Adiós a una imprescindible

La despedida de Julieta Vinaya se convirtió en una reafirmación de la vida, la lucha por la verdad y la justicia; y en un duro llamado de atención a la inoperancia y parcialidad del Poder Judicial.

29/10/2018
Viedma

(Foto Pablo Leguizamón)

“Vamos a despedirla con unos sikus, como a ella le gustaba”. Ricardo, hermano de Julieta, conocía bien sus gustos. La música indígena del Altiplano, y una letra peleadora y esperanzada.

“Se hace vida con el sol, y en la pachamama florece”, cantaron, acompañados por los sikus, guitarra, bombo, y un coro de puños en alto.

El adiós a Julieta fue también un acto político, una reafirmación de la continuidad del reclamo por la verdad y justicia por el asesinato de su hijo Atahualpa Martínez, y el señalamiento sin medias tintas del Poder Judicial como responsable.

(Foto Pablo Leguizamón)

“Cinco siglos resistiendo, cinco siglos de coraje, manteniendo siempre la esencia”, cantaron familiares, amigas y amigos que se acercaron a despedirla.

La caravana que llevaba el cuerpo de Julieta a la sala crematoria, se detuvo frente al edificio del Poder Judicial, y, acompañada por vecinas y vecinos, la recordaron con palabras y música andina, “con amor, como ella quería”.

“Julieta fue sometida a la tortura más grande que puede ser sometida una madre. La torturaron durante diez años porque los funcionarios de este Poder Judicial rionegrino, nunca en diez años le pudieron decir quienes fueron los asesinos de Atahualpa”, dijo con un altavoz, Laura Vinaya, sobrina de Julieta.

(Foto Pablo Leguizamón)

Puntualmente, la familia apuntó contra “Daniela Zágari, Juan Carlos Reussi, Ricardo Falca, Liliana Piccinini, y Diego Sacchetti” porque “la dejaron sola con su dolor, con su grito de justicia”.

En cambio, resaltaron el apoyo de parte de la comunidad de la comarca Viedma-Patagones.

“La vamos a extrañar, porque Julieta era una de las imprescindibles”, dijo Laura, entre lágrimas, y remató: “Julieta Carmen Vinaya con toda la paz que da la dignidad, partió al abrazo de su querido, de nuestro querido, Atahualpa”.

(Foto Pablo Leguizamón)

Ricardo, en tanto, la recordó desde las cualidades humanas y la describió como un “volcán en erupción” a la hora de luchar. Estaba, dijo, “rompiendo murallas, silencios, buscando siempre la verdad. Nos quedamos con ese aprendizaje de su corazón fraterno y la seguiremos multiplicando en cada uno de nosotros”, prometió.

“Cinco siglos resistiendo, cinco siglos de coraje, manteniendo siempre la esencia”, cantaron, porque Julieta “es la esencia, es semilla y está dentro nuestro por siempre”.

(Foto Pablo Leguizamón)