“El derecho al aborto es un derecho humano fundamental”

La directora del CONICET e historiadora feminista, Dora Barrancos, dijo a En Estos Días que “la batalla por la despenalización del aborto ya está ganada”, sea cual sea la votación en el Senado, porque ha habido un cambio de paradigma, y “por primera vez el feminismo es un fenómeno de masas“. Asegura que el aborto es un derecho humano básico y “a los derechos humanos se los reconoce, no se los plebiscita”.

05/08/2018
Martín Medero

Dora Barrancos (Foto Georgina García)

 

Doctora en Historia; socióloga, con una maestría en Educación; desde 2010 Barrancos es Directora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en representación de las Ciencias Sociales y Humanas. También es Profesora Consulta de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y Directora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). El listado de títulos y reconocimientos es aún más extenso.

Autora de más de una docena de libros, ensayos, trabajos en coautoría y recopilación de textos entre los que destacan “Cultura, educación y trabajadores (1890-1930)”, “Inclusión/exclusión. Historia con mujeres”, “Mujeres en la sociedad argentina. Una historia de cinco siglos”, “Mujeres, entre la casa y la plaza”, solo por mencionar algunos, Dora Barrancos se ha dedicado a estudiar el feminismo en perspectiva histórica; sus marchas y contramarchas; sus derrotas y victorias en el ámbito hogareño y en el escenario público; las revoluciones llevadas a cabo por las mujeres, los movimientos socialistas y anarquistas, y el rol de la educación en la historia argentina, en sus contextos políticos.

Cuando el golpe militar, cívico y religioso de 1976, Dora Barrancos tuvo que exiliarse en Brasil debido a su militancia en la Juventud Peronista. Durante el exilio culminó sus estudios en Ciencias Sociales, se acercó al movimiento feminista y al pensamiento del filósofo francés, Michel Foucault.

Barrancos describe en “olas” históricas a las luchas feministas sucedidas desde mediados del siglo XIX. “El aborto, en términos de debate de política pública”, dice, “es una inclusión reciente. Existía en los ´60, pero ese debate era más generacional y reservado. Es probable que el Gobierno haya querido distraer planteándolo ahora; si fue así, erró el cálculo”.

 

Barrancos durante su exposición en Diputados

 

Cuando en abril Dora Barrancos fue convocada a las audiencias producidas en el Congreso Nacional, en la previa al tratamiento de la Ley,  dijo que la Argentina profundizó la desigualdad de clases con el aborto: “Para nuestras mujeres de los sectores populares es evidente que existió una forma larvada de pena de muerte, porque han pagado con sus vidas esas decisiones”, aseguró.

La exposición culminó con un cerrado aplauso cuando dijo: “Defiendo el aborto legal para afirmar el derecho al disfrute sexual, separándolo de la reproducción, porque es un derecho humano fundamental”.

 

Breve historia de las luchas feministas

Con la voz calma, la palabra precisa y la paciencia entrenada por los años de docencia que inició durante su juventud en escuelas públicas, y que prosigue desde el más alto nivel académico en universidades nacionales, la investigadora resume su visión histórica de las luchas femeninas cuyo inicio fecha,  como una primera “ola”, a mediados del siglo XIX.

El feminismo tiene que ver con la construcción de ciudadanía a partir de la soberanía sobre el propio cuerpo, dirá: “En el principio esto estuvo atado al maternaje; el rol reproductivo y socializador de la mujer”.

“El razonamiento sería: ´nos quieren madres; somos reproductoras, somos socializadoras, ¿y no tenemos ningún derecho? ¿Cómo es posible que un personaje tan importante no tenga ningún derecho?´”, así lo explicita.

“Los varones se impusieron el control de los sentimientos; amortiguaron las emociones y se convencieron de su exclusiva aptitud para lidiar con la razón y el entendimiento. Forjaron el arquetipo de la obligación productiva, de la gestión económica a su entero cargo, deviniendo así protectores materiales de la familia, al mismo tiempo que proveedores de las matrices morales al uso. La moral de las mujeres fue única, exigente en la virginidad y en el “conocimiento” del cónyuge como único varón en la mayoría de las sociedades occidentales. Pero éste pudo autorizarse tantas veces como quiso a incumplir los preceptos que, no obstante, sostenía como baluarte en el seno de la familia”. (Dora Barrancos, “Mujeres en la sociedad argentina”. Buenos Aires: Ed. Sudamericana, 2010).

 

(Foto Georgina García)

 

Las luchas femeninas durante un siglo estuvieron vinculadas a la conquista de derechos civiles, la Educación, y las asignaciones familiares; “esto es importante: las asignaciones familiares que luego se extendieron a todos los trabajadores, tal como hoy las conocemos, fueron una conquista de aquellas mujeres de finales del siglo XIX y principiando el XX”, señala Barrancos.

Hacia los años ’50, ocurre la gran transformación de los feminismos en el mundo; y explica Dora “yo pienso que hay muchos feminismos, el del liberalismo radicalizado, por ejemplo, o el del materialismo, que también ha tenido sus feministas. Pero ahí sucede algo fundamental, que es la creación, la elaboración de una teoría feminista que crece en forma exponencial y que tiene que ver con este cifrado, con este derecho al cuerpo. Esto no estaba presente en sus antecesoras”.

La mujer de mediados del siglo pasado “descubre su cuerpo, adquiere la idea de derechos sobre su propio cuerpo, y reconoce a la violencia sobre su cuerpo”.

Se trata de eventos, dirá Barrancos,  que provocan “una progresión en el feminismo que llega claramente hasta los ´80 o los ´90”; es cuando se elaboran las teorías feministas que tenemos, que han sido alimentadas por distintos cauces: “Con esa teorización del feminismo surgieron entonces los recursos epistemológicos para una disidencia completa de la sexualidad”, explica.

“Yo diría que lo que está ocurriendo hoy es como un reto”, anuncia, “una renovación de los feminismos en torno a un reverbero extraordinario de grandes rupturas con todas las fórmulas que ha habido hasta ahora; con una idea de libertad personal que incluye en un gran lazo a toda las diáspora de las diferentes fórmulas de la sexualidad, a las personas trans…”.

 

(Imagen gentileza Emergentes)

 

Es recién en esta etapa que comienza a involucrarse el aborto en tanto política pública, “y también”, dice Dora, “a los denominados ´feminismos post coloniales´, que son feminismos que re sitúan a las mujeres aborígenes y a sus descendientes, y que ya están produciendo alguna teoría. Es importante porque pone sobre el tapete condiciones de posibilidad del género femenino que no estaban previstas en las tradiciones de análisis de las mujeres de clase media, blanca, etc”.

En Estos Días: A partir de lo que usted dice, me gustaría plantearle una línea de análisis paralela, y que tiene que ver con el rol de la Iglesia en relación al feminismo a lo largo de la historia. En un extremo y en el otro: desde fines del siglo XIX, bajo cierta construcción del Estado Argentino -y pienso en la presidencia de Julio Roca, por ejemplo- la intención de separar a la Iglesia del Estado, la creación de los registros civiles, la “Ley Avellaneda”, de Educación Superior -tal como usted lo señalaba- la Ley 1420, por citar, y estamos refiriéndonos a un gobierno adverso a las minorías. Hoy, en el otro extremo, la -tal vez calculada- ausencia de la Iglesia cuando surgió el planteo por la despenalización del aborto, por lo menos hasta después de su tratamiento en Diputados. Luego sí, comenzaron las manifestaciones directas de las organizaciones eclesiásticas, y la convocatoria institucional a movilizarse en oposición a la Ley.

Dora Barrancos: Es verdad lo que usted dice. Son todos ingredientes que tienen que ver con la Modernidad*, evidentemente. El siglo XIX rearticuló las fuerzas del patriarcado, las hizo ínsitas con el Estado moderno, y las hizo ínsitas con el orden jurídico del Estado moderno. Es decir, el orden jurídico del Estado moderno es masculino.  Esto es lo que se ve claramente a fines del siglo XIX y comienzos del XX con la insurgencia femenina, que ya venía ocurriendo, pero nunca hasta entonces las mujeres se habían visto tan claramente sometidas a la potestad patriarcal: había avance de derechos para los varones, pero no para la otra mitad de la humanidad. En ese suelo es que emerge el feminismo. Y desde luego, como un rebote importantísimo de las fórmulas de Modernidad, la laicidad del Estado. De ahí que, donde había fuerzas liberales más radicalizadas, hubo siempre mayor oportunidad de derechos para las mujeres, por ejemplo en el Uruguay.

Ya ve, en 1901 tenemos personas que se dicen feministas; y tenemos la primera revista feminista del país, que era la revista “Nosotras”, editada en La Plata por María Abella Ramírez; una notable figura del feminismo, nacida en Uruguay.

Uruguay nace prontamente como un Estado laico merced a fuerzas políticas que no tuvo la Argentina; en este caso, el Partido Colorado, en su vertiente liberal radicalizada. En 1907 tuvo Uruguay su Ley de divorcio vincular; en 1932 el voto femenino. Nosotros tuvimos divorcio vincular recién en 1954, Ley que fue suspendida por Decreto. Esto no quiere decir que la relación entre el liberalismo radicalizado y la ampliación de derechos se cumpla a rajatabla, pero es evidente que sucede una sintonía entre liberalismo, laicidad del Estado, civilidad y derechos para las mujeres.

 

(En tanto sucedía este diálogo con Dora Barrancos, un grupo de personas opositoras a la Ley de despenalización del aborto, se manifestaba a las puertas de la Quinta Presidencial en Olivos. En su mayoría militantes de organizaciones católicas (Fundación Más Vida, la Pontificia Universidad Católica Argentina, el Hospital Universitario Austral, del Opus Dei,  las ONG Pro Familia y Red de Familias, Unidad Pro Vida y Marcha por la Vida, entre otras) pertrechados con consignas oblicuas, decían: "Vengo bancando este derecho, la vida del niño por nacer. Te juro que aunque quieran matarte, siempre te voy a defender", o “Matar no es un derecho”.

Durante la semana además se manifestaron públicamente médicos y trabajadores de la Salud, objetores de conciencia, advirtiendo que no cumplirían con la Ley si esta fuera sancionada; en  Tucumán la legislatura resolvió que la provincia era “pro vida”, rechazó el aborto y lo asoció con el Holocausto. En La Rioja el gobernador Alberto Paredes Urquiza se expresó contra la despenalización del aborto, declaró un día de asueto provincial y ofreció pasajes de colectivo gratuitos a los manifestantes que quisieran concurrir a la marcha que se convocó para el viernes a la mañana).

 

En estos Días: ¿Qué sucede entonces en la Argentina? Esas verificaciones acá dan otros resultados.

Dora Barrancos: No, es que acá no son liberales, son “cuasi-liberales”; yo diría que son como una representación con muchos problemas. Entonces, si fueran íntimamente liberales, otro gallo cantaría (“otra gallina” dice Dora, en realidad, y se ríe).

 

(Imagen gentileza Emergentes)

 

En Estos Días: Hay que decir también que la Argentina sufrió una fuerte restauración de la Cruz y la Espada con el golpe militar y religioso de 1930, y nuevamente en 1955.

Dora Barrancos: Así es, efectivamente. Y le voy a decir más –mucha gente se asusta cuando digo esto-: pero en materia de derechos personalísimos, la Argentina avanzó más con un gobierno no liberal, como lo era el del primer peronismo, que con los gobiernos liberales; y le voy a decir por qué: porque el peronismo fue el que otorgó el divorcio vincular; de la misma manera que fue el peronismo el que le acertó a la igualación de derechos de los hijos matrimoniales y extra matrimoniales. Eso es paradigmáticamente liberal, ¿cómo no van a tener los mismos derechos nuestros hijos? Entonces, en este país todo es muy extraño, como usted bien lo sospecha. Mire, yo le cuento algo: cuando se sancionó la Ley de divorcio vincular en 1954, en una de las últimas -si no la última- sesiones en diputados, la bancada Radical se retiró del recinto, porque dijo que era claramente azuzar, hostigar, a la Iglesia Católica. El radicalismo no votó esa Ley, y sus mismos argumentos se emplearon para derogarla en 1956 nada menos que con un Decreto Ley. Y así nos ha ido.

“Durante los años anteriores (Barrancos se refiere a los gobiernos peronistas de Néstor y Cristina Kirchner) en materia de derechos personales se avanzó muchísimo: tenemos Ley de Matrimonio Igualitario y Ley de Identidad de Género, que es algo absolutamente nuevo, y no solo en América Latina; le voy a informar que recientemente los países nórdicos –entiendo que Dinamarca- copiaron la legislación argentina”.

En Estos Días: Dora, para regresar a la pregunta original, ¿cómo ve usted hoy el papel que cumple la Iglesia en relación con la Ley de despenalización del aborto?

Dora Barrancos: Bueno, usted me hizo una pregunta que es muy interesante, porque la Argentina siempre anduvo a los tumbos con la jerarquía católica, que lo que hizo fue un escándalo en relación con el matrimonio civil...pero le quiero decir: la propia iglesia es una manifestación cultural; mire, así como se opuso en el ´82 al matrimonio civil, y se opuso siempre a la Ley de Divorcio hasta que no le quedó más remedio, en el ´87, hoy día pregunte cuál es el sacerdote que bendice a un matrimonio si no le trae antes la libreta que dice que pasaron por un Registro Civil. Hay muchas cosas que hoy se han modificado. La Iglesia tiene una cantera que parece bastante inexpugnable, pero no deja de ser una institución cultural que también tiene sus grietas, por así decirlo. Hay una opinión mayoritaria –no me escapa-  que es de toda la jerarquía de la Iglesia, pero que tiene una gran diferencia con la opinión de los curas de base.

Usted dice bien: durante el tratamiento de la Ley (de despenalización del aborto) en Diputados, la Iglesia per se no hizo casi opinión, salvo la de algunos curas que dijeron cuestiones totalmente anacrónicas. Pero en realidad la Iglesia no habló per se porque se hizo representar por otras membresías, claramente. Ahora también (cuando la Ley es tratada por el Senado) ha subrogado; pero lo que sí ocurrió es que la Iglesia exacerbó el tono, porque desde los púlpitos, todos los domingos se oyen esas excomunicas. Yo creo que habrá un tiempo en que la Iglesia, así como ocurrió con los matrimonios civiles, así como ocurrió cuando se instituyeron los cementerios alejados de las iglesias, cambiará. En la Argentina siempre ha sido menor la resistencia de la Iglesia, no como en Chile, por ejemplo, donde fue feroz históricamente.

 

 

El feminismo, un fenómeno de masas

En Estos Días: Me gustaría conocer cuánto piensa usted que han tenido que ver las llamadas redes sociales, dentro de lo que denominamos “sociedad de control” -con la inclusión de artículos tales como las nuevas tecnologías, las comunicaciones instantáneas- en la conformación de este colectivo o “marea verde”, como la llaman, que tanto influyó a favor de la despenalización del aborto.

Dora Barrancos: Tienen mucho que ver. Para bien o para mal, las redes están ahí. Acabo de ver el escándalo sucedido con Facebook, por el robo de metadatos para influenciar en procesos electorales. Pero hay que decir que como todos los signos de progreso, las redes sociales son bifrontes. En este sentido el progreso puede ser leído como una fuente de bienestar, y también puede ser algo alienígeno y contrario a la condición humana. Pensándolo positivamente, las redes sociales cumplieron un papel fundamental en este combustible que se derramó, sobre todo por las niñas sub 17 que, como siempre digo, probablemente ninguna de ellas haya leído una sola página de teoría feminista, pero son ínsitamente irreverentes, y descubrieron muy temprano que “conmigo no va a pasar lo mismo”.

Además de la instantaneidad de las comunicaciones, ha ocurrido a criterio de Barrancos un “franqueamiento en materia de sexualidad entre los y las adolescentes. En un recorrido muchísimo más libre”, afirma, “que les ha permitido posicionarse, discutir la rígida normativa heterosexual. Son contribuciones por fuera de la teoría feminista que ha avanzado con leyes, como la 26.485 (de protección integral a las mujeres), pero también progresando con movimientos tan esclarecedores como el de Ni Una Menos”.

“Me gustaría decirle que por primera vez el feminismo se ha convertido en un fenómeno de masas. Ya no es más un fenómeno de articulado en ciertos grupos, por eso me parece que esta ´ola verde´ es imparable y que habrá Ley o habrá Ley”, dice Dora Barrancos.

 

(Foto Georgina García)

 

En Estos Días: Es evidente también que en estas sociedades, así como las caracterizábamos, que vienen desarrollándose probablemente desde fines de los ´60, ha habido una injerencia creciente de las minorías.

Dora Barrancos: Sí, claro. Por eso digo que todas esas condiciones que se dieron para los sujetos de la enorme gama de la diversidad, de la disidencia de la sexualidad, son un reconocimiento. Esta sociedad tuvo que reconocer jurídicamente con la Ley de Identidad de Género a las personas. Sobre esto no se puede hacer una encuesta vinculante. Yo sostengo que los Derechos Humanos no se pueden plebiscitar, hay que reconocerlos.

En Estos Días: Usted entiende así al derecho al aborto como un derecho humano.

Dora Barrancos: Es un derecho humano básico, fundamental.

En Estos Días: Y una vez que la Ley, como usted dice, sea Ley, ¿Qué cree que resta aún en la agenda del feminismo para los próximos años?

Dora Barrancos: Todo, ¿sabe? Creo que resta todo. Hay que darle un finiquito a todas estas fuerzas patriarcales que, más allá de todos estos derechos, están vivitas y coleando. Pero en sí, creo que hay dos grandes dimensiones: una son todas las luchas que hay que dar por la equidad del mercado laboral. La igualdad salarial, la movilidad, el denominado ´techo de cristal´, la segmentación del mercado laboral en trabajo para hombres y trabajo para mujeres, cuestión que es ridícula a esta hora. Yo he escrito sobre eso, y pienso que las feministas le hemos puesto poco el cuerpo a eso en estos años; creo que ha habido hasta cierta negligencia. Y la otra dimensión, más compleja, y que requiere de un Estado muy actuante –que por los síntomas que vemos, no es donde estamos viviendo- que se haga cargo de los cuidados que recaen hoy sobre las mujeres. La expectativa de vida va a seguir subiendo; va a haber cuerpo femenino para tratar de, por lo menos, seis generaciones. Hace falta esa incumbencia del Estado, otra organización social. Que no se acumule a las personas ancianas en un asilo, sino que se les dé una mejor calidad de vida. También a los adolescentes, que necesitan estructuras sociales de contención, como clubes o asociaciones que permitan recreación y educación; y de la misma manera que la contención  para las personas con discapacidad. Son estructuras sociales que no se les pueden reclamar a los padres y menos aún a nuestros sectores populares. En fin, será ese el Estado que vamos a retomar de acá, espero, a no mucho tiempo más.

* ”Designo con ese concepto provocador a un vasto número de fenómenos sociales, culturales y psíquicos que se abrieron paso desde fines del siglo XVIII” (Dora Barrancos, “Mujeres en la sociedad argentina”. Buenos Aires: Ed. Sudamericana, 2010).