puñado de empresarios y políticos con historias nefastas, que son los que hacen que vayamos presos”, acusó, “hay que erradicar eso de alguna forma”.

Con un discurso enfático, pero de tono demagógico, Cortés fustigó al modelo político nacional: “echan a la gente para ajustar y agrandar sus patrimonios”, dijo, y afirmó “nuestro patrimonio es la gente que debemos cuidar; somos una sociedad y cuando vemos que hay alguien que queda afuera del sistema laboral sabemos que está sufriendo. La mercadería no sufre, sufre la persona”, concluyó, “vamos a estar peleando por esa familia que al quedar sin trabajo deja en estado de debilidad a los niños y a los ancianos”.

Hacia el final del acto organizado con la clara intención de demostrar fuerza y capacidad de movilización, Walter Cortés anunció que en un mes retomará las riendas de la Asociación de Empleados de Comercio que durante su ausencia condujo su hermano Daniel.

En términos similares, aunque con un discurso que apeló a la sensibilidad, el histórico jefe de la Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de Bariloche, Ovidio Zúñiga, recordó: “El doctor (Ricardo) Mendaña me sugería que negocie. ‘A usted lo van a meter preso de cualquier manera’, me decía. Yo le dije ‘soy inocente, no voy a negociar nada, de ninguna manera, me banco lo que venga’. Es lo último que dije antes de la condena: es que cuando la politica entra por la puerta, la justicia sale por la ventana. Por suerte la Corte puso las cosas en su lugar”, expresó.

 

Ovidio Zúñiga (Foto archivo)

 

Zúñiga tuvo palabras de elogio para la gestión de Nelson Rasini en la seccional de la UTHGRA Bariloche y comprometió su “asesoría y acompañamiento; tendré el papel que la Comisión Directiva me dé”, dijo.

Visiblemente más delgado que antes del encierro, el dirigente gastronómico se refirió al “dolor que provoca la cárcel”, la angustia de su familia, sus hijos y sus nietos.

“Soy un cristiano”, contó Zúñiga, “me comprometí con Dios y a la Virgen de las Nieves y les pedí que me dieran fortaleza para tolerar el tiempo que me tocaba estar encerrado”

Y recordó: “Mis hijas se asustaron cuando me vieron tan flaco, pero yo les dije que estaba entrando en mi categoría. Me las arreglé para hacer gimnasia en diez baldosas de dos por cinco dentro de la celda. Salía al patio a trotar y mantenía la mente fija en el día de mi salida”.

“No sabía cuándo sería pero encontré la fortaleza para mantenerme así todos los días”, contó.

Luego también tuvo palabras para quienes lo condenaron.

“Esta causa me la armaron entre la SIDE y el kirchnerismo”, aseguró, y analizó que “son procesos cíclicos: en el 73 logramos los mejores convenios para los gastronómicos que después dieron de baja los militares en el 80, y en el 93 conseguimos el laudo con zona fría”

“Pero yo siempre me mantuve tranquilo, porque nunca me robé nada y no tengo nada de qué arrepentirme”, insistió. “Yo decía, este problema lo arregla la Corte (Suprema de Justicia) o no lo arregla nadie. No sabía cuándo, pero sabía que la Corte iba a poner las cosas en su lugar”

“Tengo que agradecer el apoyo siempre de los trabajadores y de Luis Barrionuevo, que permitió que los compañeros votaran para normalizar la situación del gremio”, dijo y concluyó: “Ahora mi vida sigue, yo a la cárcel me la tomo como un proceso de aprendizaje, casi te diría que como un retiro espiritual”.