Te amo, te odio, dame más

La pérdida del manejo de los tiempos políticos de Juntos Somos Río Negro; la decreciente capacidad de conducción interna de Alberto Weretilneck; y el temor de Pedro Pesatti en jugar a fondo, complican la cotidianidad del oficialismo en Río Negro. Gobernador y Vice protagonizan un minué que descoloca al resto de los dirigentes.

13/06/2018
Río Negro
Santiago Rey

 

“En su cabeza lleva una bandera / él no quiere ser como cualquiera”. Aplica el verso, con mínima variante, de la canción “Peperina” de Sui Generis, para describir el estado que atraviesa el vicegobernador Pedro Pesatti. Uno de los dirigentes menos pragmáticos de Juntos Somos Río Negro, teme sin embargo que su desmarque de Alberto Weretilneck provoque que internamente lo tilden de traidor. Prestigista -como la mayoría de los dirigentes políticos-, no aprovecha la cada vez más estrecha relación Weretilneck-Macri para tomar distancia y reafirmar sus convicciones, a la espera de un lógico abroquelamiento tras su figura de los sectores peronistas de Juntos Somos Río Negro y de quienes lo observan como inevitable candidato.

Prefiere, hasta el momento, oscilar entre críticas y elogios al mandatario, y sólo amagar con romper la inercia verticalista de Juntos.

En una entrevista que publicó el domingo el diario Río Negro, el vicegobernador habló de crecientes dificultades internas y el riesgo de “anarquía” por la demora en la definición de candidaturas.

Weretilneck primero marcó la cancha, dijo que no había apuro, reafirmó que las candidaturas se definirán “en agosto o septiembre”, para luego tuitear que “trabajar juntos con Pedro Pesatti es un placer, pero además un compromiso que tenemos con todos los rionegrinos”, y que “jamás una diferencia de pensamiento será más importante que todo lo que nos une”.

 

Puro minué, para la tribuna. Bien lo saben quienes rodearon al Gobernador en Las Grutas durante un acto de inauguración de una cancha de hockey de pasto sintético, el pasado domingo, y lo escucharon mascullar contra Pesatti una palabra que nunca dirá en público. No eran pocos quienes lo rodeaban, y muchos de ellos ajenos a la estructura de Juntos Somos Río Negro.

Dos días después, en Bariloche, el mandatario provincial insistió en que no tiene “ningún enojo con el vicegobernador. Somos amigos”, agregó, y planteó que “no hay ninguna crisis”, en Juntos Somos Río Negro.

“No siento ni que Juntos ni que la provincia esté en un estado de anarquía o de debilidad. Puede haber punto de vista distinto, pero el punto de vista distinto en Juntos no significa crisis, el punto de vista distinto en Juntos significa crecimiento”, explicó Weretilneck.

Luego, por tweeter, ambos se esforzaron por reencausar la imagen externa, levemente fisurada por la entrevista dada por Pesatti.

 

Por otra parte, nada más conservador -y antiguo- en la Provincia que pretender manejar los tiempos de la política a través del diario Río Negro, punta de lanza mediática de un conglomerado que Pesatti dice ideológicamente resistir: el de la concentración de poder en el Alto Valle; el manejo discrecional del Puerto de San Antonio; y el de las empresas exportadoras frutícolas cuya expansión complota contra el viejo modelo de pequeños y medianos productores.

Un diario que jugó fuerte la carta de sus intereses empresariales contra el Gobierno de Cristina Fernández, cuyos logros Pesatti resalta.

Sin embargo, el vicegobernador eligió esa tribuna para hablar de la necesidad de acelerar los tiempos de las definiciones, y planteó que la ausencia de mensajes claros en relación a los liderazgos y candidaturas, tiende a generar, puertas adentro de Juntos, una situación de “anarquía”.

La imagen elegida no fue feliz. La anarquía es ausencia de gobierno, pero no de orden. De hecho, según el geógrafo libertario Eliseo Reclus, la anarquía es “la más alta expresión del orden”.

 

Lo que en realidad sucede en Juntos es la pérdida de poder del líder de una estructura verticalista y la falta de convicción de quienes le siguen en dar el paso para ocupar ese lugar cada vez más vacante. Ese escenario más que llevar a la anarquía puede conducir a otra catastrófica derrota electoral, como la del 2017.

Mientras tanto, entre Weretilneck y Pesatti todo es “te amo, te odio, dame más”.