Gennuso quiere que los vecinos paguen toda la obra pública

Ante la imposibilidad de encarar nuevas obras públicas, el intendente envió un proyecto al Concejo para que los vecinos se hagan cargo de los costos. Para la concejal Ana Marks “hay  una finalidad recaudatoria que busca garantizar algo que mostrar rumbo a las elecciones”.

28/06/2018
Bariloche

 

Con el nuevo proyecto de “Obras públicas por contribución de mejoras” enviado al Concejo, el Ejecutivo Municipal intentará que los vecinos financien las obras públicas de la ciudad.

En la práctica, hasta hoy solo los frentistas beneficiados por los trabajos de infraestructura urbana debían hacerse cargo de los costos, pero ahora el Ejecutivo pretende que los vecinos también soporten lo que denomina “obras troncales”; vale decir, aquellas que benefician también de manera indirecta a cierto sector de la ciudad. Por ejemplo, el pavimento de acceso a un barrio o una red de servicios, tendrían que pagarlos todos los que viven en el barrio, y no solo quienes tengan inmuebles en esa calle o se beneficien directamente con cloacas o pluviales.

Sin embargo, más allá de la intención, el proyecto no contiene ningún detalle sobre su implementación. No dice, por ejemplo, cómo se hará el prorrateo de las obras, no aclara tampoco cómo se les cobrará a los vecinos ni especifica cómo se delimitará la zona beneficiada. Ni mucho menos discrimina costos para los beneficiarios directos e indirectos de una obra. Asuntos que se informarán “en los llamados”, dice el texto, sin más referencia.

Así las cosas, se advierte que en la indefinición puede ocurrir que alguien termine pagando por una obra que ni siquiera sabe que existe, que no utiliza y que no le trae ningún beneficio en su calidad de vida.

Porque, de aprobarse la iniciativa, será el Ejecutivo municipal el que determinará mediante una estimación aún desconocida, cuál es la “zona de influencia” de una obra. Los grises en el proyecto podrían dar lugar a cobros discrecionales u ocultar un afán puramente recaudador, ampliando la base contributiva, sin decir por el momento ni cómo ni cuánto.

 “Lo que me preocupa fundamentalmente son las imprecisiones del proyecto”, dijo la concejal Ana Marks. “Porque implica la modificación de una Ordenanza existente (la 2145-CM-2011 de Obras por Contribución de Mejoras) ampliando la base contributiva. Incorpora a la categoría de usuarios y tenedores a nuevos contribuyentes; una categoría que hasta acá solo contemplaba a los propietarios. ¿Qué pasaría entonces con los inquilinos, por ejemplo? Quienes estén alquilando podrían tener que hacerse cargo de obras para un barrio donde quizá vivan por pocos años”.

Para Marks “se trata de un proyecto muy difuso que deja ver una urgencia recaudatoria por un lado, y por otro la necesidad de realizar obra pública en un marco de retracción del Estado nacional que va a impactar con el retiro de fondos y programas tanto en la provincia como en los municipios. Se sabe que ese es el modelo y que son también las condiciones del acuerdo con el Fondo Monetario; entonces Gennuso nuevamente la respuesta que encuentra es cargarles los costos a los contribuyentes”.

Concejal Ana Marks

 

Entre las modificaciones al régimen de Contribución por Mejoras, el nuevo proyecto dice que el Ejecutivo municipal solicitará “la declaración de utilidad pública municipal y de pago obligatorio, la planificación o proyecto, ejecución, o ampliación de una o más obras relacionadas con el mejoramiento vial, pavimento, cordón cuneta, puentes, veredas, agua, gas, riego, cloacas, alumbrado público, electricidad, comunicaciones y señales débiles, desagües pluvio aluvionales u otras obras de bien público que se desarrollen en el ejido urbano”.

En el artículo segundo agrega que “El costo de las obras será soportado por los vecinos beneficiados por las mismas, según el prorrateo que se determine para cada caso”, y anuncia que el Ejecutivo “determinará el área dentro de la cual se expande el beneficio de la obra pública”, y que “Determinará el método a aplicar para la distribución del costo entre los vecinos (…) independientemente de que los trabajos a realizar no afecten en forma directa a las propiedades frentistas comprendidas en el sector determinado”.

 

No hay referencias en el texto a ciertas cuestiones de fondo, como el modelo de desarrollo urbano y los criterios sociales, económicos y políticos que se supone tendrá la administración del intendente Gennuso, y en base a los cuales considerará la necesidad de obra pública, de qué tipo, en qué zona del ejido, cómo se agrupan en unidades dichas zonas, cuál es su funcionalidad en la estructura urbana o cómo se solventan las obras en cuestión. Todo lo cual, entre otras consideraciones, permitiría pensar tanto la evolución de nuevas áreas comerciales o residenciales, como el flujo vehicular o el tipo de desarrollo edilicio. Todos aspectos no evidentes que deberían analizarse en conjunto con la propuesta.

Tampoco se especifica quién se hará cargo del financiamiento de dichas obras, suponiendo que no se piensa que los vecinos deban pagarlas al contado.

La concejal Ana Marks señaló también la oscuridad del proyecto en ese sentido: “Habitualmente es la Municipalidad la que financia, y luego comienza a cobrar cuando la obra ya está hecha. Pero en este proyecto, sin embargo, se habilita a que se pueda cobrar previo al inicio de los trabajos. Eso lo que puede generar es que un vecino tenga que pagar por una obra que nunca se realice, o que simplemente se mude del barrio antes de que ésta se concluya, ¿cuál sería entonces el beneficio que obtendría por lo que está pagando?”, se preguntó.

La pobreza de definiciones en el texto redactado es llamativa e invita a pensar en el apuro por recaudar algo de lo que aún quede los bolsillos que, por cierto, no son todos del mismo tamaño.

En una línea el proyecto considera “el tratamiento a otorgar a los vecinos con dificultades comprobadas de pagar la contribución de mejoras”.

“Esto pone las cosas en riesgo de inequidad”, señaló Ana Marks, “porque podría resultar en que se avance con obras solo en aquellos barrios con capacidad de asumir un compromiso de pago. La pregunta es qué pasará con quienes no pueden pagar. Todo esto puesto en el contexto del retiro del Estado como actor principal en la obra pública, y considerando que hay muchos barrios de Bariloche con una enorme carencia de infraestructura, a los que les faltan, el gas, las cloacas, el asfalto, todo”.

Queda claro además que el proyecto girado al Concejo por Gustavo Gennuso, excluye la participación ciudadana, materia sobre la cual ya ha dado muestras de desinterés. Parece ser que solo el Ejecutivo municipal será el que defina cuáles son las obras públicas prioritarias y en qué zona de la ciudad, las que deberán afrontar los vecinos.

Intendente Gustavo Gennuso

 

En su ambigüedad, de promulgarse la norma tal cual llegó al Deliberante, podría provocar un desequilibrio tal que los vecinos acabasen financiando obras que beneficien a los grandes empresarios de la ciudad sin que estos, por contrapartida, financien obras en los barrios. Un escenario semejante no constituiría un mal presagio, sino una constante en la historia de Bariloche.

En el análisis de Marks “esto nos pone frente alternativas muy riesgosas, porque puede suceder que solo se concreten obras en aquellos barrios que pueden pagarlas; luego el intendente tendrá obra pública para exhibir de cara a la campaña de 2019, y mientras tanto el gran déficit de infraestructura que tiene Bariloche, sobre todo en los barrios, quedará sin resolverse”.

Se prevé que el proyecto sea tratado en Comisión de Obras Públicas este viernes. Hasta el momento solo se conoce el dictamen de la Asesoría Letrada del Concejo, el cual también hace hincapié en la falta de precisiones elementales del texto.