“La música popular es un hecho profundo que ningún gobierno puede desterrar”

Pieza vital de la mítica agrupación Inti Illimani, Horacio Durán es, además, pasajero destacado de la historia de la música popular latinoamericana. “Es una columna musical”, dice, “un mundo, que va y viene en su expresión, y que ningún gobierno, por dramático o terrible que sea, puede nunca borrar”.

08/05/2018
Bariloche
Martín Medero

Horacio Durán

Inti Illimani Histórico hará una presentación este sábado en Bariloche. Horacio Durán, el notable charanguista, músico y voz de la agrupación, interpretará junto a José Seves y el maestro Horacio Salinas, buena parte de un repertorio ya inseparable de la tradición musical de Latinoamérica, ahora en forma de trío.

Durán explica que en el diseño musical de tres caben la mayoría de las obras de un ensamble de siete músicos. Hace 50 años, cuando nació Inti Illimani, el grupo era igual de íntimo, detallista, minimalista: “tocábamos muy pocos instrumentos”, cuenta a En estos días, “charango, guitarra, bombo, quena; de modo que hoy, al escoger el programa para un concierto, hay muchos temas que vuelven a ser lo que eran, arreglados como lo fueron hace tanto tiempo atrás”.

Inti Illimani en sus comienzos

 

Durante los años oscuros de Chile y el largo exilio en Italia, las armonías de otras vastas tradiciones folclóricas europeas se instalaron en los pentagramas: Borodin, Stravinski, Edward Grieg, Brahms, como alguna vez lo explicó el propio conductor artístico y compositor de la agrupación, Horacio Salinas.

“Por supuesto que hay temas compuestos más complejos, con mucha percusión y varias zampoñas que son imposibles de hacer”, dice Durán, “pero hay otra cuestión más de fondo y es que nosotros al ser ahora un trío, lo que hacemos es como una síntesis, una silueta esencial de que lo fueron arreglos más complejos, de modo que quede una idea clara, un boceto precioso de lo que nosotros somos como inti illimani”.

 

Preservar la esencia

El disco “Fragmentos de un sueño” (1987) es un ejemplo claro de lo que aquí se habla. Obras clásicas de Inti Illimani como “Danza di Cala Luna”, resultan intransferibles al trío. No así el inolvidable “El Mercado Testaccio”, que evoca una fiesta nostálgica y reservada, y que sí forma parte del repertorio de tres intérpretes.

El resultado se acerca (o regresa) al ambiente de las peñas, a los instrumentos y ritmos renegados por los grandes emporios discográficos (“Nosotros los citadinos”, ilustra Horacio Durán), la canción de protesta y aquello que fue el nacimiento, fechado en torno a 1967, de la Nueva Canción Chilena.

“Lo que queda es muy bonito”, dice, “por ejemplo, un tema como 'Dolencias', que es un tema de los primeros tiempos del grupo, estuvo compuesto para guitarra, tiple y quena, y una sola voz. Y así ha vuelto a ser. Entonces aquellos que han seguido al grupo durante muchos años, se sorprenden de que se haya regresado a sus tiempos iniciales, desde el punto de vista de la instrumentación”.

Horacio Salinas, José Seves y Horacio Durán, Inti Illimani Histórico

El trío pone además un especial cuidado estético en sus conciertos. Hay dúos de charangos y fragmentos instrumentales solistas que han sido desde siempre la marca y el preciado equipaje de Inti Illimani.

“A estas alturas nosotros tenemos cientos de temas en el repertorio preparados para desarrollar en concierto, que por cierto no nos resulta dificultoso”, anuncia Horacio Durán, “sino por el contrario, provoca entusiasmo. Y además, al ser menos sobre el escenario, se le plantea a cada quien una exigencia mayor al momento de expresarse con su propio instrumento”.

“Disponemos de una minera de recursos a los cuales podemos acudir para tocar en formato trío. Nos pidieron específicamente este trabajo para tocar en Argentina, y nos ha resultado muy bonito y muy sólido musicalmente hablando”, de donde desbordan el trabajo a conciencia, el talento, el buen gusto y una imbatible humildad.

 

En Estos Días: Hablamos del regreso, en términos de la conformación del grupo, de composición de arreglos instrumentales, de interpretación; pero por definición, a la hora del regreso, uno regresa necesariamente siendo otro. ¿Qué cambió?

Horacio Durán: Primero decir que hay muchos temas que tienen que ver con el inicio del grupo. Pero tu pregunta también me permite decir que hay temas, muchos temas, que fueron compuestos durante el exilio en Italia, que son temas unísonos, que también se integran al concierto, como por ejemplo “Palimpsesto”, que va con una guitarra y tres, cuatro o cinco voces al unísono y el tema sale. Ya está. Luego te voy a decir otra cosa: a Mercedes Sosa nosotros la conocimos a mediados de la década del sesenta, cuando apareció el primer disco, sola con su voz, su bombo y su guitarrista, a mí me fascinaba eso. Aún me fascinan los solistas nada más que con su guitarra y su forma de cantar. De modo que a nosotros también nos incita ahora eso, a explorar ese camino solista, con dos guitarras, un charango y las voces. Vale decir que desde el punto de vista  de lo que es la esencia -y sin pretensión alguna-, te puedo asegurar que la esencia de lo que fue y es Inti Illimani está más que garantizada, y que logramos transmitir lo que ha sido el grupo a lo largo de su historia.

En Estos Días: Se hace evidente también que en estos tiempos que corren es difícil movilizar a siete músicos con sus instrumentos y los equipos de sonido, esto dicho en los términos más pedestres de los costos de una gira.

Horacio Durán: Por supuesto, la realidad es esa. Nosotros hacemos de cuando en vez en Chile conciertos con el trío, para 150 o 200 personas, algo que resulta imposible de implementar para siete músicos con toda la instrumentación en locales pequeños. Los costos de transportes y viáticos, eso también incide. Sin embargo nosotros, sabiendo que los conciertos iban a ser en locales pequeños, aquí, en Argentina, que no en grandes teatros, pensamos en emplear el formato del trío, porque sabemos que Inti Illimani también ahí está, que hemos podido conservarla.

 

En Estos Días: Ustedes han sido viajeros destacados de la historia de la música latinoamericana, y en ese sentido, con su extensa trayectoria a cuestas, le pregunto cómo ven la actualidad de esa música popular que tanto han sabido cultivar.

Horacio Durán: Cuando me toca responder preguntas de este tipo, yo soy de decir que tengo la convicción de que en el arte, como en cualquier otra actividad del ser humano, los procesos son acumulativos. Por un lado. Es decir, que lo que nosotros teníamos en el panorama de la música de América Latina a mediados del siglo pasado (70 años atrás), eran grandes cantantes de expresiones como el tango, o como la música cubana; personajes como Pérez Prado, por decir, o Los Panchos o Lucho Gatica, en Chile. En fin, esas expresiones enormemente populares y conocidas en todo el mundo. Pero el universo indígena, permanecía aparte, no se conocía, más allá de sus propios pueblos que seguían practicando sus culturas, su música y su cosmogonía. Pero eso no llegaba a las ciudades, a quienes tenían por función difundir estas cosas.

Ahora que siempre los procesos tienen un largo origen, y resulta difícil fijar una fecha. Es bueno citar como precursor a un enorme charanguista boliviano como Mauro Núñez, por ejemplo, que acercó lo Quechua a una difusión popular en los años '30. No es que esa música no fuera vital. Por el contrario, tenía una vitalidad extraordinaria en los millones de personas que componían los pueblos originarios, pero siempre al margen de los medios de comunicación, siempre dominados por los citadinos; vale decir, nosotros.

El caso es que ese proceso musical tuvo su revolución a mediados del siglo pasado desde Méjico y hasta el Cono Sur. Y en ese proceso nosotros hemos navegado a lo largo de nuestra historia, como así también lo hicieron Los Jaivas a su modo, con el “rock telúrico”, como ellos lo llamaban, y también Quilapayún. Y ni hablar de lo que ocurrió con Atahualpa Yupanqui, un personaje representativo determinante en Argentina, y Violeta Parra en Chile. Todo eso fue una eclosión, que fue acompañada de conquistas sociales y políticas, y todo ese mundo musical al cual tú te refieres, es una columna musical de grandes movimientos que, por supuesto, expresivamente tiene sus idas y vueltas, pero siempre está y ya no se agota.

Inti Illimani con Patricio Manns, "Inti Illimanns"

En Estos Días: Mi intención era vincular estos procesos que usted tan bien acaba de describir a otros particularmente políticos, que también se vivieron a nivel continental, y que ustedes mismos han padecido en carne propia. Porque el resurgir de estas expresiones musicales en los sesenta, así en chile como en el resto de Latinoamérica, coincidieron con un proceso político latinoamericano bien definido que fue interrumpido. Luego, años después, con el regreso de la democracia a nuestros países, volvieron a convocarse esas expresiones y muchos artistas como ustedes mismos o la propia Mercedes Sosa, a quien usted mencionaba, pudieron regresar del exilio. Pero ahora el signo político continental ha vuelto a cambiar. Tenemos gobiernos que ya no son tan proclives a este tipo de expresiones. Por eso la pregunta iba orientada a las posibilidades de tantos nuevos artistas -pienso por ejemplo en Elizabeth Morris, en Chile- que aparecen renovadas y buscan su camino en condiciones que van dejando de ser propicias a ese canto latinoamericano.

Horacio Durán: Bueno, es un debate amplio y complejo, pero quiero decirte que si bien los hechos políticos dramáticos que hemos vivido, e incluso los no tan dramáticos, como puede ser la elección en democracia de un gobierno de derecha, algo que está sucediendo en América Latina y no solo, sino también en el mundo, son hechos que inciden sin ninguna duda, pero no son determinantes. Es decir, la dictadura en Chile -y hablo puntualmente de chile- dispersó, pero no acalló ni mucho menos eliminó una expresión que se había consolidado muy fuertemente en el pueblo chileno. La dispersó, pero esa expresión continuó, y la prueba está en que hoy en día hay una nueva oleada. Y con muchas mujeres (la expresión de la mujer como cantautora en nuestro país se ha desarrollado enormemente en los últimos años), y entre ellas está, por supuesto, Elizabeth Morris. Yo creo que estos momentos políticos dramáticos inciden en cuanto a agrupar o dispersar, pero que el fenómeno profundo de apropiación del pueblo de estas expresiones artísticas, son hechos que no terminan con un cambio de gobierno por más dramático que este sea.  De eso estoy absolutamente convencido. Lo prueban la enorme cantidad de cantantes populares.

Uno se olvida pero, por ejemplo, Brasil ha sufrido constantemente dictaduras, y estoy recordando los años 50 cuando Cándido Portinari tuvo que escapar de un gobierno dictatorial. El llegó a Buenos Aires y se encontró con Nicolás Guillén, que también había sido arrancado de Cuba por la dictadura a comienzos de los '50, y le escribe en una servilleta aquél poema “Para Cándido Portinari”, que muchos años después Horacio Salinas musicalizó y Mercedes Sosa cantó. Esa canción bien podría ser el símbolo de la existencia de movimientos culturales que van más allá de los momentos de avanzada política o de sus retrocesos.

 

En Estos Días: Pienso ahora en esta nominación de Horacio Salinas a los premios Emmy, tan luego en Miami, ¿cómo lo han tomado?

Horacio Durán: Nosotros, porque creo que el maestro Salinas lo entiende así también, no hemos vivido esto como un triunfo personal -aunque de hecho lo sea-; no hemos puesto nunca lo personal por encima. Estoy seguro de que él lo toma como el reconocimiento a un movimiento musical para todos nosotros, para Inti Illimani, para los que están, para los que ya no están, para su calidad como músico y compositor -y eso es muy importante-  pero por sobre todo, un reconocimiento a millones de personas que abrazan a esta expresión musical.

En Estos Días: Y están llevando con eso el mensaje de Patricio Manns, también en ese reconocimiento.

Horacio Durán: Sí, claro que sí. Patricio y Salinas han hecho decenas de maravillosas canciones juntos; y donde está Manns está Salinas, no se habla del uno sin el otro. Pero mi opinión -y esto es ya más personal, pero que creo que Salinas comparte-, fíjate, que él ha hecho un trabajo cultural profundo con etnias Mapuche, con grupos Aymara, con grupos Rapa Nui en Isla de Pascua, en Chiloé con los Huilliches; en fin, hace ya diez años que desarrolló un trabajo extenso, de mucho tiempo, y el ser aceptado y poder trabajar con las etnias, con música de ellos, significa un triunfo personal, privado, que no se difunde; pero entonces: ¿Por qué va a resultar más importante ser reconocido en Miami que ser reconocido por los Mapuche o por los Huilliche?, eso para nosotros es lo verdaderamente importante, lo más hondo y fundamental.