El Jardín de las Delicias

Juntos llevó su propia grieta al ámbito institucional y convirtió a la Legislatura en una arena partidaria donde ventila los quebrantos internos. Pesatti mantuvo el jueves una reunión con un reducido grupo de legisladores fieles, que por ahora juegan al disimulo. El J´accuse de un legislador sin oficina.

22/06/2018
Viedma

Fragmento de El Jardín de las Delicias de El Bosco

 

 

Viernes a la mañana. Tan pronto sonó la campana convocando a sesión, el disidente Ricardo Arroyo tomó la palabra para denunciar su condición de paria. Tras su partida del bloque oficial –hace poco más de un mes- anunciando la decisión de crear su propio espacio, le quitaron la oficina y le reclamaron hasta la silla que ocupa en el recinto

El detonante se dio en la sesión del 9 de mayo en la que la Legislatura trató en segunda vuelta el Proyecto de adhesión a la Ley Nacional de Participación Pública Privada prevista para obras de infraestructura. Arroyo rechazó el proyecto, tal como lo había hecho en la primera vuelta. Acto seguido, denunció la falta de debate político en el interior del bloque de JSRN y anunció su salida. 

En el capítulo de este viernes, Ricardo Arroyo habló durante casi 20 minutos y le subió el volumen a la discusión. Primero protestó por el despojo, pero enseguida le dedicó algunos párrafos al gobernador.

Sin eufemismos el valletano acusó al partido de Weretilneck de avalar públicamente la represión en Villa Mascardi, que culminó con el asesinato de Rafael Nahuel, y luego también de perseguir al juez Rubén Marigo por defender los derechos Humanos y procurar el diálogo en aquella ocasión.

“Yo pertenecía a un proyecto de partido en donde una de las banderas era la de Derechos Humanos, ¿Cómo puede ser que un proyecto político este persiguiendo a un juez por defender los derechos humanos?”, se preguntó Arroyo durante su alocución.

“No pertenezco a este proyecto político, yo pertenecía a uno que nació a la luz de la política de Río Negro para preocuparse por el que menos tiene y dar derechos”, reclamó. Y mencionó aquellos proyectos del Ejecutivo que van en línea con los tarifazos de agua y cloacas, a la vez que se busca “sacar impuestos a los que más tienen”, en clara referencia a la Ley que exime de Ingresos Brutos a los emprendimientos de energía renovable, que en Río Negro beneficia directamente al magnate Joe Lewis.

Ver además: Weretilneck exime a Lewis del pago de Ingresos Brutos

Legislador Ricardo Arroyo

 

Pese a las duras críticas Arroyo puso a salvo de la carga al vice gobernador: “no le voy a reclamar a usted, porque no tiene nada que ver”, le dijo en un momento, y en seguida redobló el ataque contra el grupo de legisladores más cercano a Weretilneck.

 “A ese que a usted le gusta llamar el Círculo Rojo”, le recordó a Pedro Pesatti, y acusó  a sus ex compañeros de bloque de “estar más preocupados por ver que las licitaciones sean para los amigos y no preocupados por la disparada del dólar”.

Quiere “ganar diez minutos de fama”, le respondió Alejandro Palmieri recogiendo los trapos puestos al sol, aunque más preocupado por negar que a Arroyo lo hubieran dejado sin despacho.

El jefe de la bancada de Juntos -y principal espada de Weretilneck en el recinto- no respondió a la seria acusación sobre las licitaciones presuntamente amañadas, pero le recriminó a Arroyo que “En un partido político la pertenencia la da la ficha de afiliación, una persona que jamás se afilió no dejó de pertenecer, en realidad creo que nunca perteneció”.

Al concluir dijo Palmieri que el proyecto político de Juntos Somos Río Negro “es el proyecto de la Justicia Social, no el que se pone un pin de Perón y Evita”.

Legislador Alejandro Palmieri

 

Del buque legislativo que solía navegar Palmieri apenas quedan algunos restos flotando. Solo la falta de definición pública de gobernador y vice respecto a las candidaturas para el próximo año sostiene por el momento el espejismo de la unidad, pero el daño es irreparable.

El bloque de Juntos Somos Río Negro se divide entre quienes apoyan la proyección política de Pesatti a la gobernación y lo dicen, otros que también apoyan, pero callan, y el núcleo duro del albertismo que, como en un experimento de Pavlov, responde por instinto de conservación abrazado a la incertidumbre.

El jueves a la tarde hubo un encuentro entre el vice gobernador Pesatti y un escueto grupo de legisladores que apoyan su candidatura. Una reunión reservada que multiplica el encono y amplía la brecha con, por ejemplo, Palmieri que no fue invitado.

Alberto Weretilneck –se ha dicho ya hasta el cansancio- defiende la expresión política de Juntos, a la que le adjudica –chauvinismo al margen- una esencia provincial que atiende problemas que serían propios, e imagina soluciones siempre coyunturales y a medida. Lejos, virtualmente lejos, de los fragores políticos a nivel nacional. Todo ello sin dejar de replicar con esmero los dictámenes de la Casa Rosada.

Pedro Pesatti por su parte, bascula entre la crítica dura al gobierno de Macri, y su boga en la Legislatura para que se aprueben esas mismas leyes que por fuera ataca.

Ninguno de los dos da señales claras.

Así es que en la tropa ganan lugar el recelo y el estado de sospecha. Un número aún no determinado de legisladores va leyendo entre líneas y ocupa posiciones en secreto, saben que al primero en hablar le sacarán la silla.

Mientras para Río Negro las leyes de ajuste y los aumentos de tarifas salen por mayoría, lentamente cae la tarde en el Jardín de las Delicias.