# ¿QUIÉN MATÓ A SANTIAGO MALDONADO?

Resistencia a desaparecer

El periodista Sebastián Premici acaba de publicar el libro "Santiago Maldonado, un crimen de Estado" (editorial Acercándonos). Una profunda investigación sobre la responsabilidad de Gendarmería y el Gobierno nacional en la desaparición, muerte y silenciamiento de lo sucedido con el joven artista. Aquí se presenta el Prefacio del libro, "Resistencia a desaparecer".

31/07/2018
Nacional

 

“Oh lobo incandescente envuelto en el antiguo espíritu ancestral. El bosque te llama. Los cazadores no podrán detenerte, cuando lo intenten serás ventisca helada que penetrará en sus iris repletas de especismo antropocentrista, hasta que caigan arrodillados besando la tierra que les dio abrigo incondicionalmente y sin privilegios.” Santiago Maldonado (4 de mayo de 2017).

 

 

Miedo. El miedo que te persigue como la sombra. El miedo que te hace sospechar de cada persona que pasa a tu lado. Un miedo que penetra en los huesos como el frío seco de la cordillera. Miedo. El Gobierno de Mauricio Macri reflotó la vieja máquina(ria) de disciplinar a la sociedad a través del miedo: despidos, estigmatización, injurias, mentiras, palos, persecución, represión, miseria planificada. Y desde el primero de agosto de 2017, los crímenes de Estado.

¿Qué hicieron con Santiago Maldonado? Esta pregunta es un grito que interpela hasta las conciencias más negadoras. Devela lo indecible: la impunidad como rasgo distintivo de una Alianza gobernante que debe responderle exclusivamente a los intereses económicos que la sostienen, donde la tan mentada seguridad jurídica es rubricada en el Ministerio de Seguridad con balas de tinta putrefacta. La Patagonia huele a muerte. Escenario de una cacería.

 

Santiago era un joven anarquista, solidario, artista, que murió en el contexto de una Patagonia militarizada. Para llevarnos al abismo hace falta infundir el miedo con disciplinamiento social y económico, represión, autoritarismo, violación de los derechos y garantías constitucionales. Los medios de comunicación y sus escribas canallas contribuyeron, como sostuvimos en la introducción, a solidificar ese disciplinamiento.

“Santiago Maldonado, un crimen de Estado” es el resultado de una profunda investigación periodística –urgente también- que pretende visibilizar lo indecible: las órdenes políticas que avalaron la cacería, la persecución, los minutos decisivos sobre el río Chubut y por sobre todas las cosas, la enorme maquinaria de impunidad desplegada por la Alianza Cambiemos para encubrir su mayor delito: la reinstauración en la Argentina de los crímenes de Estado.

Durante la realización del documental “Resistencia a Desaparecer” (Agencia Cadena del Sur) formulamos una misma pregunta a varias personas. Queríamos saber si lo que había sucedido con Santiago Maldonado era el tubo de ensayo para una nueva escalada represiva y totalitaria, de la misma manera en que la detención ilegal de Milagro Sala había significado la reinauguración de un ciclo histórico con presos políticos. La respuesta de Soraya Maicoño, werken (vocera) de la Pu Lof en Resistencia Cushamen, cobra en la actualidad un nuevo sentido, más potente, al momento de escribir estas páginas:

Sebastián Premici

“No es un tubo de ensayo, esto ya está sucediendo. Hay situaciones claras de impunidad.”

Lo siniestro crece delante nuestro. “Dado que el totalitarismo corporativo no puede prescindir de la represión violenta, lamentablemente debemos reconocer que el hecho era previsible. Los crímenes de Lesa Humanidad en la Argentina fueron precedidos por un adelanto, como la desaparición de Felipe Vallese. Hoy, en un nuevo contexto, todo parecería indicar que el caso de Santiago es un nuevo adelanto de una perspectiva siniestra”, escribió Eugenio Zaffaroni, actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a los pocos días de la desaparición de Maldonado.

Este libro está organizado en cuatro partes, cada una con sus capítulos correspondientes, sumada la introducción, prólogo y epílogos. En la Primera Parte (Los condenados de la tierra) analizaremos la apropiación originaria de vidas y riquezas en La Patagonia; un recorrido histórico, social, político y económico (cultural en definitiva) desde la Campaña del Desierto hasta el pedido de los empresarios rurales de la cordillera de más represión a los pueblos originarios en pleno Siglo XXI.

“Apropiación Originaria” es quizás la explicación de la desigualdad en la Argentina. La génesis de la oligarquía, de los que sólo gobiernan para una minoría selecta y aborrecen las banderas de la justicia social y la soberanía política. En el apartado “El Poder Económico detrás de la Desaparición Forzada de Santiago Maldonado” nos detendremos a analizar a los empresarios que siguen beneficiándose de ese robo originario, como el Grupo Benetton, el amigo personal de Macri, Joe Lewis, o los integrantes de las sociedades rurales de Esquel, Bariloche y Neuquén, que en nombre de ese privilegio al que ellos llaman “seguridad jurídica” legitimaron la represión que terminó con la vida de Santiago. Le pondremos nombre y apellido a los que hoy representan a ese poder económico concentrado que para subsistir necesita de este mecanismo del terror reinstaurado por la Alianza Cambiemos.

 

La Segunda Parte de esta investigación lleva por nombre “La antesala del horror”. En enero de 2017, la Alianza Cambiemos ensayó un mecanismo para disciplinar a los integrantes de la Pu Lof en Resistencia Cushamen bajo los lineamientos de una nueva Doctrina de Seguridad Nacional. La represión cruel de la GNA y la policía de Chubut. La corporación judicial aportó la invención de causas penales y pistas falsas. Los capítulos “Hay fiestita en Leleque” y “Cállense indios de mierda” describen el inicio de un plan sistemático de ataque a las comunidades mapuches de la Patagonia y a cualquiera que sea solidario con las causas vinculadas a la protección de la tierra y sus comunidades. La antesala de lo siniestro re inaugurado por el macrismo.

“La cacería” ya estaba en marcha. En la Tercera Parte de esta investigación nos meteremos de lleno en la represión del 1 de agosto que terminó con la Desaparición Forzada de Santiago Maldonado seguida de su muerte. Pero también desgranaremos las órdenes previas emanadas desde el Poder Ejecutivo para entrar a la Pu Lof a como diera lugar. Los funcionarios del Ministerio de Seguridad querían la foto de un “mapuche terrorista” preso. “Entrar a la Pu Lof a como dé lugar” desmonta las directivas entre funcionarios y gendarmes que le permitieron al Gobierno construir un escenario para la represión sin la necesidad de contar con una orden judicial. La cacería comenzó el 31 de julio y terminó al día siguiente, a las 11.40. En el capítulo “Agitador pero valió la pena” narraremos segundo a segundo cómo fueron esos 8 minutos en que Santiago inició su corrida fatal hacia el río Chubut perseguido por decenas de gendarmes que disparaban a mansalva.

Los detalles de lo ocurrido con el Brujo, como le decían a Santiago, están en el río pero también en los movimientos de las autoridades que hicieron todo lo posible para encubrir la represión y su resultado.

Pablo Noceti, en el lugar del ataque de Gendarmería

En la Cuarta Parte del libro nos centraremos en “El encubrimiento”, es decir en todo lo que hizo el Gobierno nacional para evitar que se supiera la verdad de lo sucedido con Santiago Maldonado. Cada uno de los funcionarios ejecutores de ese “salvataje a la Gendarmería” tendrá un lugar especial: Patricia Bullrich, su jefe de Gabinete, Pablo Noceti, el ex secretario de Coordinación con los Poderes Judiciales, Legislativos y Ministerio Público Fiscal, Gonzalo Cané y el director del área de Violencia Institucional, Daniel Barberis. Los otros cómplices del encubrimiento fueron el primer juez de la causa, Guido Otranto y la fiscal federal subrogante de Esquel, Silvina Avila, sobre quienes también brindaremos detalles de cómo contribuyeron a plantar pistas falsas y perseguir judicialmente a los principales testigos de la Desaparición Forzada de Santiago. Los encubridores contaron con otro aliado, algunos medios de comunicación hegemónicos porteños y escribas serviles de la Gendarmería como describimos en la introducción. Bullrich construyó “su verdad” –como le gusta decir- con el aporte de sus funcionarios encubridores y con la mentira destilada por esos escribas serviles.

Esta investigación periodística está construida a partir de un minucioso análisis de los dos expedientes principales vinculados a la desaparición y muerte de Santiago Maldonado: el Habeas Corpus (expediente 8233/17) y la causa penal por su Desaparición Forzada (8232/17). El recorrido incluyó la lectura de miles de fojas repasadas hasta el cansancio, documentos anexados a dichos expedientes, como por ejemplo los archivos surgidos de los discos rígidos de las áreas de inteligencia de la GNA, secuencias de fotos y videos claves para reconstruir la cacería dentro de la Pu Lof; las declaraciones testimoniales de los gendarmes grabadas en video y las declaraciones de los mapuches que tuvieron el coraje de narrar los hechos del 1 de agosto.

 

“Santiago Maldonado, un crimen de Estado” también cuenta con entrevistas a historiadores, antropólogos, investigadores judiciales, integrantes de diversas comunidades mapuches; se nutre a su vez de al menos 4 viajes a Esquel y uno a Rawson para dialogar con el juez de la causa, Gustavo Lleral. Un año entero de trabajo, desde las primeras notas publicadas en Agencia Cadena del Sur junto a Valeria Di Croce, el documental Resistencia a Desaparecer y una cobertura especial para Página/12, hasta llegar a este enorme rompecabezas que devela la secuencia de hechos que desembocaron en la Desaparición Forzada y muerte de Santiago Maldonado.

Este libro es la historia de un crimen de Estado. A Santiago (como a Rafael Nahuel y antes a Darío Santillán, Maximiliano Kosteki, Ezequiel Demonty, Luciano Arruga, José Julio López y tantos otros) lo desaparecerán nuevamente si permitimos que su rostro nos deje de interpelar. Si desaparecen el gesto solidario, habrán vencido los apropiadores de riquezas, los gerentes que hoy ocupan un lugar en el Gobierno nacional, esa casta social mafiosa, los poderosos de siempre. Ante tanta mentira planificada y desinformación, nuestra mejor arma es la búsqueda de la Verdad y la Justicia. Ese es el principal temor de los infames que hoy ocupan un sillón en la Casa Rosada.

 

*Prefacio del libro “Santiago Maldonado, un crimen de Estado” (Acercándonos Ediciones, 2018), escrito por el periodista Sebastián Premici.