# ¿QUIÉN MATÓ A SERGIO CÁRDENAS Y NICOLÁS CARRASCO?

En la represión hubo policías de civil

Lo confirmaron ex comisarios que declararon como testigos. Negaron haber visto manifestantes armados y ratificaron que Prosegur aportó cartuchos.

10/10/2018
Bariloche

(Fotografía: José Luis Zamora)



Adrián Paillalef y Carlos Arias eran los jefes de las comisarías 27° y 2° -respectivamente- el 17 de junio de 2010. Intervinieron ante el pedido de refuerzos en la represión que siguió al asesinato de Diego Bonefoi en manos del Cabo Sergio Colombil (condenado a 20 años de prisión), y que terminó con el homicidio de otros dos jóvenes.

Este miércoles, los ex comisarios declararon en calidad de testigos, después del testimonio de la viuda de Sergio Cárdenas (29), Karina Riquelme; y la madre de Nicolás Carrasco (16), Carmen Curaqueo.

“Al llegar al lugar, vimos algunas piedras en la calle Onelli”, relató Paillalef, que ya conocía la muerte de Bonefoi. “Al mediodía nos fuimos a la 28 en un móvil con itakas y municiones. Había incidentes, corridas, gritos, muchas piedras tiradas y hacia el fondo se escuchaban detonaciones”, declaró.

Aseveró que la orden era “evitar que la gente avance hacia la unidad” y que había agentes uniformados pero también “había algunos de civil, de la brigada”. Sobre el equipamiento, manifestó que “la gente del Bora tenía cascos y equipos”, y que “los uniformados llevaban consigo su arma reglamentaria”. Negó haber visto “armas en manos de los manifestantes”.

Arias expuso que los efectivos “portaban armas reglamentarias y a algunos se les asignó itakas”. Los proyectiles antitumulto  “se usaron todos”, dijo. “Gendarmería nos dio cartuchería de tipo antitumulto”, afirmó, añadiendo que “Aballay consiguió más cartuchería en la empresa Prosegur”. Consultado por el fiscal Eduardo Fernández sobre las características de estos últimos, dijo desconocer si eran antitumulto o de plomo.

Arias señaló, de esta forma, al subcomisario Rodolfo Aballay, quien buscó en la empresa de seguridad privada los postigones de plomo utilizados en la represión policial, maniobra que dificultaba acreditar el uso de las postas de plomo que portaba cada uniformado.