La Biblioteca Popular Sarmiento, otra víctima de la crisis municipal

Es el centro cultural más importante de la ciudad. Posee decenas de miles de volúmenes y forma parte del conjunto arquitectónico que distingue a Bariloche. Sin embargo la Municipalidad le vuelve la espalda; no cumple con los aportes fijados por Ordenanza y arrastra una deuda de más de 800 mil pesos. Esta semana le cortaron el suministro de gas.

06/05/2018
Bariloche

 

La deuda de la Municipalidad con la Biblioteca Sarmiento supera los 80.000 pesos

 

Junto a la Escuela Municipal de Arte “La Llave” y el modesto Salón Cultural de Usos Múltiples, la Biblioteca Sarmiento resume la actividad cultural de Bariloche con intervención del Estado. Nadie imaginaría una postal del Centro Cívico sin el emblemático edificio ubicado en la esquina noreste. Si cerrara sus puertas el intendente de turno pasaría a la historia tan solo por ese dato. Pero la biblioteca conoce un largo camino de desdén que llegó a su extremo la semana pasada cuando le cortaron el gas por falta de pago.

La Ordenanza 1516 de 2005 estableció un subsidio para la Biblioteca Popular Sarmiento, de carácter mensual y equivalente a  3 salarios mínimos, vitales y móviles: 28.500 pesos.

El artículo 2 de la misma Ordenanza dice que “La MSCB se hará cargo del pago de los servicios esenciales de Luz, Gas y Agua”. Eso es todo. Los demás gastos se cubren con donaciones y el aporte de 60 pesos por mes que pagan los asociados.

 “Del periodo 2016/2017 la Municipalidad nos adeuda servicios por 42.513 pesos”, cuantificó Gonzalo De Estrada, presidente de la Asociación Biblioteca Popular Sarmiento, “y por salarios 260.912 pesos. Del periodo 2017/2018 nos adeudan por salarios 317.520 pesos. El total de la deuda al 31 de marzo de este año es de 830.310 pesos”.

Gonzalo De Estrada, presidente de la Asociación Biblioteca Popular Sarmiento

 

Consciente de lo que implica la biblioteca y rápido de reflejos, el intendente Gennuso sorteó el problema en 24 horas; confirmó que “fue un error, pero ya lo solucionamos”, y efectivamente, el viernes a última hora Camuzzi ya había reconectado el suministro de gas; algo que no es común al resto de sus usuarios.

“Es evidente que hubo una orden de arriba”, dijo De Estrada, “es posible que desde el Gobierno Provincial. No sé exactamente de dónde vino la orden, pero rápidamente vinieron a conectar”.

La deuda de la Municipalidad (de hecho, el incumplimiento de la Ordenanza) es una constante. Cual más, cual menos, todas las administraciones registraron atrasos con los pagos, solo que ahora el “error”, como lo llama Gennuso, se agravó.

Gonzalo De Estrada contó que “mientras estaba Ariel Gomis en Hacienda, algo pagaban. Aunque sea por goteo, pero iban cumpliendo. Ahora, desde que llegó este hombre (Diego Quintana asumió como nuevo secretario en noviembre del año pasado), nada de nada. La gestión que hacemos es administrativa: pedimos reuniones y nunca nos atienden, presentamos notas que nunca nos contestan; y lo mismo con el intendente”.

 

Típico de tiempos de crisis es que las actividades educativas, culturales o recreativas ocupen el lastimoso último lugar en la lista de prioridades.

“Las últimas veces fui personalmente a verlo (al secretario de Hacienda, Diego Quintana), y ahí me tuvieron esperando, pero nunca me atendió. Ya después me dio tanta bronca que no fui más, y empezamos a gestionar vía intendente, con la intención de decirle ´fíjese, nos está pasando esto´, y tampoco tuvimos respuesta”, relató De Estrada.

“Estamos en una situación financiera crítica y ya no podemos prescindir de ese aporte”, explicó, “Otras muchas veces, cuando nos llegaban los avisos de corte de un servicio, terminábamos juntando la plata y poniéndola de nuestro bolsillo, y ahora también lo hubiéramos hecho, pero no sabíamos. Porque ni siquiera nos avisan que no piensan pagar”.

La situación es la habitual, según dijo Gonzalo De Estrada: el pago de los servicios se concreta muchas veces sobre el aviso de corte. Desde la Municipalidad avisan que no van a pagar y la Asociación acude a fondos propios para salvar el inconveniente.

“Es una cosa de locos”, describió, “indudablemente esta gestión municipal está sin fondos, y nosotros sabemos que no podemos reclamar 800 mil pesos de un día para otro, pero lo que no puede ser es que ni siquiera nos avisen que no tienen plata para pagar los servicios y dejen que nos corten”.

 

La misma Ordenanza 1516, estipula que a modo de contraprestación la Asociación debe cederle a la Municipalidad la sala de teatro al menos 3 veces por mes. Desde hace un tiempo esto –las razones son evidentes- tampoco se cumple. Es que la habilitación de la sala, explicó De Estrada, tiene un costo en luz, gas y personal, que la Municipalidad, como se ha dicho, no cubre; a la vez que bien podría ser alquilada a particulares que sí cubrieran los costos: “la hemos restringido a dos préstamos mensuales”, dijo, “porque nosotros necesitamos todas las fechas que podamos tenerla disponible para recaudar aunque sea mil pesos que nos sirven para cubrir nuestros gastos administrativos”.

La cesión de la sala de teatro a la Municipalidad tiene por objeto que aquellos artistas que inician sus carreras y que no pueden costear el alquiler, puedan no obstante utilizar el espacio, “pero si nos hunden”, señaló De Estrada, “sin no nos acompañan aunque sea cubriendo los gastos, nosotros no tenemos posibilidad de solventarlo”.

La Biblioteca Popular Sarmiento tiene actualmente 2.500 socios que significan –si todos pagaran su cuota puntualmente- 150.000 pesos mensuales. Con ese dinero y las donaciones que recibe, la Asociación cubre los gastos corrientes, incluyendo los salarios, el mantenimiento del edificio y la reposición y ampliación del patrimonio que hoy alcanza a los 45.000 volúmenes.

 

La actividad de la biblioteca inicia a las 8 de la mañana. “Hasta las 16”, resumió Gonzalo De Estrada, “van chicos de la Universidad de Río Negro, con lo cual ya hay unos 350 chicos que pasan por día por la biblioteca. Después, hasta las 23, están los talleres, y viernes, sábados y domingos siempre hay algún espectáculo. Para dar una idea, durante 2017 pasaron alrededor de 16 mil personas por la biblioteca. Pero nosotros dependemos de nuestros socios; queremos trabajar con la Municipalidad y lo hacemos, pero a la vez no podemos prescindir de su aporte. Da dolor y vergüenza ajena, pero si no podemos comprar libros o lámparas o mejorar el equipo de sonido, no podemos funcionar, tenemos que cerrar”, se lamentó.

Gracias a una donación la biblioteca tendrá un ascensor que permitirá que personas con discapacidad puedan acceder a la sala de teatro en el primer piso. Del mismo modo se instalarán rampas y se adecuarán los baños.

No obstante las preocupaciones políticas de la Municipalidad van hoy por otros caminos, que no el de la promoción de actividades culturales.

Según la frase de Oscar Wilde: “Conocen el precio de todo, y el valor de nada”

“No se entiende”, dijo De Estrada, “¿tenés una institución que lucha para darle ese servicio a la comunidad y no le pagás el gas?”.