Weretilneck comparte el paro pero no lo comparte

Una vez más el gobernador apeló a la estrategia de la ambigüedad discursiva para posicionarse políticamente. Dijo que "comparte" las razones que llevaron el paro nacional, pero que "no es productivo para el país".

26/09/2018
Río Negro

 

 

 

Weretilneck cuestionó esta mañana el contundente paro nacional convocado por la CGT, aunque al mismo tiempo dijo compartir las razones: “Comparto, pero no es productivo para el país”, sostuvo durante una entrevista en LU19, en la misma línea que la campaña lanzada por los trolls del gobierno vía redes sociales, dedicada a calcular las pérdidas monetarias potenciales de la medida de fuerza.

“Creo que el pliego de reivindicaciones o el pedido que hacen se comparte”, aseguró también.

Weretilneck fue el primero en firmar el consenso Fiscal con el Gobierno Nacional que implicó una transferencia fenomenal de recursos de la provincia a la Nación, y primereó también en apoyo del presupuesto 2019, que todo el arco opositor califica como “la hoja de ruta”, del plan de ajuste acordado con el FMI.

La actitud del gobernador parece ambivalente, pero solo en las palabras. En los hechos Weretilneck no fue nunca un obstáculo para aplicar en Río Negro las políticas de ajuste de Mauricio Macri, un apoyo irrestricto que ya resultó ruinoso para la provincia.

El gobernador justificó la baja del Fondo Federal Solidario (Sojero), la quita del reintegro por exportaciones, la rebaja de aportes patronales; abandonó el reclamo judicial del 15%  de coparticipación para financiamiento de la ANSES adeudado por Nación; aceptó constreñir sus herramientas de recaudación con la baja  a Ingresos Brutos, Bienes Personales, sellos, impuesto al cheque, entre otras medidas de recorte que significaron para la provincia pérdidas por más de 5 mil millones de pesos en estos dos años.

 

Ver además: Déficit cero: el plan Cambiemos para cargar el ajuste sobre las provincias

El cierre de paritarias estatales a la baja, el endeudamiento en dólares y el pasivo provincial, que en julio rozaba los 22 mil millones de pesos son parte también del balance de la gestión Weretilneck.

Demasiado para quien asegura que  los únicos que van a defender los intereses de los rionegrinos en Buenos Aires son los representantes de Juntos Somos Río Negro, la fuerza política que él mismo conduce.

“Tenemos una sola bandera que envuelve el sueño de todos los rionegrinos. Es la bandera de Río Negro”, ha sido consigna del Gobernador.

Alguien señaló alguna vez que en política están muy bien los discursos, pero que después “hay que verlos caminar”.

Cada tanto Weretilneck hace algún tipo de finta oratoria y critica al Gobierno Nacional. Solo para la tribuna.

Al mismo tiempo la calle ya le tomó el pulso: no hubo movilización o acto político en los últimos meses (incluyendo los de estos lunes y martes) en los que no se responsabilizara al gobernador por las políticas de ajuste y su sociedad con el Gobierno Nacional para implementarlas en la provincia.

 

 

Ahora, en declaraciones radiales, y como si se tratara de un turista comentando la realidad, afirmó respecto al paro nacional de esta semana: “Me parece que pedir un cambio en la política económica es lógico a partir de los resultados que se están viendo en la economía”, y enumeró: “el aumento del índice de desocupación, ausencia de crédito, tasas que perjudican al consumo y a las pequeñas y medianas empresas, parálisis en obras públicas y dificultades con la inflación que se proyectó de una manera y termina no descontrolada, pero mucho más de lo que se esperaba”.

Pero enseguida se apuró a vaciar de contenido el reclamo de los trabajadores (a fin de cuentas consagrado en la Constitución Nacional) afirmando que “protestar por estos resultados de la política económica está bien, es lógico y es razonable, lo que no comparto es el paro porque creo que el gobierno no va a cambiar su política económica porque la CGT o los sindicatos le hagan un paro”, especuló.

Para culminar aconsejando con consignas de un manual de autoayuda: “convocar al diálogo dejando de lado las diferencias”, dijo.

Una difícil coyuntura política que lleva a Weretilneck a tener que apoyar medidas antipopulares que muy probablemente le sean reprochadas el próximo año en las urnas. El discurso entonces se desdobla porque está en juego su supervivencia política.

Insistir en esa ambigüedad discursiva como estrategia para ampliar la base electoral tiene un límite. Después de todo, no tener ideología es también una ideología.