Escrache al represor Felipe Ayala

El genocida condenado a cadena perpetua y beneficiado con la prisión domiciliaria fue escrachado por distintas agrupaciones y vecinos del barrio Vuriloche IV, que llegaron hasta su casa para exigir su regreso a una cárcel común.

30/04/2018
Bariloche

Escrache frente a la casa de Felipe "Chamamé" Ayala (Fotografía Natalia Buch)

Felipe “Chamamé” Ayala fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca en 2013 junto a otros siete represores, en el marco de la causa caratulada "Stricker, Carlos Andrés y otros por privación ilegal de la libertad agravada, aplicación de tormentos reiterada, homicidio agravado reiterado a Yotti, Gustavo Marcelo y otros”.

Gustavo Yotti, de 18 años, quien estudiaba en la ENET de Bahía Blanca y era militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) fue secuestrado junto con su novia María Elena Romero (19) de su domicilio en una pensión, el 4 de febrero de 1977.

La pareja fue trasladada y detenida en el centro clandestino de detención conocido como "La Escuelita".
A dos meses de su desaparición, Yotti, su novia y otras dos personas fueron trasladados al paraje “El Pibe de Oro”, sobre la ruta nacional 3, al sur de Bahía Blanca, donde fueron asesinados a balazos el 13 de abril de 1977.

Felipe Ayala, condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad

Ex guardia de La Escuelita, “Chamamé” Ayala fue juzgado junto a sus superiores, los coroneles retirados Carlos Andrés Stricker y Alejandro Osvaldo Marjanov, y el suboficial retirado Bernado Artemio Cabezón, por los crímenes cometidos en la órbita del  área de operaciones controlada por el V Cuerpo de Ejército.

En coincidencia con el Día de Las Madres de Plaza de Mayo y encabezados por la agrupación HIJOS, unos 50 manifestantes llegaron este lunes a la tarde a la puerta de la casa donde se encuentra Ayala, advirtiendo a los vecinos que “acá al lado vive un asesino”, realizar una panfleteada y anunciar con cánticos que "como a los nazis les va a pasar, adónde vayan los iremos a buscar".

Por las ventanas delanteras de la vivienda pudo verse al propio Felipe Ayala quien llamó a la policía que a los pocos minutos se hizo presente en el lugar, aunque en ningún momento los efectivos intervinieron para interrumpir el acto.

Ayala y Ramón Ernesto Cooke, involucrado en la causa “Operativo Independencia”, son los dos represores denunciados en marzo por organismos de Derechos Humanos que actualmente viven en Bariloche acogidos al beneficio de la prisión domiciliaria.