Weretilneck 2019, la única apuesta de Juntos

El Gobernador encabezará la fórmula del oficialismo y será candidato si la Justicia lo habilita. Pesatti podría volver a acompañarlo como vice. Weretilneck está dispuesto a llegar hasta la Corte Suprema. Si lo bajan, sueña con transferir los votos. Mientras tanto la campaña habrá girado en torno al único dirigente de Juntos con niveles de conocimiento e imagen que le permita soñar con retener el poder. Pichetto y Aguiar, los funcionales.

29/10/2018
Río Negro
Santiago Rey

 

Probó, probó, y volvió a la idea original. O mejor: distrajo, distrajo, y finalmente blanqueó su deseo de siempre: volver a ser candidato a Gobernador.

Alberto Weretilneck está dispuesto a forzar hasta los límites aparentemente más rígidos en su cruzada por lograr la re-reelección.

El Gobernador puso a jugar a varios dirigentes, quienes recorrieron la cancha de punta a punta, transpiraron por los andariveles de la siempre dura interna partidaria, y creyeron que podrían lucir el 10 en la espalda. Ninguno de ellos levantó el índice de conocimiento e imagen por encima de los límites mínimamente aceptables como para encabezar la fórmula.

Y la experiencia de la elección legislativa de 2017, le demostró a Weretilneck que su ángel no es transferible. Lo mismo le sucedió al ex Gobernador Miguel Saiz y con “Cacho” Cuevas en 2005.

Así, hacia el interior de Juntos Somos Río Negro se consolidó, en las últimas semanas, una verdad inamovible: “Alberto va”. Y una de las posibilidades es que vaya con Pedro Pesatti como compañero de fórmula. Es la apuesta de máxima. Por eso el cada vez más evidente retorno del vice al redil albertista.

¿Se repite la fórmula?

Pesatti cumple ahora el rol testimonial de la crítica al Gobierno nacional de Mauricio Macri. Mientras Weretilneck cierra acuerdos institucionales que acarrearán graves consecuencias a la Provincia -como la reciente aprobación de un presupuesto de ajuste-, el vicegobernador lo cuestiona a través de los medios de comunicación.

El Gobernador deja hacer. Incluso lo alienta. Es que Macri sigue en picada en las encuestas en la Provincia. Su imagen es la peor de un Presidente en las últimas décadas. Un lastre que, además, reforzaría la idea del mandatario provincial de adelantar las elecciones y separarlas de las nacionales. Mayo, podría ser el mes elegido.

El Weretilneck en campaña de los últimos meses -¿desde el comienzo de la gestión?- se reforzará como estrategia del oficialismo. El contacto personal, la entrega del aporte o subsidio, las organizaciones intermedias y los clubes. Y las obras del Plan Castello como caballito de batalla.

Sin embargo, este último punto implica un riesgo. Muchas de esas obras aún no han sido siquiera licitadas y otras sufrieron el impacto de la crisis económica nacional: quedaron desiertos los llamados porque las empresas no tienen precios de referencia. El endeudamiento crece y no hay ladrillos a la vista. La peor ecuación.

Descartados amagues como los de Fabián Zgaib, Pedro Pesatti, Mónica Silva, Carlos Váleri y otros, Weretilneck va por todo: anunciará su postulación, esperará la lógica impugnación, y requerirá del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia un pronunciamiento. Sea cual sea, el tema llegará, apelado, a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y allí reza porque sus favores a la administración macrista -disfrazados de aportes a la gobernabilidad- rindan sus frutos.

El punto clave es el artículo 175 de la Constitución rionegrina que establece que “el gobernador y el vicegobernador pueden ser reelectos o sucederse recíprocamente por un nuevo período y por una sola vez”. No habla de fórmulas y está redactado de tal forma que los abogados que rodean al mandatario lo alientan a forzar su interpretación.

Juntos Somos Río Negro ve en Santiago del Estero un espejo en el que reflejarse. En 2013, Gerardo Zamora intentó una jugada similar: ir por la re-re a pesar del límite constitucional y ganar tiempo para hacer campaña. Zamora llevó a su mujer, Claudia Ledesma Abdala, como candidata a vice. En noviembre de ese año, la Corte Suprema inhabilitó la postulación de Zamora. Un mes después su mujer ganó con más del 60 por ciento de los votos.

Así, la opción es: Weretilneck, candidato, lidera la campaña y es habilitado; o Weretilneck, inhabilitado y mártir, transfiere los votos a último momento.

El Gobernador cuenta con aliados en esa estrategia. Tal como informó este medio durante junio pasado, la sociedad del mandatario con el Senador Miguel Pichetto se encuentra consolidada. Si ese vínculo cristaliza en un acuerdo electoral, se verá más adelante. Mientras tanto, ambos le sacan provecho a la relación: Weretilneck coquetea con la posibilidad de sumar Juntos al proyecto del Peronismo Federal, y asusta así al Frente para la Victoria; y Pichetto se muestra como un estratega y suma a Weretilneck a la lista de Gobernadores sobre los que tiene ascendencia.

Nota relacionada: Pichetto y Weretilneck, sociedad consolidada

La foto de ambos, sonrientes, tras la aprobación en Diputados del proyecto de Presupuesto 2019 es una muestra clara de que a la hora sumar poco importan las consecuencias económicas-financieras para la Provincia.

El otro aliado del Gobernador -hasta hace un par de años inesperado- es Rodolfo Aguiar, líder de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la CTA Autónoma. Hace poco menos de un mes lanzó en la Provincia el partido Unidad Popular, y anticipó que sería candidato a Gobernador. Su potencial base electoral se encuentra entre los trabajadores del Estado a los que condujo hacia posiciones de dura confrontación hasta hace poco más de un año, y a los que ahora ofrece supuestos resultados producto de su nuevo perfil de negociador.

Weretilneck lo sentó en la Mesa de la Función Pública, lo eligió para tensar la relación con la UPCN de Juan Carlos Scalesi, le concedió un protagonismo institucional, en el marco de una jugada cuyos alcances eran desconocidos. Ahora parece transparentarse los motivos: una candidatura de Aguiar que le reste algunos votos opositores a Martín Soria. En una elección reñida, esos pocos votos pueden inclinar la balanza.

Rodolfo Aguiar

La estrategia no es nueva. Los 28 años de supremacía electoral radical en Río Negro se explican también por la capacidad oficialista de alentar la dispersión del voto opositor. Ejemplos sobran a lo largo de los años, aunque el cultor principal de esa fórmula fue Daniel Sartor, durante la hegemonía veranista y los primeros años de la gestión de Saiz.

Daniel Sartor

A poco de morir Carlos Soria, en 2012, Weretilneck anunció que el suyo seguiría siendo un “gobierno del peronismo”. Poco le duró la promesa. Rápidamente cambió de amigos y volvió a cultivar las amistades que lo habían encumbrado políticamente: los radicales. Su estrategia para 2019 parece diseñada en aquellos Comités que dominaron la política provincial por casi 30 años.