La devaluación encareció en más de 82 millones la deuda por intereses del Plan Castello

La suba del dólar de la última semana provocó un incremento millonario en las obligaciones que este año deberá afrontar Río Negro sólo para el pago de intereses del Plan Castello. La suba de costos limita las obras a ejecutar. El Gobierno que asuma en diciembre del próximo año tendrá que empezar a pagar el capital de la deuda. La situación en la Patagonia y el contexto nacional.

05/05/2018
Río Negro
Santiago Rey

Weretilneck en Nueva York al momento de formalizar el endeudamiento

Cada día que pasa se torna más complejo defender el impacto del Plan Castello en las finanzas del Estado rionegrino. Las maniobras iniciales que realizó el Gobierno de Alberto Weretilneck con los 300 millones de dólares tomados como deuda en diciembre pasado -y que este medio reflejó en una nota del economista Claudio Scaletta- provocaron una pérdida millonaria al erario público.

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Ahora, la devaluación de la última semana generó un incremento en el monto de intereses a pagar durante lo que resta de 2018.

Los primeros 300 millones de dólares de deuda asumidos por Weretilneck, fueron tomados con un plazo de financiamiento promedio a 7 años y con una tasa del 7,75 por ciento anual, en línea con la que estaban consiguiendo el resto de las provincias argentinas.

Durante 2018 está estipulado el pago de intereses, mientras que el capital de ese préstamo deberá comenzar a ser saldado dos años después de la toma de deuda.

Para este año, la Provincia asumió el compromiso de pago de 23 millones de dólares en intereses. Al momento de llegar los recursos -diciembre del año pasado- el dólar estaba en 18,76 pesos, es decir que el erario provincial debía asumir en 2018 pagos por 431,4 millones de pesos. Pero la devaluación de los últimos días provocó la suba del dólar hasta los 22,30 pesos -según el cierre del viernes-, lo que generó un incremento de 82 millones de pesos en las obligaciones de pago, llevando el monto anual -siempre por intereses- hasta los 513 millones de pesos.

Al momento de asumir la deuda el dólar estaba en 18,76 pesos. Ahora en 22,30

Si a partir del lunes, o la semana siguiente o durante los próximos meses se produce otra corrida cambiaria, la Provincia sumará nuevas exigencias y el negocio del Plan Castello será cada vez más ruinoso.

Por otra parte, el incremento de los costos de construcción -atados en gran medida al precio de los materiales, siempre vinculados al dólar y la inflación- acota la posibilidad de realización de obras públicas, principal objetivo del Plan impulsado por el oficialismo, y aprobado en la Legislatura en mayo de 2017.

Es decir, lo que hoy se puede construir y pagar con 10 millones de dólares, no será lo mismo que dentro de seis meses. Habrá que esperar las negociaciones por mayores costos con las empresas constructoras que ganen las licitaciones de cada obra.

El aumento del dólar, y por ende de las obligaciones de pago, pone en jaque también a las ciudades de Río Negro que decidieron aceptar el tramo de préstamo del Plan -por fuera de los fondos que recibirán como Aporte No Reintegrable-, ya que la Ley aprobada en mayo de 2017 -N° 5201- establece que rigen para los municipios “las mismas condiciones financieras obtenidas por la Provincia”.

Así, cuando a fines de noviembre del año pasado, Weretilneck se mostró feliz en Nueva York donde participó del proceso licitatorio -desde la sede de uno de los agentes colocadores, el Bank of América Merrill Lynch-, tal vez no calculó que el manejo de la economía de su socio político -el Presidente Mauricio Macri- incluiría una devaluación de casi el 10 por ciento en sólo una semana.

Sonriente, Weretilneck, con sus asesores en toma de deuda

O sí lo sabía, y especuló que el impacto político del anuncio y puesta en marcha del Plan Castello podría salvarlo electoralmente en 2019.

En todo caso, como explicó Scaletta en este medio, “la decisión de tomar créditos en los mercados internacionales para financiar obra pública doméstica, se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno nacional: utilizar a los estados provinciales para la colocación de deuda externa. Esto es así porque los gastos en infraestructura de los Estados provinciales demandan pesos, no dólares, y las divisas tomadas en el exterior quedan en las arcas del Banco Central. Se trata de la misma estrategia utilizada, por ejemplo, por la dictadura militar 1976-83, solo que entonces el endeudamiento se puso fundamentalmente en cabeza de las empresas públicas. Cambiemos, como parte de un plan deliberado, utiliza a las provincias”.

La situación del resto de las Provincias patagónicas no es mejor. En un informe publicado por el periodista Sebastián Premici en el medio “Cadena del Sur” se detalla que la deuda en dólares de Chubut, Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego es de 1915 millones.

A nivel nacional, puntualiza el periodista “el endeudamiento contraído durante la gestión Cambiemos ya equivale a casi 142.000 millones de dólares, según el último relevamiento realizado por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). El stock de deuda saltó de representar el 37,6 por ciento del PBI en 2015 a 54,6 por ciento del PBI en 2017”.

Además, sobre el total de deuda adquirida, se produjo “una fuga de divisas equivalente a los 65.000 millones de dólares (sin el cómputo de los intereses) y la misma asciende a los 88.000 millones de dólares fugados si se contabiliza el pago de intereses”.

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Mientras que Neuquén tomó ya deuda por 715 millones de dólares, Chubut lo hizo por 700 millones. Río Negro, como se mencionó, tomó deuda por 300 millones, mientras que la Ley del Plan Castello autoriza a la Provincia a llevar esa cifra hasta los 580 millones de dólares.

El Observatorio de Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) produjo un informe que despeja todas las dudas: la política de adopción de deuda en dólares -ya sea para cubrir gastos corrientes o, como en el caso de Río Negro, proyectar un plan de obras públicas-, es un mandato nacional del Gobierno de la alianza Cambiemos. Y los Gobernadores de las Provincias mencionadas, más allá de las declaraciones altisonantes, son fieles ejecutores del modelo económico que implementó la Nación desde diciembre de 2015.