En el Fondo, las mismas palabras

La Argentina volvió al FMI con un crédito stand by por 50 mil millones de dólares a 36 meses. Las exigencias de ajuste del organismo internacional son aún mayores que las planteadas por el propio Gobierno. Imponen una meta fiscal equilibrada con superávit para 2021 de un 0,5% del PBI. “Estamos muy contentos”, dijo el ministro de Economía, Nicolás Dujovne.

07/06/2018
Nacional

 

El tamaño del ajuste alcanzará en el acumulado hasta 2021, una reducción del 3,1% del PBI: alrededor de 19.300 millones de dólares. La tasa de interés del crédito ronda el 4%, con tres años de gracia y luego cuotas trimestrales.

Todas las condiciones del Fondo Monetario apuntan a cargar los costos sobre los trabajadores, el recorte de las políticas públicas y la reducción del Estado. Sin plan de inversiones para el desarrollo ni retenciones a la minería y el campo, ni liquidación de exportaciones (desreguladas desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri), el escenario será de mayor presión fiscal y tarifaria.

Un plan que solo deja a salvo a los grandes capitales concentrados y al sector financiero, principal motor de la fuga de capitales.

Cerca de las 20, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, anunciaron el acuerdo casi con las mismas palabras que el ex presidente, Fernando De La Rúa en 2001: “Estas son muy buenas noticias”, dijo el ministro, “Con Federico estamos muy contentos”.

Los argumentos oficiales no salieron de la lógica endeble del alza de las tasas de interés en Estados Unidos, la sequía que afectó al campo y la pesada herencia: “Una década de déficit y deterioro institucional”, repitieron los funcionarios.

Otro aspecto del acuerdo menciona la reducción de la inflación, cuyas metas son: 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021.

 Una condición especialmente imposible de cumplir con un tipo de cambio liberado (el Banco Central ya no intervendrá para controlar el precio del dólar) que como ya se conoce impacta directamente en precios y tarifas. La liberación completa del tipo de cambio tomará efecto inmediato, de modo que este viernes serán los mercados los que definan el tamaño del salto que dará la divisa, y con ello la consecuente devaluación.

El propio Sturzenegger reconoció hoy que no se plantean metas inflacionarias para 2018. A comienzos de año había anunciado un 10%, inmediatamente pasó a estimar el 15%. Esta semana calculó un 27,1%. Ahora asumió que es una incógnita.

Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central y Nicolás Dujovne, ministro de Economía

 

A partir del 20 de junio estarán disponibles los 15 mil millones de dólares que constituyen la primera cuota del desembolso del FMI para la Argentina. Las restantes llegarán siempre y cuando el país cumpla con las metas impuestas.

En suma, habrá más recortes en los servicios del Estado (Educación y Salud, entre otros) Obra Pública, jubilaciones, pensiones y asignaciones, subsidios y salarios a la baja.

Entre las recomendaciones el FMI insiste con la universalización del aumento en la edad jubilatoria para las mujeres de 60 a 65 años. Además, buscan reducir los aportes personales y contribuciones patronales al 10 por ciento.

Esta tarde la CGT volvió a postergar la definición de un paro general para la semana próxima. La central de los trabajadores se retiró de una reunión con el Gobierno con el compromiso de que se autorizará un ajuste salarial por decreto del 5% (aunque solo para aquellos gremios que hayan cerrado acuerdos por debajo del 15%). Un ítem que también forma parte del paquete de condiciones del Fondo: ya no habrá paritarias libres.

Por su parte la CTA Autónoma conducida por Pablo Micheli y la CTA de los Trabajadores, de Hugo Yasky, anunciaron este jueves la decisión de sumarse al paro y movilización del próximo 14 de junio, convocado por el gremio de Camioneros.

En términos políticos el acuerdo significa (merced a sus 3 años de gracia) un puente para el Gobierno de Cambiemos: las cuotas del crédito deberá comenzar a pagarlas el próximo presidente. Claro que para eso resta un año y medio con aumentos previsibles de la pobreza y la conflictividad social, para las que este gobierno no ha tenido otra respuesta más que la represión.

Habrá que ver además cómo los condicionamientos del Fondo comienzan a trasladarse a partir de ahora sobre las castigadas economías provinciales.