Llega al 30% el desempleo en la construcción

Son los datos que dio a conocer Nicanor Espinosa, secretario general de la UOCRA Bariloche. Estimó además un 20% de trabajo en negro. La obra pública fue hasta hoy el motor principal del sector, ahora afectada por los recortes en el Estado.

13/06/2018
Bariloche

 

 

Las grandes obras públicas sostuvieron en parte el empleo en la construcción durante la primera parte del año. La ampliación del hospital Ramón Carrillo, los tramos en obra de la ruta Nacional 23 y un grupo de viviendas en el barrio San Francisco IV, son las que mayor cantidad de mano de obra demandaron. No obstante el secretario general de la UOCRA Bariloche, Nicanor Espinosa, confirmó que el desempleo en el sector llega al 30%.

La seccional Bariloche de la UOCRA tiene 1400 trabajadores registrados, de los cuales 420 están desempleados, según se deduce de los datos que ofrece la sede local. Pero además, en el universo total de la actividad en Bariloche, hay un gran porcentaje -que el gremio estima en 20%- de empleo no registrado o en negro.

“La mayoría de ellos son empleados en barrios privados”, explicó Nicanor Espinoza, donde las condiciones de seguridad facilitan como contrapartida “ocultar” al personal de obra de las inspecciones –que aunque esporádicas- realizan en conjunto la propia UOCRA y la secretaría de Trabajo, “acompañados por la policía”, relató el dirigente gremial.

Nicanor Espinosa, secretario general de la UOCRA Bariloche

 

El escenario actual no permite hacer pronósticos auspiciosos.  La retracción económica y los meses de veda climática hacen que la demanda privada de mano de obra en Bariloche disminuya drásticamente. Y si bien la obra pública continúa “en tanto el clima lo permite”, dice Espinosa, se trata de obras en curso y no de nuevos emprendimientos.

Aunque muchas de esas obras públicas son de pequeña escala (en su mayoría de mantenimiento de escuelas y otros edificios públicos), fue esa inversión estatal lo que empujó la expansión del sector de la Construcción en un 10,4% durante 2017, en la comparativa interanual que realiza el INDEC. Expansión que se hará imposible durante los próximos años, merced al reciente acuerdo entre el Gobierno Nacional y el FMI, que impone un recorte global del 81% para las obras en manos del Estado.

Pero aún hasta el primer trimestre de 2018, atada a la locomotora estatal, la Construcción fue, y en buena medida por esa razón, uno de los sectores que logró mantenerse en crecimiento.

El dato explica la baja conflictividad laboral que el sector exhibió durante el año pasado. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicó este lunes un informe que cuantifica los índices de protesta social por motivación, por sector, por ámbito (público o privado) y por región durante 2017, donde la Construcción participa con escasos episodios respecto de otras actividades de la economía.

Las acciones de protesta de los trabajadores de la Construcción representan porcentuales muy bajos sobre el total de 2.265 protestas laborales registradas en el país durante el período analizado, y se distribuyen  en un 4,6% dentro del ámbito privado, y un 0,2% del público, a nivel nacional.

Las motivaciones –igual que en otras áreas- refieren principalmente a negociaciones paritarias o “cuestión salarial en general”, detalla el informe. El 18,8% del global de conflictos sociales de la Argentina ocurrió en la Patagonia.

 

La caída de la actividad económica parece no haber impactado aún por completo para el sector de la Construcción en Bariloche, sin embargo el índice de desocupación que registra la ciudad es alarmante, y aún éste no incluye los efectos de la corrida cambiaria y el acuerdo con el FMI, tras lo cual el Gobierno Nacional anunció el recorte de unos 90 mil millones de pesos en obra pública.

De ese verdadero sablazo para el sector dependen 430 mil trabajadores registrados afiliados a la UOCRA en el país.

Para Nicanor Espinosa, “Dentro de todo en los últimos dos años en Bariloche no nos fue mal del todo; igual con la veda invernal siempre se hace más difícil. En el verano la parte privada ayudó mucho, y ahora hay que ver qué pasa con la obra pública: si mejora el clima y se puede trabajar o las empresas deciden parar”.

Los empresarios aguardan lo que será el duro golpe del recorte para el futuro inmediato. Los ministros de Economía de las provincias afinan el lápiz, y los gobernadores bien saben que los contratos de Participación Público Privada (PPP) propuestos por el Gobierno (bajo condiciones de inflación desconocidas y un dólar sin techo) no son solución ni tan siquiera paliativo. Muy por el contrario. En todo caso, como en Río Negro, las preocupaciones electorales priman ampliamente sobre las sociales.

Finalmente en Bariloche la Municipalidad tampoco ofrece datos oficiales sobre desocupación. Días atrás el intendente Gustavo Gennuso, dijo estar “preocupado”, y evaluó que “las variaciones económicas que se produjeron en el país, si en algo pueden afectar es en el empleo”, eso fue todo, además del registro de unas 2.000 personas que el año pasado acudieron a inscribirse en la Dirección municipal de Empleo.

Las bases estadísticas económicas y socio demográficas que ofrece el portal oficial del Ejecutivo permanecían este martes fuera de línea, por lo cual resultaba imposible también conocer por ese medio alguna medición fehaciente - si la hubiera- en ese sentido.