# APORTANTESTRUCHOSDEGENNUSO

Lo que había detrás del oenegeísmo republicano

Como antítesis de la política tradicional; con el perfil del “buen vecino”, llegó Gustavo Gennuso al gobierno de Bariloche. Un breve repaso de su gestión y, sobre todo, la visibilización de las irregularidades en el listado de aportantes de su campaña 2015, lo muestran en el barro de la “vieja política” que dice combatir. El márketing de las ONGs y el uso abusivo de las mayorías electorales.

17/09/2018
Bariloche
Santiago Rey

Puro humo

No había nada nuevo atrás de la cáscara con la que Juntos Somos Bariloche recubrió su estrategia de campaña 2015.

No había renovación en las formas de hacer política detrás del maquillaje con el que Gustavo Gennuso acicaló su perfil.

Su caso es asimilable a la construcción simbólica de la existencia de una “derecha moderna” que encarna el PRO, Cambiemos y Mauricio Macri. A poco de andar quedó claro que, fiel a su estirpe, la derecha argentina venía a pauperizar la situación de los trabajadores, licuar sus salarios, hacer negocios en la timba financiera.

Nada de moderno había en ese proyecto nacional, así como nada de nuevo reposaba en las bases de la propuesta 2015 de Juntos Somos Bariloche.

Gennuso mostró las cartas muy rápido, aunque la mayoría prefirió no ver.

Por ejemplo, a través de sus concejales impidió que la oposición maneje alguna Comisión, en un hecho inédito para la democracia reciente en la ciudad. Ningún concejal del Frente para la Victoria fue designado presidente de alguna Comisión, lo que hubiese permitido un mínimo margen de juego democrático, más allá que Juntos Somos Bariloche sostenga su mayoría en cada uno de esos espacios.

El Intendente aprovechó al máximo lo que Jorge Luis Borges definió como un “abuso de la estadística”, es decir, la idea de que una simple mayoría de votos obtenidos -en la complejidad simbólica y práctica del sistema electoral- otorga al vencedor un poder absoluto sobre la vida institucional, en este caso de una ciudad. Sino, de otra forma no puede entenderse cómo la mayoría oficialista en el Tribunal de Contralor archivó, descartó, o minimizó cada una de las denuncias vinculadas a la asentada tendencia de los funcionarios del Ejecutivo de atender “de los dos lados del mostrador”.

Son innumerables los casos de los miembros del Gobierno -algunos de ellos ya renunciados- que tomaron decisiones institucionales que los beneficaba directa o indirectamente en su actividad privada.

Ni hablar del reiterado mecanismo de desdoblar pagos del Estado para evitar el llamado a compulsa de precios o licitación, que la mayoría en el Contralor desconoció.

Cuando más de 5 mil vecinos firmaron la presentación ante el Concejo para pedir ser escuchados -a través de una consulta popular- en la definición de qué hará la ciudad con su principal atractivo turístico, el cerro Catedral, la mayoría de Juntos archivó el tema con un tecnicismo leguleyo.

Humo, dos

La mano derecha de Gennuso durante los primeros dos años de gestión, el Jefe de Gabinete Pablo Chamatrópulos, armó un estructura de recaudación paralela para el financiamiento de eventos oficiales. Dinero sin control ni obligación de rendir, que sólo un organismo de control adicto pudo desconocer.

¿Estas prácticas son excluyentes de Juntos Somos Bariloche? No, pero el discurso de Gennuso para llegar a la Intendencia estuvo cimentado sobre la idea de la transparencia, asociada a su gestión en una ONG y el rechazo a la política tradicional, fuente de todo mal.

Se lo podía ver en campaña al Ingeniero Nuclear, fundador de escuelas, haciendo empanadas en el barrio para recaudar fondos, convertido en un vecino más, una especie de “soy como ustedes, no como los políticos”, que atrajo electoralmente a sectores populares, pero sobre todo a castas medias y altas -buenos vecinos- de la Bariloche hastiada del manejo de la política que llevó a la decadencia a esta ciudad magnánima, pujante, tan lindo el lago.

El buen vecino Gennuso llegó al Gobierno, y, a pesar de las promesas, comenzó a repetir y profundizar aquello de lo que de la “vieja política” venía a reemplazar.

Ahora, la investigación de En estos días sobre las irregularidades en el financiamiento de su campaña, le pega a la construcción simbólica del gennusismo en la línea misma de flotación: con fondos cuyo origen no puede explicar enfrentó los gastos de su campaña; y para justificarlos armó un listado de supuestos aportantes, utilizando irregularmente identidades de vecinos y vecinas, en su mayoría pobres y vinculadas hace algunos años a la Fundación Gente Nueva.

¿Qué hay de nuevo en la forma de ejercer la política en Gennuso? Nada. Y el márketing de buen vecino, oenegeísta y republicano, no lo puede disimular.

La campaña 2011 del ahora Intendente se basó en la figura de la “Vitamina G”. Proponía Gustavo Gennuso -GG- candidato, lo que Bariloche necesitaba para salir adelante. “Vitamina G”. Era un placebo.