Familias de las Despensas Comunitarias ahora buscan alimentos en el basural

Lo denunció en la Banca del Vecino un participante del programa que desfinanció el Municipio. Deudas de más de 7 meses en este sensible programa asistencial que permite el acceso a la canasta básica a 540 familias. Críticas al doble discurso del Intendente Gennuso.

05/10/2018
Bariloche

Irusta, ante los concejales

Rubén Irusta, en representación de medio millar de socios de las diez Despensas Comunitarias, acudió este jueves al Concejo y denunció en sesión el estado de desfinanciamiento del programa, que se implementa y crece desde 2007. “Es una ayuda alimentaria que impacta de manera positiva en las familias que la están pasando mal, y para muchos es todo”, dimensionó. 

Informó que para este año los concejales aprobaron un presupuesto de 9 millones de pesos, “pero recién en agosto comenzaron a girar los fondos correspondientes a este año, sin actualización ni retroactivo”, lamentó, asegurando que “nunca apareció el dinero de los primeros 7 meses”.

Comprendió que este desfinanciamiento perjudica el desenvolvimiento del proyecto y causa incertidumbre en un amplio sector de la comunidad barilochense. Precisamente, el más vulnerable. “No saben si el mes próximo van a recibir el aporte municipal, como ocurrió en reiteradas oportunidades, y fue uno de los avatares que llevó a varias familias pertenecientes al proyecto a ir a buscar alimentos al basural”, relató, visiblemente emocionado.

En su intervención, citó las palabras de Gennuso en la apertura del último ciclo legislativo, donde promocionó que “las despensas comunitarias fueron fortalecidas para que se conviertan en una verdadera política alimentaria”. Irusta se indignó: “Cuando fueron pronunciadas, ya hacía meses que no entregaba los cheques y familias ya buscaban comida en el basural”.

El último ejecutado presupuestario oficial difundido por la comuna, respalda sus palabras: hasta agosto, de los 9,4 millones de pesos comprometidos para el año, sólo se habían ejecutado 1,9 millones. Es decir, un 20,5 por ciento restando sólo 4 meses para finalizar el ejercicio.

 

El fuerte aumento de familias que ingresan al vertedero en busca del sustento, también ratifican su exposición: la comuna contabilizó al menos 112 mayores y algunos niños buscando alimentos, leña, ropa y materiales en el basural; un 100 por ciento más de familias que en 2014 y una cantidad similar a la registrada durante la crisis del 2001. 

Ante los ediles, defendió el programa no sólo por facilitar el acceso a la canasta básica, sino porque “propicia el encuentro entre vecinos para enfrentar la problemática” y genera “conciencia transformadora a través de instancias de participación”. Luego, conceptualizó: “El afán de lucha concentra la riqueza en pocas manos y lleva a la indigencia a grandes sectores de la población. La ética de la solidaridad es uno de los soportes en los que se asienta el proyecto de Despensas Comunitarias”.

En la práctica, el Municipio compromete un aporte mensual, los socios en asambleas debaten los productos a adquirir, buscan precios, realizan las compras, arman las canastas y las venden a mitad de precio. El dinero obtenido se suma al aporte municipal, permitiendo acrecentar en cantidad y calidad los alimentos. 

Cuando este círculo se interrumpió, “algunas despensas han implementado diversas acciones, como rifas, ferias de ropa, venta de empanadas, para poder hacer las compras y mantener vivo el proyecto”, pero si no se restablecen los aportes y se prevén mecanismos para mitigar la inflación, la continuidad está en riesgo.

Consecuentemente, además de la necesidad de poner a día las deudas municipales, Irusta requirió la institucionalización, a través de una Ordenanza, de las Despensas Comunitarias, entendiendo que esa jerarquización garantizará su financiamiento, indistintamente de las voluntades políticas de los gobiernos.

El presidente del bloque Frente para la Victoria, Ramón Chiocconi, requirió que el Concejo exija a la Secretaría de Hacienda, en forma inmediata, el estado de la deuda y el cronograma previsto para su cancelación. “Si la prioridad no está puesta en los vecinos que pasan hambre…”, insinuó.