El reconocimiento judicial es un “precedente para los pueblos originarios”

La comunidad mapuche Tripay Antu destacó la sentencia de una jueza federal porteña que ordena al gobierno nacional otorgarles el título de propiedad comunitaria de las 170 hectáreas que ocupa desde fines del siglo XVIII, reclamadas por el Ejército.

04/06/2018
Bariloche

(foto Alejandra Bartoliche)

“Para nosotros fue una gran noticia, después de décadas de defendernos de muchos ataques y tres intentos violentos por desalojarnos, y es muy bueno para las comunidades que tanto luchan desde hace tiempo”, dijo hoy a Télam Luis Carleo, hijo de Clorinda Gualmes, de 85 años y lonko de la comunidad de Virgen de las Nieves, que actualmente congrega a unas 30 personas.

En un fallo de la semana pasada la jueza del fuero contencioso administrativo federal María José Sarmiento ordenó al gobierno nacional otorgar el título de propiedad comunitaria a la comunidad, en la primera medida judicial de este tipo desde la puesta en marcha de la ley nacional 26.160, en 2006, de relevamiento y posesión de comunidades originarias en el país.

Carleo indicó que años atrás la lof Tripay Antu incluso fue relevada y formalizada la mensura de las 170 hectáreas, y mostró los planos oficiales del territorio, que linda con la comunidad mapuche Ranquehue, la ruta provincial 82 y el arroyo Gutiérrez, y tierras fiscales entregadas en custodia al Ejército por Parques Nacionales en 1937.

Indicó que “toda esa documentación está en el INAI” (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), en un expediente en el que la comunidad es patrocinada por el abogado Manuel Aliaga, quien les anticipó que el Estado nacional “tiene diez días para apelar el fallo (de Sarmiento)” pero destacó que aún no lo hizo.

Agregó a la agencia Telam que su madre con otros integrantes de la lof sufrieron tres intentos de desalojo violentos por parte del Ejército, en 1973, durante la dictadura militar y el 29 de junio de 1983, en los que destruyeron sus viviendas, mataron y se llevaron sus animales, y en la última los cargaron a la fuerza en camiones para llevarlos a otro sitio, desde donde regresaron a su comunidad.

(foto Alejandra Bartoliche)

Indicó que en las arremetidas usaron armamento de guerra, cañones de bazookas, fusiles y hasta granadas, y que en uno de los casos a una chancha preñada de la comunidad le asestaron “26 tiros”, como les fue constatado por un veterinario del propio Ejército de larga amistad con la familia.

“Sufrimos mucho, tuvimos tres desalojos, uno en pleno invierno que tuvimos que armar un toldo para cubrirnos del frío y la nieve y seguir acá”, recordó la abuela Gualmes, quebrándose por la emoción.

Carleo destacó que la comunidad siempre resistió en forma pacífica, y que incluso siempre tuvieron una buena relación con el Obispado de Bariloche, que mantiene una gruta de la Virgen de las Nieves junto al territorio y una vez por año hace una misa multitudinaria en un predio de la comunidad, a donde los fieles llegan en procesión desde distintos lugares de la Diócesis de Bariloche.

Clorinda Gualmes también destacó la sintonía con el Obispado, al que le cedieron “unas cinco hectáreas” para infraestructura en una elevación en donde está la imagen de Cristo, donde se emplaza el altar para las misas.

La comunidad se dedica a la actividad pastoril, con 12 vacas, 50 chivas y 30 ovejas, además de aves y animales pequeños de granja, cuya producción usan en su sustento y además comercializan. Los chicos van a escuelas y colegios de la zona, además de otros establecimientos públicos de la ciudad.

El investigador Adrián Moyano, especializado en historia de pueblos originarios, señaló en su libro “Crónicas de la resistencia mapuche” que la comunidad nació con la llegada al lugar de Pedro Gualmes -abuelo de Clorinda- en 1895, procedente desde Comallo (a 120 kilómetros de Bariloche) donde su familia vivía desde hacía décadas, por los ataques sufridos por un comerciante del lugar.