# ¿QUIÉN MATÓ A SERGIO CÁRDENAS Y NICOLÁS CARRASCO?

Día 15: Los demonios

Con las declaraciones del fotógrafo Alfredo Leiva, y el ex comisario Miguel Vázquez, se cumplieron este martes 15 jornadas de declaraciones testimoniales en procura de una condena para los responsables de los homicidios de Cárdenas y Carrasco. Con olvidos y contradicciones Vázquez aseguró que la reacción popular de junio de 2010 “fue organizada”.

31/10/2018
Bariloche
Martín Medero

 

Comisario Inspector (R), José Miguel Vázquez (Fotografía José Luis Zamora)

 

 

El Comisario Inspector (R), José Miguel Vázquez, segundo jefe de la comisaría 28 en junio de 2010, regresó a la imagen del caos –aunque no empleó esa palabra- que ya había descrito su superior, el comisario Jorge Carrizo, cuando declaró durante el segundo día de audiencias, y repitió puntualmente: “querían quemar la comisaría con nosotros adentro”.

En ningún momento el relato de Vázquez se apartó de una idea binaria de lo sucedido. Las constantes alusiones al “nosotros” y “ellos”, “los manifestantes”, como si se tratara de personas a las que nunca antes hubiera visto, no le demandaron mayores análisis. Aunque muchos eran sin duda vecinos del barrio, de pronto  en su visión, resultaron ajenos y extraños que “tiraban piedras desde los cuatro puntos cardinales”.

Vázquez no explicó –tampoco le preguntaron- por qué espontáneamente esas personas que formaban parte de su cotidiano en un instante enfurecieron y atacaron la comisaría 28. No otro lugar, no a nadie más, sino a la policía y a esa comisaría.

“Era imposible ir a hablar con la gente esta, porque no entendían”, resumió como en un desconcierto: “Carrizo y yo, en un momento hablamos con algunos familiares del chico Bonefoi (de 15 años, asesinado por la espalda 5 horas antes por un cabo de la policía), y les explicamos que la causa ya estaba cerrada porque nosotros habíamos detenido al cabo policial que había cometido el homicidio”. Al parecer el comisario entendió que eso era suficiente.

 

Comisario Inspector (R), José Miguel Vázquez (Fotografía José Luis Zamora)

 

En notas anteriores se ha mencionado que “los reclamos de los barrios, jurisdicción de esa unidad policial, eran constantes ya mucho antes de junio de 2010. Los vecinos denunciaban incesantemente los malos tratos y abusos del personal policial. Apedreas al edificio ya habían sucedido”. El asesinato del adolescente, Diego Bonefoi, la madrugada del 17, desató la furia.

Y Vázquez dijo  entonces que la situación era “límite, porque había gente por todos lados tirando piedras a la comisaría”. E insistió: “nos querían quemar vivos”.

Para abonar la idea contó también que “estaban saqueando el  (supermercado de la cadena) Todo”, cercano, a un par de cuadras. Y “Estaban prendiendo fuego un auto”, adjuntó.

Entonces, “Tomamos conocimiento de un colectivo de la 3 de Mayo que  también los manifestantes estos lo habían parado en Sobral y Onelli, y por lo que me informó el chofer había personas armadas que estaban robándoles a los pasajeros”. Pero Vázquez no recordó que hubiera constancia de la denuncia del chofer.

 

 

En todo momento aseguró que “nosotros tratamos de mediar para que no hubiera gente lesionada. Nosotros (el personal policial) tuvimos muchos lesionados”, dijo, y mencionó que su superior, el comisario Carrizo “tuvo una fractura en uno de sus dedos”.

“Nosotros tratamos de disuadir la situación. Nunca fuimos a generar más desorden del que estaba generando esta gente”, dijo.

A las muertes de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, Vázquez se refirió desde lejos: “Creo que fue de la (comisaría) 27 que informaron que habían dejado una persona en la puerta del hospital y que estaba sin vida. Nosotros desconocíamos de dónde lo habían llevado, no teníamos conocimiento”, afirmó; “después, habrá transcurrido una hora más, y tomamos conocimiento de otra persona que había entrado sin vida”.

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Regresando al principio, temprano esa mañana del 17 de junio de 2010, una vez conocida la muerte de Diego Bonefoi a manos del cabo Sergio Colombil, hubo una reunión en la comisaría 28 entre los jefes policiales. Ese encuentro fue reconstruido por el ex sub comisario, Carlos Báiz, que en su declaración contó: “Ingresé a las 8 de la mañana. Me enteré que había pasado el deceso (de Diego Bonefoi). En ese momento todo el mundo presentía que iba a haber algunas connotaciones complicadas sociales. Estuvimos hablando con el jefe de la unidad, con el subcomisario Carrizo, el subcomisario Vázquez... Estábamos todos ahí. Se charló entre nosotros que podría esa mañana haber problemas”, dijo.

Vázquez había permanecido desde la noche anterior en la comisaría y participó de esa reunión. Más tarde inicia su relato, confirmando aquel presagio: “Tipo once y media de la mañana se acerca un grupo de personas, serían 15 personas más o menos, y  proceden a tirar piedras a la comisaría destruyendo todos los vidrios de lo que era la oficina del jefe de unidad”, de la comisaría 28, a cargo del subcomisario Jorge Carrizo.

 

Comisario Inspector (R), José Miguel Vázquez (Fotografía José Luis Zamora)

 

Y dijo Vázquez que ante esta situación, “se le informó al que era Jefe  Regional, (de la Regional III, comisario Mayor Retirado) Argentino Hermosa. Más tarde”, recordó, “se hizo presente el Jefe de Policía, (Jorge) Villanova”.

No se conocen detalles de esa visita, pero ambos, Villanova y Hermosa, se fueron no obstante a El Bolsón junto al ex ministro de Gobierno, Diego Larreguy, y el entonces secretario de Seguridad, Víctor Cufré. Sobre ellos pesa la acusación de haber actuado con impericia y negligencia.

El comisario Inspector (R), José Miguel Vázquez contó que luego de eso la situación se calmó: “Tipo 2,30 mandamos personal de la Brigada para que haga un recorrido en el sector porque no andaba nadie en la calle. No se veía a nadie en la calle con ánimos de agredir al personal policial o de dañar la comisaría”. Entonces él y el comisario Jorge Carrizo decidieron irse a sus casas a descansar.

Cuestión de minutos, según dijo, porque “como a las 15” le avisaron que la situación había empeorado, y regresó.

“Había gente tirando piedras por todos lados hacia la unidad. Yo manejaba el vehículo. Agarramos por (la calle) Mange, aceleré y pasamos y pudimos ingresar a la unidad”.

 

 

La policía ya había comenzado a reprimir. Personal de otras comisarías y de la disuelta Brigada de Operaciones, Rescate y Anti tumultos (BORA), participaban del operativo. Vázquez aclaró que todos seguían las directivas del subcomisario Jorge Carrizo, jefe de la 28. Sobre este punto dijo algo curioso y en apariencia contradictorio: explicó – en un diálogo tal vez ensayado con uno de los abogados de la defensa- que “la Policía es una institución verticalista”, pero no obstante subrayó que no recibía órdenes del jefe de la fuerza, Jorge Villanova, ni del secretario de Seguridad, Víctor Cufré.

A esa hora la munición ya escaseaba. Hubo que pedirle más a Gendarmería; la cabo Mariela Bazán fue a buscar municiones “a donde está el límite provincial”, y poco después comisionaron al oficial Principal de Operaciones en la comisaría II, Rodolfo Aballay, para que consiguiera más cartuchos para Itaka en la empresa de seguridad PROSEGUR. Aballay dijo en su declaración que eso ocurrió a las 16,30. Cerca de las 17 ocurrieron las muertes de Cárdenas y Carrasco.

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Para el comisario Inspector (R) Vázquez entonces, y todavía hoy, el problema estuvo afuera y no dentro de la comisaría. En sus palabras: “ninguno de los que estábamos en ese lugar vivió una situación como esta, y creo que la provincia nunca vivió una situación como ésta; sin ir más lejos, cambiar  de ubicación una unidad no es porque sí”.

Tampoco se recuerda en la geografía señalada que los vecinos de un barrio hayan vivido algo semejante.

Por eso mismo, para el ex policía “alguien organizó esta situación; ´alguien´, no sé quién. Porque si yo recorro la calle y no hay nadie, y pasaron 15 minutos, 20 minutos, media hora como mucho, y de golpe y porrazo (incursión al argot popular que alude al accionar policial) era un caos de parte de la gente tirando piedras por todos lados, para mí lo organizó alguien”, razonó Vázquez, sugiriendo que la reacción popular –sin más precisiones- fue calculada.

“y no eran chicos”, confirmó, aunque luego procuró corregirse, “era gente mayor”.

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El reportero gráfico Alfredo Leiva expuso 170 fotografías durante la audiencia (Fotografía José Luis Zamora)

 

Los fiscales Eduardo Fernández y Martín Lozada recurrieron con observaciones sobre distintos aspectos del relato del ex comisario Vázquez, pero particularmente sobre dos: la cronología de los hechos, y la falta de registro de las decisiones que ese día tomaron los jefes de la 28.

En cuanto a los horarios, el testigo salió del paso al amparo de la memoria perdida, “los horarios pueden ser más o pueden ser menos”, anunció, “al momento de retirarme de la comisaría, que tuvo que haber sido entre dos o dos y media, no había nadie; ni gente tirando piedras ni empleados policiales tirando gases lacrimógenos o postas de goma”.

Lozada hizo notar que en su primera declaración, cuatro días después de los sucesos, Vázquez fijó el horario de su partida a las tres de la tarde, y recordó al Tribunal que las fotografías presentadas por los reporteros gráficos, Alejandra Bartoliche y Alfredo Leiva –las imágenes tienen grabado el registro digital del horario- muestran la apedrea y a la policía disparando contra grupos de personas ya una hora y media antes. En cualquier caso quedó la impresión bastante clara de que para cuando los responsables de la comisaría, Carrizo y Vázquez, recordaron que en la calle “no había nadie” y se fueron, la violencia, por el contrario, ya se había desatado.

 

(Fotografía José Luis Zamora)

 

Tampoco el ex comisario Vázquez pudo explicar por qué no hubo registro en el parte diario de algunas decisiones que se tomaron aquel día. No supo decir quiénes, además de él, ni cuándo ni cómo ni en qué cantidad distribuyeron la munición; vale decir, que no hubo detalle escrito y preciso, por ejemplo, de los disparos efectuados por el personal policial, tampoco sobre el origen y el tipo de cartuchos utilizados. Algo que en el mismo escenario sí pudo hacer la BORA.

“Eso para usted es importante”, respondió Vázquez, “para mí no es importante; imagínese la situación que estábamos viviendo”. “Era un momento tremendo para nosotros”, y “la intención de la gente era quemar la comisaría”.

Al referirse a esa situación, el ex jefe de la BORA, José Luis Flores, analizó que a los policías se los veía “desorganizados”.

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Las audiencias proseguirán este jueves, para cuando con gran expectativa se espera escuchar el análisis que sobre cientos de fotografías y videos de aquel día realizó el especialista en Física Forense, Rodolfo Pregliasco. El Tribunal resolvió dedicarle a sus conclusiones la jornada testimonial completa.

Se informó además de la convocatoria a tres nuevos testigos, dos por parte de la querella y uno por la defensa de los acusados. Con ello, el juez Marcelo Barrutia fijó para el martes 6 de noviembre la fecha tentativa para el inicio de la etapa de alegatos.