“La comunidad ha tomado como propia la lucha”

Julieta Vinaya, la mamá de Atahualpa Martínez, fue reconocida por la Legislatura. “Voy a estar verdaderamente agradecida el día que las personas que están en el Poder Legislativo nos puedan ayudar a que lo que le pasó a Ata no se vuelva a repetir”, dijo.

22/06/2018
Viedma

 

Julieta Vinaya pelea hace diez años para conocer la verdad sobre el asesinato de su hijo Atahualpa Martínez. Este viernes la legislatura rionegrina la nombró Ciudadana Ilustre de la Provincia, y aunque ella se mostró conmovida, aseguró que lo único que le sirve es “terminan con la impunidad”.

Parte de esa impunidad se cristalizó en el juicio fallido que absolvió a los tres imputados que tenía la causa, y que luego fue anulado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ahora debe realizarse un nuevo juicio.

Por las fallas en las investigaciones y el accionar, por lo menos erróneo, de fiscales, jueces y policías, aún no se sabe quien mató con un tiro por la espalda al joven de 19 años. El Consejo de la Magistratura quien tiene en sus manos la decisión sobre la carrera de esos funcionarios judiciales.

“¿Quiénes nombran jueces?”, se preguntó Julieta en una entrevista que brindó a este medio. “Salen desde la Legislatura, por ejemplo, para poder nombrar jueza a Daniela Zagari (ex fiscal de la causa sobre la que pesan sospechas). Entonces -agregó-esperemos que los integrantes del Consejo de la Magistratura nos puedan apoyar como para que estas personas (Zagari, el juez Carlos Reussi y el fiscal Ricardo Falca) puedan ser desvinculadas del Poder Judicial”.

Más allá del nombramiento simbólico y protocolar que le dieron los legisladores, Julieta valora el acompañamiento que hace la comunidad de Viedma desde el día en que su hijo falleció. “Me he sentido muy acompañada por la comunidad”, dijo, y agregó que “en este último aniversario (el pasado 15 de junio) no pude estar en la organización del acto porque mi salud me lo impidió y ha sido la misma comunidad, integrantes de las escuelas, gremios, organizaciones, quienes se pusieron al hombro la marcha”.

“Esto tiene que ver con que además he estado 10 años sin bajar los brazos. La comunidad ha tomado como propia la lucha”, resumió.

El legislador Martínez presentó el proyecto

El proyecto de declaración de Ciudadana Ilustre fue presentado por el legislador del Frente para la Victoria, Raúl Martínez. En el articulado del mismo se argumenta la necesidad de destacar a Julieta Vinaya “atento sus valores de compromiso, valentía y dignidad en la búsqueda de verdad y justicia y por su inquebrantable voluntad de militancia por los más desposeído”.

Para la mamá de Atahuala, “quizás se asustaron porque he estado bastante mal de salud y piensan poder aliviar (su situación) o demostrar que ellos (los legisladores) también están en este pedido de Justicia. Surge este reconocimiento y pienso que si esto nos puede ayudar en la causa, puede dar un impulso más, bienvenido sea”.

La Legislatura aprobó en primera vuelta el proyecto, destacando la “militancia” de Julieta “por la Verdad y la Justicia, su enorme apego a las causas populares, su irrenunciable compromiso por los más vulnerables, la transforman en un faro ineludible de la dignidad entre nosotros”, señaló el parlamentario Martínez.

El vicegobernador Pesatti saludó a Julieta

“Julieta Vinaya alza su voz no sólo por el esclarecimiento del asesinato de su hijo, sino también por todos los crímenes impunes que han sucedido en nuestra provincia, acompañando en su lucha a los familiares, porque nadie como ella sabe lo que es dar batalla a la desidia y a la inacción de quienes deben dar respuesta”, agregó.

Julieta Vinaya nació el 26 de enero de 1968 en Poopo, Departamento de Oruro, Bolivia. Su niñez fue dura, signada por una pobreza digna que obligó a su padre y a sus hermanos mayores a emigrar a la Argentina y a ella a acompañar a su madre, recordó la iniciativa.

“Siempre sentí que había que trabajar en la salud en los sectores más vulnerables y además muchas veces he colaborado para acelerar los trámites migratorios de muchos bolivianos radicados en Argentina”, relató Julieta.

La inquietud por la asistencia sanitaria en los barrios pudo canalizarla al tiempo de trasladarse a Viedma. Viajó a la Patagonia siguiendo los pasos de su hermano Ricardo, uno de los mayores, que trabajaba aquí en Viedma como técnico en laboratorio bacteriológico.

Rápidamente Julieta ingresó al hospital Artémides Zatti y comenzó a recorrer los sectores más postergados de la capital rionegrina como agente sanitario.

Desde siempre transmitió a sus dos hijos, Ayelén la mayor, y Atahualpa, un año menor, el sentido de la solidaridad y la contención social.

“Todo aquello que viví de chica me llevó a trabajar socialmente, fui catequista, recorrí los barrios y se lo inculqué a mis hijos”, dijo.

Hoy la lucha que Julieta lleva adelante es otra. Más dolorosa, más traumática, más personal. A su hijo lo mataron por la espalda, durante la madrugada del Día del Padre de 2008, en la capital rionegrina. Desde el momento del asesinato que aún está impune, se puso al frente de las movilizaciones y reclamos.

 

Sumarios

 

El pasado lunes, el Consejo de la Magistratura se reunió para tratar el expediente a través del cual se instruye un sumario a quienes fueron los responsables de la causa judicial en su primera etapa y cuyos posibles errores hicieron que se perdieran diez años.

La sesión tenía por función evaluar el pedido de los tres funcionarios judiciales investigados -Daniela Zagari (ex fiscal) Carlos Reussi (ex Juez de instrucción) y Ricardo Falca (ex fiscal y actualmente jubilado)- para que se posterguen los sumarios hasta tanto se sustancie el nuevo juicio. Sin embargo, por mayoría el Consejo decidió continuar con las investigaciones.

“Creo que los Consejeros se sintieron presionados porque precisamente los familiares, la comunidad y los medios estábamos ahí, pidiendo que se siga con el sumario”, opinó Julieta.