Pastor evangélico acusado de abuso busca reducir su condena

Suman ya once las víctimas, y cuatro son las denuncias formuladas en la Justicia provincial contra  Alejo Ramón Insaurralde por abuso sexual. Pastor de una Iglesia Evangélica en Viedma, tuvo a su cargo la guardería donde se habrían cometido las aberraciones. Ahora pidió un “juicio abreviado”.

10/09/2018
Viedma

 

El número de damnificados es provisorio y se sospecha que podrían ser más de 20 los abusados por Insaurralde.

La historia se hizo pública cuando Mariana, su nieta, denunció en las redes sociales aquello que ya había hecho previamente en la justicia, que Isaurralde abusó de ella desde que tenía 2 y continuó forzándola hasta los 14 años.

Por este caso Insaurralde fue imputado por  los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante y doblemente agravado por el vínculo. Además, el religioso ya tiene una condena de prisión en suspenso por abuso sexual simple a otra criatura de 12 años.

Alejo Insaurralde ocupaba un rol jerárquico en la "Asamblea de Dios", una de las iglesias evangélicas más importante de Viedma.

En 2016, cuando resultó condenado por abuso sexual, Insaurralde se mudó a la provincia de Buenos Aires, y debe cumplir con el mandato judicial de comparecer una vez por semana a confirmar su paradero, una de las pocas medidas preventivas que la justicia le impuso.

Ahora el hombre, solicitó un juicio abreviado, que la querella, representado por la abogada Julia Mosquera está analizando. Para acceder al proceso, Insaurralde deberá primero reconocer su culpabilidad, situación que le permitiría acortar los plazos y conseguir una pena menor, según lo dispone el código Procesal Penal.

Más allá de estrategia judicial interpuesta en esta causa, existen por lo menos tres denuncias más contra el Pastor: dos de ellas ya prescriptas, además de 11 víctimas que se reconocieron abusadas pero no se atreven a denunciar. La justicia sospecha que habría más casos que aún no fueron develados.

La misma abogada querellante, aseguró en la audiencia de formulación de cargos, que “podrían surgir testimonios que agraven la situación del imputado”.

“Los abusos sexuales se daban en el marco del trabajo que él tenía en la guardería, sobre el Boulevard Contín y luego la mudó al garage de su casa, que es donde se tienen por cometidos los abusos”, aclaró Mosquera a En Estos Días.

Las edades de los niños que Insaurralde tenía bajo guarda oscilaban entre los 2 y los 10 años.

 

La historia de Mariana

 

“Somos 7 chicas abusadas por este sujeto. Hago pública mi denuncia para que, de existir otras víctimas, se animen a hacer la denuncia. No estamos solas.”, escribió Mariana en las redes sociales, para dar inicio al relato de su historia, que rápidamente se viralizó.

Más adelante, en una entrevista concedida al diario Noticias de la Costa, relató su tormento.

“Desde muy chica siempre sentí que algo raro pasaba conmigo. Los ataques de ira, la angustia, la ansiedad y el miedo me rodeaban constantemente. Siempre estaba en estado de alerta, esperando lo peor. Mi cuerpo se había convertido en una jaula, que debía permanecer cerrada. A raíz de una denuncia realizada a fines del año 2014 por otras víctimas de Insaurralde, mis síntomas empezaron a empeorar. Ya no podía disfrutar de la sexualidad. Vivía nerviosa, con el cuerpo entumecido. Comencé a tener pesadillas donde mi "abuelo" tan amado me violaba de la forma más perversa”.

“En 2015 decidí mudarme a Bariloche con mi compañero deseando dejar atrás las pesadillas y con la esperanza de poder lograr una vida tranquila. Pero el cambio del lugar físico no fue suficiente, fue entonces que comencé un proceso terapéutico. Los primeros recuerdos fueron espacios, olores que me desagradaban profundamente, un silbido que me atormentaba, una mano subiendo hasta mi vagina. Luego empezaron a aparecer las imágenes más vividas. El silbido tenía otro sentido. Mi abusador lo utilizaba para marcar su presencia. Así me llamaba y así me devolvía, totalmente ultrajada mientras el seguía con su silbido”.

“Hoy mi vida está atravesada por esta lucha por la verdad y la justicia, pero también por poder proyectarme yo como persona. Volver a construir amor propio es un trabajo arduo y diario”.