La opción por los pobres

La organización Hombre Vivo denunció que el Gobierno Municipal le quitó un subsidio mensual de 3 mil pesos. El recorte compromete los talleres barriales y la contención a niños y adolescentes que ofrecen en la biblioteca del barrio 204 Viviendas. Es una de las más de 50 bajas del programa Manos a la Obra.

07/02/2018
Bariloche

Intendente Gustavo Gennuso

El recorte en la inversión social del municipio golpea invariablemente sobre los más desprotegidos.

En el último listado del programa social Manos a la Obra, destinado a acompañar a personas y organizaciones que se encuentran desarrollando diferentes tareas comunitarias, vecinos de escasos recursos que se desempeñan en los Programas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social se incluyeron solo 221 beneficiarios, la menor cantidad en más de un año y 53 menos que en el mes anterior. Así se desprende de las Resoluciones de Intendencia, en las que también consta que la inversión cayó 240 mil pesos este mes.

Uno de los perjudicados, el Centro Cultural “Hombre Vivo” y Biblioteca Rodolfo Walsh, denunció que el gobierno Municipal dejó de aportar el subsidio de 3 mil pesos “que formaba parte del apoyo económico de nuestro espacio cultural”, desde al menos 2014. 

“Hace 5 años emprendimos la tarea de aportar a la comunidad un espacio de contención, recreación y esparcimiento para niños y adolescentes de la ciudad”, describieron en un comunicado en el que fijaron como objetivo el acceso igualitario a ciertos ámbitos de la cultura, a través de actividades, murgas, comparsas, ensayos de bandas, talleres literarios, charlas informativas, festivales, entre otros.

La biblioteca popular Rodolfo Walsh en plena actividad

“Hoy nos enfrentamos a la incertidumbre de no poder seguir sosteniendo el espacio gracias a los funcionarios”, lamentaron, apuntando contra Carlos Sánchez, secretario de Desarrollo Social, a quien cuestionaron por “abandonar el territorio” y sostener subsidios a “personas relacionadas con delitos”, mientras desfinancia el espacio.

En abril de 2015, los jóvenes integrantes del Centro Cultural concurrieron al Concejo para solicitar el acompañamiento estatal para poder continuar brindando talleres, sostener la biblioteca y brindar contención a niños y jóvenes de la zona. “La música, el acceso al arte, a la literatura, pueden evitar los episodios de violencia que se viven en los barrios”, afirmaron en ese momento. Hoy, el desfinanciamiento podría hacer cerrar sus puertas.