# ¿QUIÉN MATÓ A SERGIO CÁRDENAS Y NICOLÁS CARRASCO?

Más que mil palabras

Este lunes no habrá actividad en la causa por los homicidios de Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas. El proceso testimonial ingresará el martes en su cuarta y última semana. Las conclusiones del perito forense Rodolfo Pregliasco podrían ser la clave para dar con los responsables.

28/10/2018
Bariloche

 

La expectativa estará puesta esta semana en la declaración del perito Rodolfo Pregliasco, especialista en física forense, acústica y fotogrametría. Pregliasco es experto en análisis balísticos y reconstrucción de escenas a partir de fotografías, videos y análisis del sonido de disparos. Es doctor en ciencias físicas. Actualmente trabaja en el Centro Atómico Bariloche y como investigador independiente del CONICET.

El análisis que presentará el físico puede ser central para dar con los responsables de la muerte de Sergio Cárdenas el 17 de junio de 2010.

Cárdenas murió por el impacto rebotado de una posta de plomo de una escopeta 12/70, de las que emplea la Policía. Estaba junto a un conocido del barrio mirando los disturbios cuando cayó, y llegó sin vida al hospital.

Las pericias no pudieron determinar quién fue el autor del disparo. Pero sí pudo saberse que el proyectil partió de un grupo de tres policías, Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo, a quienes el Ministerio Público Fiscal imputó por el delito de “homicidio en riña”, que prevé una pena de entre 2 y 6 años de prisión.

(Fotografía Alejandra Bartoliche)

Pregliasco realizó un análisis exhaustivo  sobre las fotografías tomadas en la escena por los reporteros gráficos Alejandra Bartoliche (Agencia Télam) y Alfredo Leiva (diario Río Negro), y un video en particular, que sirvieron de base para circunscribir a los tres efectivos el origen del disparo que acabó con la vida de Sergio Cárdenas. Su exposición está pautada para el jueves.

La defensa de los policías platea que no se utilizaron municiones de plomo durante la trágica represión, aunque sí reconocen que las hubo. El viernes, el ex subcomisario Rodolfo Aballay confirmó que gestionó y obtuvo de la empresa de seguridad PROSEGUR este tipo de cartuchería, aunque contradiciendo su anterior declaración, ahora insinuó que se trataba de perdigones “perdiceros”, de menor tamaño que los denominados “PG” (Propósito General), letales, los cuales aseguró haber reconocido en su primera testimonial.

El desvío dialéctico también fue expuesto el miércoles por el jefe responsable de PROSEGUR, Norberto Barridón quien señaló que entregó a la policía tres cajas de cartuchos aptos para la caza de perdices. La diferencia está en el tamaño de los perdigones y, claramente, en el daño que ocasionan.

No explicó, sin embargo, el motivo por el cual PROSEGUR maneja municiones para la caza de perdices, ni por qué fue esa la munición que la empresa le proporcionó a la policía.

(Fotografía José Luis Zamora)

También la cabo Mariela Bazán dijo durante el cuarto día de audiencias que acompañó a otro oficial, cuyo nombre no recordó, a buscar municiones “a donde está el límite provincial”. Pero no hubo sobre este dato más referencias en declaraciones sucesivas.

El perito balístico Roberto Nigris, durante su larga y detallada exposición, el noveno día de audiencias,  reafirmó que las balas que mataron a los dos jóvenes “no fueron disparadas por armas de fabricación casera”, sino de escopetas como las utilizadas por la Policía.

Describió además que el proyectil que mató a Sergio Cárdenas “tuvo un rebote antes” de llegar al cuerpo. Pero dijo que es “imposible determinar dónde y sobre qué rebotó”. Pudo haber sido “el cordón, una torre de alumbrado, la pared”, estimó.

Debido a ese rebote y datos faltantes en la investigación “no se puede precisar a qué distancia se realizó el disparo, no hay elementos para hacerlo”, concluyó el perito.

(Fotografía José Luis Zamora)

En cambio, los disparos que recibió Nicolás Carrasco fueron directos, sin rebote. En la espalda tenía tres perdigones “equidistantes entre sí y dentro de un círculo de 30 centímetros”. Para Nigris ese disparo mortal, realizado con una escopeta como las utilizadas durante la represión por personal de la Alcaidía local, y a una distancia de “entre 40 y 50 metros”. Incluso la propia policía explicó que a esa distancia aun un disparo directo con postas de goma puede resultar letal.

Nigris confirmó que efectivos de la Comisaría 2da utilizaron “cartuchos no policiales” sino “para caza mayor, para (matar) un jabalí de 100 kilos para arriba”.

Lo que señala la querella es que la policía actuó de manera desorganizada y brutal, y que utilizó balas de plomo durante la represión, no admitidas por el protocolo de control de tumultos. En ese escenario quedan involucrados los jefes policiales, los responsables políticos, y los tres efectivos acusados de haber disparado el plomo que mató a Sergio Cárdenas.

Entre las imágenes que estudió el físico Rodolfo Pregliasco está la que se reproduce en esta nota, la cual muestra a un grupo de tres policías conducidos por el tercer Jefe de la Comisaría II, Dante Bressan, en junio de 2010, disparando –dos de ellos- con sus armas reglamentarias 9 milímetros en lugar de escopetas cargadas con postas de goma.

(Fotografía Alejandra Bartoliche)

También durante estas tres semanas de declaraciones, sucesivos testigos reconocieron en las fotos a los policías Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo en actitud de estar disparando sus escopetas contra la multitud.

No hay discusión sobre la causa de muerte de Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas –median las autopsias-, a ambos les encontraron proyectiles de plomo, cuestión que confirmó entre otros el médico forense Leonardo Saccomanno, quien examinó las heridas de más de 20 lesionados, 11 de ellos con postas de plomo.

Navegando un pantano de contradicciones, imprecisiones y olvidos, la policía sostiene, contra la evidencia, que no fue personal de la fuerza el que las disparó.

El ex jefe de la Brigada de Operaciones, Rescate y Anti tumultos (BORA), José Luis Flores, durante la quinta jornada de audiencias, añadió más datos a la presunción de las querellas, dijo que a los policías que no estaban bajo su mando, “se los veía desorganizados”, y dijo también que “vino un subordinado mío, Andreola, y me dijo ‘mire lo que me entregaron’: Eran cartuchos PG (de plomo)”.

(Fotografía Alejandra Bartoliche)

La mayoría de los testimonios (excepto, por citar, el del escopetero José Galli, que afirmó haber visto a un manifestante disparar 3 o 4 veces con un arma que parecía un revólver 22) no registran civiles armados. Igualmente se sabe que del operativo participaron agentes “de paisano” de la Brigada. Tampoco hubo testigos hasta aquí que hayan visto policías heridos por balas de plomo.

Entre los cientos de fotografías que Rodolfo Pregliasco estudió y catalogó en álbumes, probablemente estén las respuestas. El científico será uno de los últimos en exponer antes de que el juicio ingrese a la etapa de alegatos, y sus conclusiones, contrastadas con los testimonios de las últimas semanas, podrían ayudar a develar,  luego de casi una década, quién mató a Nicolas Carrasco y a Sergio Cárdenas.