El círculo que crece y crece

Wiñoy tripantü en el valle, en línea sur, en la costa y en la cordillera. Comienzo de un nuevo ciclo a lo largo y lo ancho del territorio.

24/06/2018
Río Negro
Adrián Moyano

Cuando la penumbra comenzó a retroceder dejó ver decenas de ramas desnudas, dóciles y temblorosas ante el rigor del viento. Ruidoso y helado, era sin embargo incapaz de limpiar el cielo. La aproximación del amanecer puso en evidencia nieve persistente en las montañas, incluso en sus caras más expuestas a las ráfagas más veloces. En silencio los zorzales, perturbar la calma corrió por cuenta de los motores y los primeros autos. Cuando al fin graznaron, las nubes aceleraron su marcha hacia el este como si impacientes, quisieran apurar el encuentro con el Sol. Llegaba a su fin la oscuridad más larga, la que se estira cuando “dos noches se juntan”. De ahora en más, “a paso de gallo” volverá el Sol para despertar la vida.

“El wiñoy tripantü tiene muchísimos sentidos que se yuxtaponen y también se sintetizan al poder nombrarlo”, dice desde Fiske Menuko Anahí Meli, integrante del Grupo Leufu. “En poder difundirlo y en poder ser conscientes de lo que estamos viviendo y conviviendo… Por un lado, uno de sus principales sentidos es poder ser parte de manera consciente de la renovación de fill mongen (toda la vida) con la que convivimos y coexistimos diariamente. Todas pu newen (las energías) que estamos viviendo esta renovación… Por otro lado, entiendo que al recordar, al realizar llellipun (rogativa) y algunas otras actividades, al hacerlo en familia, comunitariamente y colectivamente, se establece un vínculo profundo con nuestros kufikecheyem (queridos ancestros) porque hay una continuidad. La continuidad del pueblo mapuche en nuestro territorio mapuche… Hacerlo, organizarlo en los distintos niveles en que se pueda, es sostener ese vínculo y revitalizarlo”.

Joven profesora de Historia, “en mi caso cuando hablamos del wiñoy tripantü en instituciones escolares, tiene un sentido contra-hegemónico y a la vez expresa nuestra diferencia: la diferencia mapuche que no ha sido aplastada y no lo será, porque ese vínculo se sigue sosteniendo año a año y cada vez se revitaliza. No somos solamente dos o tres los que los llevamos adelante”. El Grupo Leufu recibió el wiñoy tripantü a orillas del río Negro en cercanías de Waiki Ñelo (Allen). “Nos vinimos organizando hace un tiempo para acompañarnos, encontrarnos en un lugar y pasar la noche juntos… Conociéndonos, hablando de nuestra historia, pero también de nuestro presente y levantar en la madrugada un llellipun”.

La fuerza de los sueños

Unos 250 kilómetros al sur del Alto Valle, el recibimiento del wiñoy tripantü ratificó una recuperación. Cuenta Andrea Pichilef, del Lof Ñanko Newen: “el espacio donde está nuestro rewe, es un lugar con mucha historia y con mucho newen, muy importante en la zona porque hasta 1983 o 1984 se realizaron kamarukos y hace cinco años, se volvió a levantar la ceremonia del wiñoy tripantü. Lo hacemos en el paraje Kurrü Mawiza, a 15 kilómetros de Los Menucos, en el campo de la familia de don Carlos Meliñanco yem”.

Tiene que ver con la revitalización de la que hablaba Meli: “las familias que llevaban adelante el kamaruko estaban compuestas por los Meliñanco y los Nahuelhual, que entre sí era parientes. La papay Carmen Fushiman era la abuela de don Carlos Meliñanco, longko de nuestra comunidad que falleció en 2016. Ella era su abuela y machi… A través de los sueños, sus antepasados le dijeron que tenía que empezar a levantar el kamaruko y así fue. A veces acá, a veces en otros parajes de la zona, iban rotando según la necesidad del momento y de cada territorio. Venían muchas personas a participar pero después, con la evangelización, no se pudo hacer más”.

El relato que comparte la joven Pichilef enfatiza el carácter renovador del wiñoy tripantü: “Los Meliñanco viven en Kurrü Mawiza, son pequeños productores y siempre han estado ahí: sus bisabuelos y sus abuelos. Ahora están los hijos y los nietos (de Carlos) llevando adelante el campo. Hace unos años, regresó Sergio Nahuelhual desde Bahía Blanca y empezó investigar, a entrevistar a su tío Carlos y él le contó todo. Le decía que se sentía capaz de levantarlo (al kamarikün) pero que hacían falta muchos hablantes de mapuzungun, por eso no se animaba… Porque se pueden levantar fuerzas o newen y es necesario hablar mapuzungun para manejar esas situaciones”.

Sin embargo, “en 2013 se empezó a realizar el wiñoy tripantü nuevamente, con pu lamngen de Maquinchao, Kaltrauna y de Sierra Colorada, siempre en la misma fecha: 23 y 24 de junio. Si bien don Carlos ya no está físicamente con nosotros, entre todos vamos aportando para que todo salga bien esa noche. Estamos ahondando también en los conocimientos filosóficos de lo que significa el wiñoy tripantü porque acá en la zona, la Iglesia ha impuesto la celebración de San Juan y ha habido mucha confusión. Por ahí, los abuelos saben decir: bueno, hay que ir a hacer fuego… Nosotros estamos tratando de ir un poco más allá y de verlo desde nuestra perspectiva mapuche, de indagar sobre las constelaciones, sobre el Perapangaw (Siete Cabritos o Pléyades) que sale ahora, en esta semana, y nos indica que comenzamos un nuevo ciclo. Estamos acompañando el proceso identitario, de búsqueda, reforzando nuestra identidad pero también la de nuestros niños y adolescentes, que forman parte de la ceremonia y de nuestro lofche”.

A la espera del regreso

Se torna entrañable la contada: “hay una aguada en el campo… Hay un momento de la madrugada en el que vamos a renovar nuestro compromiso con el ngen ko (dueño o guardián del agua), a limpiarnos y purificarnos para empezar renovados el año. Es un lugar con mucho newen porque hasta el día de hoy están guardados los instrumentos de la papay Carmen Fushiman que se usaban para levantar el kamaruko. Todo eso está guardado y está esperando volver, por eso estamos en el camino de recuperar ese conocimiento. Entendemos también que es a través de los sueños que nuestras papay y nuestros chachay nos van a ir indicando el camino. Así que estamos recuperando ese rewe y sanando también el territorio, porque esos ngen han estado abandonados durante muchísimo tiempo. Estamos cantándoles y haciendo ceremonias, no sólo en el wiñoy tripantü. Es un lugar muy importante para todos nosotros”, sintetizó.

Unos 550 kilómetros de Los Menucos hacia el este, también se acompañó la llegada del nuevo ciclo de la naturaleza. Es Hugo Aranea quien habla, del Lof Waiwen Kurrüf. La ceremonia implicó “la renovación del compromiso con la pertenencia a los espacios territoriales y también un llamado a todos los peñi y lamgen a reconocerse parte del pueblo mapuche – tehuelche”. Veterano del Consejo Asesor Indígena (CAI), Aranea pidió “asumir el legado histórico que hay de nuestros kuifikecheyem, de recuperar los espacios territoriales y la cosmovisión de nuestro pueblo, también como propuesta de construcción para una sociedad que indudablemente se ve jaqueada por los valores del sistema capitalista destructor, que arrasa con toda la vida y las cosas que hay en estos lugares”.

Planteo que es de interés no sólo para los mapuches. “Como pueblos originarios, tenemos valores y principios de una firmeza ancestral que debemos poner a disposición de la sociedad para precisamente, construir otra inclusiva”. Al tanto de las múltiples maneras de ser mapuche, el vecino de Viedma expresó “un profundo respeto a todos los peñi y lamngen que desarrollan distintas propuestas en los distintos espacios territoriales. Creo que todas son válidas en función de ese objetivo: recuperación territorial y recuperación fuerte de nuestra identidad. La renovación de este ciclo tiene que ver con eso, con renovar la definición de un kiñe rakizuam (un pensamiento). Los legados ancestrales que tenemos son muy claros y la idea es seguir esos caminos para reafirmarnos y estar a la altura de los momentos que vivimos para revalorizar la cosmovisión de nuestro pueblo”, subrayó.

Para “ir conociendo”

En la capital provincial, las cosas comenzaron el miércoles último “a orillas del Kurrü Leufu, en una ceremonia abierta a toda la comunidad para que todos participen. Entendemos que todos tienen que ir conociendo lo que proponemos, por eso hace cinco años que estamos haciendo celebraciones abiertas para toda la sociedad. No es sólo una cuestión simbólica, más allá de que sea un pichi gnillatu, porque igual tiene profundidad. En estos momentos, la defensa del río y del agua convoca a un montón de gente”. El quehacer ceremonial se prolongó durante 23 y 24 de junio “en un espacio territorial de la zona de la costa”, a pasos del bramido del mar.

De nuevo en la cordillera, unos 700 kilómetros al oeste de Viedma… Yanina Llancaqueo es una de las impulsoras de Pu Pichikeche Choike, instancia de aprendizaje del mapuzungun para niños, niñas y adolescentes. “Desde el taller le vamos dando un sentido actualizado que tiene que ver con la recuperación de estos momentos: pensar que hace meses entramos en el chomüngen (una parte del otoño), en sumergirnos en la tierra, en adentrarnos al nido y tratar de comprender a la naturaleza para ver qué nos dice, mientras nos preparamos para un momento de engendro de vida… De fortalecimiento de vida y recuperación de la energía”.

A pesar de su sapiencia, Llancaqueo también es muy joven: “quienes hacemos Pu Pichikeche Choike estamos todos en la ciudad de Bariloche, tratando de recuperar esos sentidos… Volver a mirar qué se hacía en las familias, qué se hacía y qué se hace en las comunidades que integran los que participan, tanto las chicas, los chicos y los jovencitos... Recuperar desde las mismas familias qué se hacía y ver qué se está recuperando. Tratar de entender a la naturaleza, que siempre está en su interminable ciclo y pensar la renovación de toda la energía y a nosotros como parte de este universo, de este territorio”.

Es trascendente “ser coherentes con lo que nos proponen la naturaleza y la tierra misma, sumergirnos en la renovación de la energía y prepararnos para que dentro de poco, todos estemos recibiendo nuevas vidas. Las semillas se empiezan a preparar en la tierra e incluso pu kuyiñ (los animales) se empiezan a preparar para recibir la nueva vida”, redondea la educadora. “Por otra parte, desde los talleres que estamos haciendo en Pilar II y en El Frutillar, estamos tratando de charlar estas cosas y que la charla sea intergeneracional: que los chicos vayan a sus familias, pregunten y volvamos a charlar”. Es para restablecer el círculo que no debió ser interrumpido. Ese mismo que desde el mapuche kimün (conocimiento mapuche) no hace más que crecer y crecer…

Glosario

Wiñoy tripantü: vuelve la salida del Sol.
Rewe: el puro lugar o el verdadero lugar. Marca el centro del espacio ceremonial. Se traduce erróneamente como altar.
Yem: cuando se sitúa el post-fijo después de un nombre propio, se quiere decir que esa persona querida ya falleció.
Papay: manera respetuosa de dirigirse a una mujer mayor.
Chachay: manera respetuosa de dirigirse a un hombre mayor.
Lof: concepto mapuche de comunidad que refiere no sólo a los humanos, sino a los newen que forman parte de su territorio.
Lofche: refiere solamente a los integrantes humanos de una comunidad.