# QUIÉN MATÓ A RAFAEL NAHUEL

Pequeña procesión desesperanzada

Cada vez menos vecinos acompañan el reclamo de Justicia por el asesinato de Rafael Nahuel, a manos de Prefectura. La impunidad se ciñe sobre otra familia pobre de Bariloche.

26/03/2018
Bariloche

(Foto Alejandra Bartoliche - Patagonia Fotopress)

Como arrastrando el karma de miles de víctimas ancestrales, los familiares y amigos de Rafael Nahuel volvieron a caminar las calles de Bariloche, a la espera de que la Justicia les devuelva algo de paz.

En sus caras desesperanzadas se adivina la vergüenza de andar esas calles ante la indiferencia cerrada de un pueblo que perdió otro hijo a manos de las fuerzas de seguridad del Estado.

Los padres de Rafita, Alejandro Nahuel y Graciela Salvo, y sus hermanos caminan con remeras con la cara del joven asesinado, con carteles pidiendo justicia, y con una urna para juntar algo de plata y así poder pagar a los peritos de parte en el marco de la investigación.

(Foto Alejandra Bartoliche - Patagonia Fotopress)

Unas 50 personas en total, marcharon este lunes desde Onelli y Brown hasta el Juzgado Federal, donde los esperaban un vallado y 24 efectivos de Gendarmería y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Cuatro meses después que Rafael haya sido ultimado por un integrante del grupo Albatros de la Prefectura -durante una represión en la comunidad Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi-, el puñado de familiares y amigos volvieron a gritar por “justicia”, así como casi ocho años atrás gritaron los familiares de Diego Bonefoi, Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, asesinados por la Policía de Río Negro.

Al pasar por Parques Nacionales, un pequeño grupo se desprendió, rompió algunos vidrios y pintó la palabra “asesinos” en una camioneta.

“¡Acá son todos asesinos!”, les dijo un par de cuadras más allá María Nahuel, tía de Rafael, a los efectivos apostados en la puerta del Juzgado Federal.

“Le arrebataron la vida a Rafita”, completó Graciela, su madre, siempre el gesto triste en la cara. “¿Quién me devuelve a Rafita?, que por lo menos el responsable vaya preso”, Graciela como un mantra sin respuesta. A su lado, Alejandro, ya sin palabras.

Pero la pequeña procesión desesperanzada no logró conmover la mañana de Bariloche, que miró de costado el lamento por otro hijo muerto.

(Foto Alejandra Bartoliche - Patagonia Fotopress)