# FRUTICULTURA EN COMA

Sin respuesta de Nación ni Provincia, productores regalaron la fruta

Lo dijo Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de fruta de Río Negro y Neuquén, durante la protesta de este martes impulsada por las cámaras de productores de Allen, Oro y Cipolletti. Regalaron en total más de 25 toneladas de manzanas  a la vera de la ruta nacional 22, a la altura de la isla Jordán.

13/02/2018
Río Negro

(foto Patagonia Fotopress)

Los productores frutícolas coinciden en que el tiempo se agota entre la urgencia de comercializar el stock de fruta de la campaña pasada que aún permanece en cámara, y el final de la presente cosecha prevista para fines de marzo.

Sin respuestas desde Nación ni Provincia que alienten al sector interviniendo, por ejemplo, en los costos de la cadena de comercialización, la fruta no se vende. Los frigoríficos –hay más de 400 que prestan el servicio de frío en el Alto Valle- mantienen un acumulado promedio de 1000 bins cada uno, lo que hace un total de 400 toneladas de manzanas por frigorífico que aún permanecen en guarda, situación a la que se agrega el costo de la electricidad que se disparó durante el último año.

Este martes a la mañana los productores resolvieron sacar la fruta de cámara y regalarla, porque en definitiva, pierden menos regalando la manzana que pagando el precio de la guarda en frío.

(foto Patagonia Fotopress)

El ciclo corre riesgo serio de estancarse. Los costos de producción rondan los 6,50 pesos por kilo y los productores reciben  tan solo 4 pesos por kilo vendido. Esa es la situación en el inicio de la cadena comercial. En el otro extremo están los supermercados que exhiben la manzana a un promedio de 70 pesos el kilo -según la variedad-, pero que, además, se nutren en porcentajes crecientes de fruta importada.

Desmintiendo el discurso oficial, esto no genera competencia ni baja en los precios (“El problema es que somos caros”, afirmó días atrás el gobernador Weretilneck), lo que genera es el quiebre de la economía regional.

“Es que hay costos que no dependen del productor”, detalló Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, “la electricidad que necesitan los frigoríficos, el gasoil para el transporte, el impuesto a los Ingresos Brutos, del que los productores estaban exentos hasta hace dos años, pero que ahora empezarán a pagar el 5%; o el impuesto inmobiliario que la provincia aumentó en más de un 500%: dicen que apoyan a los sectores productivos, pero después hacen esto”.

(foto Patagonia Fotopress)

A un mes del fin de la cosecha “hay productores que no han levantado ni un solo kilo de fruta de las plantas”, dijo Hernández, “hoy estamos en un porcentaje mayor de hectáreas sin cosechar que el año pasado”.

Con ese panorama, la retracción de la actividad se profundiza y comienza a afectar la matriz productiva hacia un estado de recesión que se torna cada vez más evidente.

Hoy, una hectárea de chacra en producción “no vale nada”, contó el dirigente, “te tiran las chacras por la cabeza. Te piden que  pagues el riego; ni alquiler te piden”.

Una hectárea en el Valle cotiza a razón de 10 mil dólares –la mitad aproximadamente de lo que vale una hectárea de soja en la provincia de Buenos Aires-; pero además el mercado inmobiliario acecha: la venta de esa misma hectárea con destino a urbanizaciones, barrios privados o countries, puede alcanzar un valor de más de 50 mil dólares.

De a poco el conglomerado productivo del Alto Valle se va desgranando. Quien puede vender la tierra para saldar deudas –que mayormente se origina en créditos asumidos para poder afrontar la cosecha- eligen ese camino. “Hay quienes se endeudan para pagar deudas”, relató Hernández, “hasta que no se puede más y van a un remate a precio vil o venden regalado”.

Las pérdidas de mercados externos provocaron una caída en los envíos al exterior de peras del 11% entre noviembre de 2016 y noviembre de 2017, y del 16% en manzanas para el mismo lapso, según datos del SENASA.

"La situación es de quebranto total por la manera distorsionada en que evolucionaron la inflación, los costos y el tipo de cambio en los últimos años, con diferencias de entre 10% y 15% entre cada uno. Perdemos mercados afuera y adentro" señaló a En Estos Días Carlos Zanardi, presidente de la Cámara de Productores Agrícolas de Fernández Oro.

La próxima reunión con el ministro de Agroindustria, Miguel Etchevehere, está pautada para comienzos de marzo. A tan poco tiempo del fin de la campaña resultará imposible recomponer el círculo virtuoso de ´producción-venta-reinversión-producción´; sin embargo aún se aguarda la respuesta del Gobierno Nacional por el pedido de 1,50 pesos en concepto de recomposición que servirá a los productores a afrontar los salarios una vez concluida la cosecha.

La compensación es coyuntural y no revierte el daño que durante estos últimos dos años sufrió la matriz productiva, pero sí podría significar un puente financiero para llegar a la campaña 2019.

“Ese 1,50 aunque parece poco, posiciona al productor, le permite no terminar endeudado, poder sentarse a negociar de otra manera, y en definitiva sobrevivir y esperar a ver si mejoran las condiciones”.

Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de fruta de Río Negro y Neuquén

No obstante, “sobre eso todavía no nos dijeron nada”, aclaró Sebastián Hernández; “nosotros iremos, diremos lo que tenemos para decir, y si las respuestas no son las adecuadas, se hace evidente que una vez terminada la cosecha habrá más medidas de protesta como la de hoy o de mayor intensidad, que es lo que uno viene escuchando día a día de parte de los productores”.

“La producción frutícola no es como la obra pública”, razonó el dirigente, “hacer una ruta es algo puntual, que empieza y termina; en cambió la fruticultura produce bienes y da trabajo los 365 días del año”.

En el volumen final de la actividad económica frutícola del Alto Valle, el porcentaje que aplica a impuestos provinciales supera ampliamente al de la ganancia neta de los productores.

“Yo creo”, continuó Hernández, “que el estado tiene que regular al mercado, que no puede abandonar al productor a su suerte. Acá se habla de generar puestos de trabajo y se destruyen las economías regionales; se habla de que somos caros, pero con la producción frutícola en esta provincia gana más el Gobierno cobrando impuestos que el productor cosechando las manzanas”, señaló.