El gobierno de los negocios propios

La política energética y los tarifazos dejan claro que el macrismo y su horda de Ceos tienen como principal objetivo de gobierno generar ganancias exorbitantes para ellos y el capital concentrado, tal como lo hicieron la dictadura con la deuda externa y el menemismo con el remate de las empresas públicas. Escribe Horacio Rovelli para Socompa.

05/05/2018
Nacional

 

Después de más de dos años de gestión queda claro que “el mejor equipo de los últimos 50 años” tiene como único objetivo generar negocios para ellos y el capital concentrado que opera en nuestro país, nada lo demuestra tanto como lo que está sucediendo con las empresas energéticas en esta nueva vuelta de liberalismo y coloniaje (y como en su momento lo demostró el endeudamiento externo en la dictadura militar o las privatizaciones en el menemismo).

Macri y su gente insisten en asegurarle una gran masa de ganancia a las grandes empresas energéticas, para ello lo que hizo fue dolarizar todas las tarifas y el precio de los combustibles de manera tal que el precio de la electricidad se pautó en diciembre de 2017 en 74,8 dólares por megavatio/hora, a un tipo de cambio de $19,3.-. El gas se fijó el precio en 2,47 dólares por millón de BTU y se plantea alcanzar los 6,38 dólares por millón de BTU a partir de octubre de 2019 (lo que desmiente lo que dicen los funcionarios y legisladores oficialistas que no va haber otro tarifazo). También en combustible se fijó el precio de referencia en dólares para los distintos tipos de nafta y de gas oil, con lo cual, si el precio del dólar sigue subiendo tendremos otra cuota de aumentos de tarifas.

Martínez de Hoz y Videla, artífices de la explosión de deuda externa

El precio de la energía eléctrica en el mercado mayorista desde que asumió la Presidencia de la República Mauricio Macri, pasó de $ 93,25 en diciembre de 2015 a $ 1.036,90 por MWh en marzo 2018, también aumentó en promedio un 800% el gas y como se ajusta por el valor del dólar se ajusta el precio del combustible con el agravante que el litro de la nafta súper costaba en la Argentina en torno a un dólar y ahora sale 1,25 dólar (independientemente del valor del dólar).

Y el presidente Macri dice que no puede hacer otra cosa que dejar que suba el precio (“Haciendo lo que hay que hacer”, según la propaganda de Duran Barba), cuando el ministro Aranguren fue al Congreso de la Nación no supo decir cuál era el costo de extracción del petróleo y del gas, sin embargo se castiga a la población y a toda la economía, porque la energía atraviesa a todos los sectores, con aumentos totalmente desproporcionados e infundados, solo para que las empresas ganen mucha plata (y la fuguen)

Con solo observar los balances de las principales empresas del sector, vemos que, PAMPA ENERGÍA SA, cuyos principales accionistas son Marcelo Mindlin y Joseph Lewis y que es controladora de Edenor, de Transener -la mayor transportadora eléctrica del país- y de TGS Transportadora Gas del Sur -la segunda transportadora de gas, obtuvo una ganancia neta (después de impuestos) de $ 3.382 millones en el año 2017. QUE PAN AMERICAN ENERGY GROUP del grupo Bulgheroni y de la empresa estatal China CNOOC – National Offshore Oil Corporation (Combustible Axion) obtuvo ganancia por $ 24.324 millones en el mismo período. Que SHELL, de la que fue el CEO el ministro Aranguren, que amplió su negocio de distribución y refinería a la importación de gas licuados y a la participación en la extracción, en su Balance al 30/09/2017 obtuvo ganancia por 4.100 millones de dólares, que GAS NATURAL BAN (del grupo español FENOSA) al 31/12/2017 tuvo una ganancia neta por $ 543 millones. Que CAMUZZI GAS PAMPEANA SA (De la italiana Camuzzi) obtuvo ganancia por $ 902,8 millones. Que TRANSPORTADORA GAS DEL NORTE (de los grupos Techint y Eurnelkian) reportó utilidades netas por $ 604,2 millones. Que CENTRAL PUERTO SA (asociada al Banco Galicia por los Escasany y los Miguens) registró una ganancia operativa de $ 2.788,7 millones el año pasado, y sigue la lista, obtienen semejante ganancia, corroborando el modelo de Hood Robin del gobierno de Cambiemos.

También son negocios cuando el gobierno no hace nada para frenar las importaciones de calzado aprecio vil por parte de la firma Grimoldi, o la importación de tomates enteros de Brasil y de Italia (por 10 toneladas de tomates enteros, fraccionados en 26.000 latas, que es la cuarta parte de lo que se produce en el país), o la importación de vehículos y sus autopartes sin límite alguno y sin respetar los cupos del Mercosur y del comercio bilateral (del que ahora Brasil y Argentina se fueron), por supuesto lo que menos les importa es a quienes perjudica, ellos hacen negocios, si los tomates se pudren en Mendoza, San Juan o La Rioja, no es su problema, si los trabajadores de calzados, textiles, imprenta, alimentación, autopartes, etc., se quedan sin trabajo menos, si se cierran fábricas es porque no son competitivos, etc. etc.

Y por supuesto, también es negocio la compra de dólares a $ 20,20 como compró el JP Morgan el miércoles 25 de abril 2018, que es uno de los bancos colocadores de títulos de deuda externa argentino en la gestión de Macri y donde fue jefe de la mesa de dinero el Ministro de Finanzas Luis “Toto” Caputo, máxime que los muchachos del BCRA vendieron reservas internacionales en tres días por U$s 3.508 millones y en dos meses por U$s 6.700 millones.

 

Reservas que son deuda externa

 

El grave problema que no pueden y no saben resolver es que financian el déficit fiscal con deuda externa, déficit que fue en pesos pero equivalente a U$s 35.000 millones en el año 2016 y otros U$s 35.000 millones en el año 2017, para el corriente año 2018 también tienen un déficit similar, por el cual tomaron deuda externa a 7 años y a una tasa del 6,5% anual en dólares por U$s 9.000 millones en enero y U$s 6.000 millones en marzo de 2018, total U$s 85.000 millones que hay que pagar con fuertes vencimiento en años venideros, aunque hay una parte que el plazo es de 100 años.

Dólares; deuda y fuga de capitales (Foto Horacio Paone)

De esos U$s 85.000 millones de deuda, solo menos de U$s 60.000 se hicieron Reservas Internacionales del BCRA, reservas que permanentemente se las venden a los bancos y a los grandes clientes de esos grandes bancos. Y esto es así porque el Estado Nacional (Tesoro de la Nación) es el que toma deuda externa (que el Ministro Luis “Toto” Caputo administra con los bancos amigos, principalmente el JP Morgan y el HSBC) e interna, como sus pagos lo hace en pesos (contratistas, licitaciones, trabajadores, déficit, etc.), debe cambiar la deuda en dólares por pesos con el BCRA, al tipo de cambio “comprador” oficial (al cierre del 27 de abril de 2018 a $ 20,33). Esos dólares a su vez, el BCRA como banco de bancos, se lo vende (al tipo de cambio oficial “vendedor” de $ 20,88) a los grandes bancos (y detrás de ello a los grandes operadores), como resultado queda la deuda en dólares al Estado argentino (y con ello a toda la población) sin saber cuál va a ser el valor de la divisa cuando se tenga que pagar y los dólares lo compran (y lo fugan) las familias más ricas de este país, que no tienen ningún límite de compra y de giro para realizarlo y donde están los dueños de las empresa energéticas y mineras, constructoras, automotrices, alimenticias, siderúrgicas, etc. etc. y por supuesto los operadores financieros.

Invierten una parte, la que les permite mantener el negocio, pero la fuga es la manera en que dolarizan sus ganancia (comprando todavía dólares baratos al BCRA), esto es tan así que según el Balance Cambiario de marzo de 2018 del BCRA, desde que asumió Macri hasta el 31 de marzo de 2018 fue el destino de U$s 39.029 millones, suma que supera la fuga de capitales por U$s 29.913 millones del año 2001 en que implosionó el modelo de valorización financiera y que costará el derrape de ese año con niveles máximos de desocupación y de pobreza como no se tenía registro en el país (La tasa de desocupación abierta de mayo de 2002 fue del 23,3% -casi uno de cuatro trabajadores estaba sin ocupación-, 54,6% de la población se consideraba pobre y la participación de los asalariados en un PIB que cayó un 8,8% era solo del 29,3%).

Paralelamente, como son unos inútiles de toda inutilidad, trataron de compensar la liquidez producida por la venta de dólares del Tesoro de la Nación al BCRA absorbiéndola con Letras del BCRA (LEBAC), pero han generado un monstruo de proporciones para el exclusivo beneficio de los rentistas. En efecto, el total de LEBAC al 25 de abril de 2018 suma $ 1.238.241 millones (al tipo de cambio oficial equivalente a unos U$s 59.000 millones , mayor que las reservas internacionales del BCRA que no alcanzan a esa suma y de libre disponibilidad apenas si se acerca a los U$s 40.000 millones), pero lo que es peor es que el martes 15 de mayo de 2018 vencen $ 687.000 millones (equivalente a unos U$s 32.700 al tipo de cambio del viernes, pero no sabemos cuál va a ser el valor del dólar ese día), y por supuesto menos la tasa de corte, dado que no tuvieron mejor idea que para tratar de frenar la corrida cambiaria subir las tasas de referencia al 30,25%, que se reproduce en tasas del 45% para un crédito cualquiera, incluso los de UVA y es mayor para las tarjetas de crédito y personales, eso si, paritarias todas con techo del 15% para todo el año y una gran parte ni siquiera se acordó un aumento de nada.

 

Dos versiones sobre el futuro

 

Pero como si todo lo que hicieron fuera poco, el gobierno de los CEOs avanza en generar condiciones para continuar sus “buenos negocios” sin importarle el resto del país y, para ello, están adoptando medidas que son estratégicas, siempre como último pagador el Estado nacional.

a) Los Fondos Comunes Cerrados que existen por lo menos 10 de ellos en la Comisión Nacional de Valores listos para su aprobación, que está pendiente de la sanción de la ley de Mercado de Capitales, proyecto que ya cuenta con la media sanción del Senado. Se trata tanto de grupos locales como del exterior que apuntan a canalizar inversiones en energía, infraestructura, real estate y préstamos personales y a PYMES.

b) En ese mismo proyecto de ley de Mercados de Capitales, plantean la “securitización” de los créditos hipotecarios. Es decir que los bancos podrán vender las deudas hipotecarias por UVA, con lo que prevén que esto amplíe el fondeo de las entidades que otorgan ese tipo de préstamos. Y están pensando en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSeS para que sea el comprador de esos créditos securitizados.

c) Las licitaciones de corredores viales en todo el país (autopistas y rutas) en el marco de la Ley 27.328 y su decreto reglamentario 118/2017 de los PPP (Programas Público Privados), donde participan las grandes empresas constructora, nacionales y extranjeras que operan en la Argentina. Cada mes, el Gobierno de Macri emitirá un Acta de Reconocimiento de Avance de Inversión (ARAI), a fin de calcular la inversión aún no amortizada, al cabo de cada trimestre, la constructora habrá acumulado tres ARAI que le permitirán hacerse de un título de pago por inversión (TPI), nominado en dólares, para los gastos en moneda extranjera, en tanto para las erogaciones en pesos se emitirán TPD, que ajustarán por inflación.

El TPI no se contabiliza como deuda pública y será emitido por el fideicomiso PPP, el cual está respaldado en primer término por el Sisvial (fondo fiduciario que se nutre del impuesto al gasoil y que, a partir de 2020, sólo podrá destinarse a obras construidas mediante los contratos público-privados). La garantía secundaria es del Presupuesto nacional.

Esto es, hacen negocios y el garante es el Estado, se endeudan irresponsablemente y esa deuda se la “regalan” a los grandes compradores del mercado cambiario argentino y la deuda le queda a nuestro pueblo (a todos nosotros).

 

Es más, la situación de deuda es de tal magnitud que el mismo FMI (Fondo Monetario Internacional) en el informe del mes de abril de 2018 sostiene que el déficit financiero total de la Administración Nacional Argentina seguirá creciendo hasta 2023. Y Roberto Cardarelli, el jefe de las misiones del Fondo para Argentina, en sus proyecciones para nuestro país, afirma “que este año 2018 el déficit fiscal total es de 5,5% del PBI y todavía se mantendrá en 4,8% del PBI en 2023. Después de Brasil es y será el déficit más alto de la región por muchos años. Con una diferencia significativa: Brasil financia la mayor parte de su déficit con deuda en reales emitida en el mercado local”.

Engendrados por la dictadura militar, impulsada por sus mayores, los hijos y sus empleados de confianza solo ven “business phrase are business”, sin entender la macro y menos que en el país existe gente que vive, trabaja y sueña en una sociedad que nos contenga a todos, ellos persisten con ganar plata y fugarla como sea.

En síntesis, el gobierno de Macri solamente puede superar la restricción externa y las inconsecuencias del modelo que aplica, endeudándose y ofreciendo pingues negocios al capital más concentrado, en ese marco no puede existir proyectos de inversión productiva, se prioriza lo financiero, a costa de un mercado interno que se achica, se concentra y se extranjeriza, con lo que condena a amplias franjas de la población a la desocupación y a la pobreza, con un efecto anestésico por el ingreso de dólares por deuda y para un sector de la población, pero insustentable en el tiempo.

El problema es que alguna vez (y va a pasar) no van a poder conseguir la cantidad de dólares que necesitan para pagar la deuda y los déficit gemelos con que operan (fiscal y comercial), entonces se produce una corrida cambiaria de proporciones que vuelve a mermar las reservas internacionales del BCRA, hasta que “desangrado”, el resto de los operadores financieros, como los tiburones que ven sangre, atacan al unísono y el precio del dólar vuela por las nubes (como pasó en 1982, en 1989, en 1995, en el 2001-2002) y al estar dolarizada la economía se incrementan todos los precios y cae fuertemente el poder de compra de los salarios, jubilaciones y pensiones y con ello de todos los que viven vendiéndole al mercado interno que conformamos los que tenemos ingresos fijos.

Esa historia ya la vivimos y padecimos, no podemos repetir la experiencia para que se enriquezca una minoría de sátrapas y parásitos que habiendo sacado los capitales del país, después compran por uno lo que vale dos. Crecieron y se valorizaron a costa del pueblo argentino, esto explica que en la revista Forbes de las 400 personas más ricas del mundo (todas ellas tienen un patrimonio que supera los U$s 1.000 millones) se encuentran Alejandro Bulgheroni, Paolo Rocca, Eduardo Eurnekian, Alejandro Roemmers, Gregorio Pérez Companc, Horacio Brito, Eduardo Costantini y Marcos Galperín, mientras tenemos un tercio de la población por debajo de la línea de pobreza.

Está en el grueso de la población en tomar conciencia de la real situación y no terminar como en el año 2001 a la cual nos dirigimos a pasos cada vez más veloces con la administración de Cambiemos y con el silencio de nuestro pueblo, que nos hace decir como la Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz del 16 de julio de 1809, “…Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez”.