"El aborto es una necesidad de la sociedad"

Cómo funciona el colectivo feminista Socorristas en Red. Qué esperan del debate sobre la despenalización de la interrupción del embarazo y hasta dónde seguirá la luchas que llevan adelante. "La discusión es si el Estado va a ser responsable por las muertes por abortos clandestinos", dijeron.

13/06/2018
Viedma

Actividades en Viedma por el aborto legal, seguro y gratuito

Socorro no es una linda palabra aplicada a la salud pública. Remite, inevitablemente, a un naufragio, a un pedido de ayuda desesperado de alguien que ha quedado solo, en medio de un ámbito hostil. Remite a un grito: “¡Socorro!, ¡ayuda!”.

No es una linda palabra aplicada a la salud pública, pero si se lo piensa bien, precisamente eso hacen las Socorristas en Red: van en ayuda de una mujer en medio del naufragio al que la somete el Estado al negarle la posibilidad de decidir libremente la interrupción de un embarazo; tienden la mano a quienes han quedado solas, en medio de un ámbito religioso, comunicacional, simbólico hostil.

Uno o dos números de teléfono y la difusión que se dé a esos números, puede cambiarle la vida a una mujer o una persona en capacidad de gestar que se encuentre sola, sin ayuda, como una náufraga.

Bárbara y Joja, de Socorristas en Red

En Viedma uno de esos número es el 02920-15635246. Del otro lado de la línea, atenderá alguna de las Rosas Salvajes Socorristas en Red. Tal vez Joja, o Bárbara.

Joja: Las Socorristas somos una agrupación feminista que estamos activando en todo el país, ayudando o acompañando a mujeres que necesitan abortar, en su decisión de interrumpir embarazos no deseados. Acompañamos a mujeres y personas con capacidad de gestar.

 

En estos días: ¿Cómo se manifiesta esa ayuda?

Joja: Tenemos números de teléfonos, donde nos llaman y manifiestan su deseo o preocupación. Y a partir de allí se genera todo el dispositivo, hacemos reuniones, generalmente con varias mujeres, les explicamos cómo funciona el sistema, les damos la información, hacemos un taller sobre el uso seguro de la medicación, como para que puedan saberlo y si se generan dudas poder salvar esas dudas. Además hacemos el acompañamiento una vez que las mujeres se hacen de la medicación, las llamamos por teléfono y las acompañamos por si surgen dudas en ese momento que están vulnerables. Generalmente les decimos que no estén solas, que estén con su compañera o compañero, con un familiar, con una amiga, para que tengan alguien que les tire un mate, les dé un mimo en el momento que lo necesitan, o simplemente para que las escuche vociferar si tienen ganas de gritar.

 

En estos días: ¿El tipo de intervención tiene que ver únicamente con la medicación o también con el acompañamiento de intervenciones quirúrgicas de interrupción de embarazo?

Bárbara: Nosotros lo que hacemos es acompañar a mujeres que deciden ser acompañadas sólo por nosotras o incluso a mujeres que saben que la intervención está proporcionada por el sistema de Salud. Esas mujeres también nos han manifestado el deseo de ser acompañadas por las Socorristas. Articulamos con el sistema de Salud o simplemente las acompañamos y damos la seguridad de que no está mal la decisión de abortar, siempre que sea garantizada de manera segura y que sepan que tienen la posibilidad de decidir.

 

En estos días: ¿Encuentran receptividad en el sistema de Salud Pública en Viedma?

Bárbara: Sí, en la provincia de Río Negro, sí. En la Provincia las mujeres tienen la posibilidad de que sea garantizado su deseo. No así en otras provincias, hay algunas que no adhieren al Protocolo de Interrupción Legal del embarazo. En Río Negro, sí. Nosotros acá tenemos articulación con el Sistema Público de Salud, en diferentes centros de salud barriales y en el Hospital mismo.

 

En estos días: ¿Han encontrado alguna traba por planteos de objeción de conciencia por parte de algún profesional?

Bárbara: No que (un profesional) se haya negado, pero sí que haya obstaculizado la accesibilidad. O que haya puesto en evidencia todo el peso cultural, social y patriarcal del sistema sobre esas mujeres. Les han dichos cosas como 'bueno, podés hacerlo, pero pensalo bien', siempre con un pero adelante. También hemos acompañado a esas mujeres. Han habido esas situaciones, pero por suerte son las menos acá en Viedma.

 

En estos días: Que se esté discutiendo en estos momentos el tema en el Congreso, ¿tiene que ver con una decisión del Gobierno o con el empuje de las organizaciones?

Bárbara: Seguramente hay cuestiones que son meramente políticas, pero consideramos que el contexto es propicio por todo el movimiento que se ha generado en el feminismo, y porque las mujeres no nos callamos más. Hay algo que también hay que decir: las mujeres abortamos y vamos a seguir abortando. La discusión no es 'aborto sí aborto no', la discusión es si el Estado va a ser responsable por las muertes por abortos inseguros y clandestinos, o si va a brindar por Ley y obligación la garantía de que esas mujeres puedan decidir.

Tiene que ver con la necesidad de las mujeres y de todo el movimiento feminista que el Estado garantice las condiciones sanitarias, porque creemos que es una cuestión de Salud Pública que las mujeres tengan el acceso, y la información y los cuidados para que pueda provocarse su aborto.

Joja: Yo soy un poco escéptica. Evidentemente el movimiento feminista no sólo nacional sino el contexto internacional empujó a los gobiernos a tener que tratar esta ley. Que una ley se apruebe no significa que se reglamente pronto. Sabemos que va a haber otras trabas en el camino, sabemos que la Cámara de Senadores es más dura y ortodoxa y más patriarcal que la de Diputados. Si se aprueba en Diputados vamos a estar muy felices, pero sabemos que no tenemos que bajar los brazos, sabemos que tenemos que seguir peleando codo a codo significados y sentidos a este Gobierno porque muchas leyes son muy bellas pero sin embargo no se están llevando a cabo. Tenemos una Ley de Educación Sexual Integral y el Gobierno vive cerrando programas que ayudarían a que esas ley se pueda llevar a cabo. Sin educación sexual integral no hay 'Ni una menos', no hay aborto seguro por más ley que haya. Si en los hospitales no tenemos anticoncepción segura para todas las personas, tampoco va a haber menos embarazos no deseados. Y si está la Ley pero en los hospitales no hay Misoprostol tampoco lo vamos a tener. Que se despenalice y legalice y se reglamente y ejecuten las partidas de dinero que corresponden, nos va a llevar un tiempo.

Es muy importante que los laboratorios nacionales empiecen a producir no sólo Misoprostol, sino también Mifepristona, porque la Organización Mundial de la Salud recomienda que para un 98 por ciento más de efectividad el aborto tiene que hacerse con otra droga que se llama Mifepristona que en Argentinas no se compra, no se consigue, justamente porque el aborto es aún un tema tabú.

Esas drogas se tienen que producir en el país para que la accesibilidad sea mayor. No puede ser que haya un sólo laboratorio que haga el Misoprostol.

 

En estos días: Hace un par de semanas el diario La Nación publicó una información bajo el título: “Nena de once años quedó embarazada y decidió seguir adelante con el embarazo”. En la nota luego se aclaraba que la menor había sido violada por su padrastro. Hay también en el tema de la prensa un lugar donde dar la pelea simbólica.

Joja: En el noroeste argentino, y el noreste también, tenemos provincial muy feudales aún, provincias en las que ni siquiera la Educación Sexual Integral ha llegado a las escuelas, que han parado todos los dispositivos y frenado toda posibilidad. Nadie más que una mujer sabe que es lo mejor para su vida y su salud. En el caso de esta niña, no quedó, fue violada, fue violada por ese hombre, fue violada por todo el sistema de salud. De ninguna manera en una niña de esa edad se puede imprimir una maternidad, ni en su psiquis ni en su cuerpo. La idea de decisión está absolutamente anulada. No hay decisión.

Bárbara: También es importante remarcar que la mayoría de los expositores en el Congreso (durante las sesiones previas a la sesión) tienen algún vínculo o relación con la Iglesia Católica. Es necesario erradicar eso absolutamente. Que la Iglesia crea que tiene algún tipo de poder sobre el cuerpo de las personas, de las mujeres o de las personas con capacidad de gestar, para imponer algún tipo de juicio o criminalización por el hecho de decidir, parece que estuviésemos hablando de algo de hace siglos. Esa discusión ya no tendría que existir. Además, hay un doble discurso; las Socorristas lo que venimos a mostrar es que también abortan las católicas, las evangelistas.

 

En estos días: ¿La lucha por la despenalización es sólo feminista, cómo imbrinca con la lucha feminista?, y ¿es excluyente, corresponde sólo a ese colectivo?

Bárbara: No es excluyente, no es exclusiva de las feministas. Es una necesidad de la sociedad, como lo fue en su momento la educación sexual, el divorcio. Estamos dando a discusiones de siglos atrás. También los varones trans abortan. También hay un colectivo de varones anti patriarcales que acompañan la lucha.

Joja: Hay en el país una red de profesionales por el derecho a la salud, que también está dentro de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito.

Bárbara: No solamente las feminitas abortamos. Aborta la administrativa de Casa de Gobierno, la Jueza de Paz, la Jueza de Familia, aborta la Policía, aborta una abogada. Es una necesidad de la sociedad poder acceder a la posibilidad de interrumpir un embarazo. Es decidir sobre nuestras vidas, sobre nuestro cuerpo y nuestro territorio, nuestra economía, nuestros vínculos y nuestra maternidad.