# DEUDA PÚBLICA PROVINCIAL Y DESMANEJO FINANCIERO

Weretilneck y el Plan Castello: Como perder 100 millones

Tres colegios de Educación Técnica y unas 600 viviendas podría haber construido Río Negro si no mal invertía los fondos del Plan Castello. En cambio, Weretilneck prefirió “prestarle” 200 millones de dólares al Gobierno de Macri. También compró Lebac, cuyo interés cayó, y vendió dólares cuando costaban 18 pesos. La ecuación financiera es desfavorable y todos los rionegrinos pagan, mes a mes, esas decisiones.

30/01/2018
Río Negro
Claudio Scaletta

Weretilneck tras la colocación del bono

El entusiasmo que provoca en el Gobierno de Alberto Weretilneck los alcances del Plan Castello es directamente proporcional a la impericia demostrada en el manejo de la primera tanda de fondos recibida por la Provincia. Una serie de decisiones político financieras privó a los rionegrinos de la posibilidad de que, por ejemplo, el Estado construya tres colegios técnicos (CET) de primer nivel, y unas 600 viviendas.

Los datos surgen de la comparación del destino dado por Weretilneck a los recursos llegados por el endeudamiento para la realización de obras del Plan Castello, y los costos de los establecimientos educativos y viviendas según las últimas licitaciones provinciales.

En el marco del llamado Plan Castello de Río Negro decidió colocar deuda en moneda extranjera por 300 millones de dólares, una decisión en la que el oficialismo provincial fue acompañado por parte de la oposición que todavía responde al senador Miguel Pichetto. En el camino contó con el asesoramiento de Daniel Marx (ver foto), el profesionalizado colocador de deuda y ex viceministro de Domingo Cavallo. Tras un road show que pasó por Los Ángeles, Boston y Londres, una nutrida comitiva rionegrina encabezada por el gobernador Alberto Weretilneck llegó a Nueva York para participar del proceso licitatorio desde la sede de uno de los agentes colocadores, el Bank of América Merrill Lynch. La operación se concretó el pasado 30 de noviembre y la provincia consiguió los buscados 300 millones en moneda dura. El plazo de financiamiento promedio fue de 7 años y la tasa conseguida del 7,75 por ciento anual, en línea con la que están consiguiendo las provinicias argentinas.

Daniel Marx (tercero desde la izquierda) participó de la colocación del bono rionegrino

Aunque se sabía que los fondos se obtendrían en esa fecha, la tradicional pericia local en la ejecución presupuestaria llevó a la necesidad de colocar a “resguardo financiero” los recursos obtenidos y la provincia decidió colocar dos tercios en Letes, Letras del Tesoro en dólares, y un tercio en Lebac, Letras del Banco Central en pesos.

Hasta aquí parecerían decisiones financieras normales. La sorpresa llegó con la publicación en el Boletín oficial de la resolución 250-E/2017 del pasado 7 de diciembre (ver aquí https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/175877/20171211), por la que la provincia le prestó los 200 millones de dólares a Nación por seis meses a un valor nominal de 202.771.891dólares. Es decir, obteniendo un rendimiento de 2,772 millones de dólares (redondeando). El detalle es que por esos seis meses de plazo, la provincia ya paga la tasa de interés conseguida de 7,75 por ciento anual, es decir u$s 200 millones x 0,0775/2 igual a 7,75 millones de dólares. La cuenta que queda es sencilla: sumar los intereses conseguidos y restar los interés pagados: 2,772 – 7,75 = -4,978 millones de dólares.  En pocas palabras, por una simple decisión financiera la provincia pierde 5 millones de dólares, aproximadamente 100 millones de pesos de los rionegrinos. Una forma de resguardo por lo menos curiosa que, en tanto favorece a un tercero, el gobierno nacional, podría enmarcarse en el delito de administración fraudulenta o infiel, según norma el artículo 173, inciso 7, del código penal.

Aunque la decisión de dejar 2/3 en dólares a pesar de la tasa negativa de hecho en beneficio de Nación puede haber sido acertada en un contexto en que la divisa estadounidense comienza a dispararse más allá de las previsiones, y cuando la prensa internacional comienza a publicar que a la Argentina ya no le será tan fácil financiarse, lo cierto es que eso también significa un aumento proporcional del costo de la deuda en pesos, la moneda en que recauda la Provincia.

Aparición del bono rionegrino en el mercado financiero internacional (foto gentileza Prensa Provincia)

La situación emergente se agrava cuando se considera que la relación entre servicios de deuda (capital + interés a vencer) sobre ingresos totales de Río Negro ronda, para el ejercicio 2018, el 19 por ciento. La ratio surge del análisis sobre la situación fiscal de las provincias que monitorea el Ministerio de Hacienda de Nación y es, junto con Chubut, uno de los peores del país.

 

Estrategia nacional y providencia

 

El “Plan Castello”, la decisión de tomar créditos en los mercados internacionales para financiar obra pública doméstica, se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno nacional: utilizar a los estados provinciales para la colocación de deuda externa. Esto es así porque los gastos en infraestructura de los Estados provinciales demandan pesos, no dólares, y las divisas tomadas en el exterior quedan en las arcas del Banco Central. Se trata de la misma estrategia utilizada, por ejemplo, por la dictadura militar 1976-83, solo que entonces el endeudamiento se puso fundamentalmente en cabeza de las empresas públicas. Cambiemos, como parte de un plan deliberado, utiliza a las provincias.

El argumento a favor de endeudarse en divisas suele ser la posibilidad de acceder a una tasa de interés más baja que la que se pagaría en moneda doméstica. Sin embargo, esta menor tasa no debería considerarse separadamente de la volatilidad macroeconómica, tanto por la incertidumbre cambiaria como por la inflación. Hoy el elevado déficit estructural de la cuenta corriente constituye una amenaza cierta para el nivel del tipo de cambio de mediano plazo. Y ni hablar a siete años. A ello se suma la experiencia historia. Los shocks devaluatorios constituyen una realidad cíclica de la economía argentina. Finalmente los gastos se realizan en pesos, al igual que la recaudación para el repago de los pasivos asumidos, lo que compromete severamente la sustentabilidad financiera futura de la provincia.

El endeudamiento de las Provincias, proyecto nacional (foto gentileza Prensa Provincia)

Desde la perspectiva del gobierno provincial el panorama se ve distinto. Una constante de la administración Weretilneck fue centrar la escasa mística de gestión en la llegada de recursos providenciales. Antes de las elecciones de 2015, por ejemplo, todas las esperanzas se centraron en los ingresos por la renegociación de contratos petroleros, una cortina de humo que se desvaneció tan pronto pasaron los comicios y se volvió evidente que ni los dineros serían tantos ni se destinarían totalmente a infraestructura. Sin romper la medianía de los gobiernos provinciales desde 1983, la administración de la cosa pública se redujo exclusivamente al sostenimiento del pago de salarios. No existe un proyecto de provincia ni planes estratégicos para ningún área del Estado ni sector de la economía. Ya a comienzos del séptimo año de mandato, el gobierno no puede mostrar ningún logro o transformación. Ni siquiera queda la administración ordenada de los primeros años, cuando las cuentas públicas fueron beneficiadas por el contexto de crecimiento y el Estado nacional planificaba el desendeudamiento de las provincias.

En semejante escenario, resultó lógico centrar las esperanzas en el ingreso de recursos extraordinarios, como es el caso del endeudamiento externo, y sobre esta base ordenar las expectativas del poder político local. Esta esperanza fue también la que ató la suerte de Weretilneck al carro del gobierno nacional, con el gobernador actuando como gestor de apoyo a todas las medidas del macrismo, desde los ajustes tarifarios que ahogan la actividad regional, al pacto fiscal y el recorte de recursos jubilatorios. A ello se sumó la pobre realidad presupuestaria. La administración de Juntos Somos Río Negro se caracterizó por no disputar recursos tributarios con ninguno de los poderes económicos provinciales, lo que sumado al estancamiento de las principales actividades del territorio, especialmente la energía y la fruticultura, determina que los recursos provinciales apenas alcancen para salarios. En el ocaso de dos períodos de gobierno, endeudarse se volvió la única alternativa. El problema es que la mala gestión también llegó a los recursos de la deuda.

 

(*) Claudio Scaletta es Economista, coordinador del Área de economía y desarrollo regional del Centro de Estudios Patagonia.