# ¿QUIÉN MATÓ A SERGIO CÁRDENAS Y NICOLÁS CARRASCO?

Día 16: "Nada más que la verdad"

El físico forense, Rodolfo Pregliasco, logró determinar cómo y cuándo fueron asesinados Cárdenas y Carrasco. El experto concluyó además que nunca se trató de una pueblada, y que la policía disparó a mansalva contra un grupo de no más de 27 jóvenes que tiraban piedras y que no excedió “lo que sería un curso de adolescentes de secundario”.

02/11/2018
Bariloche
Martín Medero

 

(Fotografía José Luis Zamora)

 

El perito Rodolfo Pregliasco, tiene prestigio internacional. Es especialista en física forense, acústica y fotogrametría. Pregliasco es experto en análisis balísticos y reconstrucción de escenas a partir de fotografías, videos y análisis del sonido de disparos. Es doctor en ciencias físicas. Actualmente dirige el Grupo de Física Forense del Centro Atómico Bariloche, y como investigador independiente del CONICET conduce el programa “Ciencia y Justicia”.

A lo largo de su carrera Pregliasco tuvo intervención pericial en los casos de Teresa Rodríguez, baleada durante la represión en Cutral Có en 1997; de Miguel Bru (secuestrado por la policía en 1993 en La Plata); en los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, en Avellaneda; en la reconstrucción pericial en la Base aeronaval Almirante Zar en Trelew, en la causa por el fusilamiento de 16 presos políticos en 1972; y en la “causa (que involucró al secretario de Seguridad, Enrique) Mathov” por los asesinatos y lesiones graves cometidos el 19 y 20 de diciembre de 2001, entre sus trabajos más difundidos.

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Para el juicio que se les sigue a la ex cúpula policial de Río Negro, sus responsables políticos, y los policías Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo, a raíz de los asesinatos de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco el 17 de junio de 2010, Rodolfo Pregliasco analizó 1.408 fotografías captadas por los reporteros gráficos –también testigos en el juicio- Alejandra Bartoliche (Agencia Télam) y Alfredo Leiva (diario Río Negro); 192 tomas de video (aproximadamente una hora en total de filmación) provistas por Canal 6, más dos archivos de video tomados con celulares particulares.

 

Rodolfo Pregliasco (Fotografía José Luis Zamora)

 

En primera instancia, explicó el perito, el equipo forense fijó la cronología de los hechos a partir de la sincronización del material gráfico. Las fotos tomadas con cámaras fotográficas digitales, ilustró, poseen datos “Exif” (metadatos insertos en el archivo) entre los que queda registrada la hora exacta en la que se captó la imagen. Del mismo modo trabajaron con los videos no analógicos, e incluso, con algunas tomas en las que pueden verse relojes de pulsera. El descrito es el método que permitió, al cabo, reconstruir los sucesos de aquel día.

Sometido a un examen “de laboratorio” el material gráfico hizo posible luego ubicar geográficamente a los distintos grupos de policías –su disposición en las calles aledañas a la comisaría 28-, y en ellos individualizar a cada agente, –cuando no fue posible por sus rostros- identificándolos por la mano en la que sostenían sus armas, la forma de vestir el uniforme, con o sin distintivos, con las botamangas de los pantalones dentro o fuera de sus botas; aquellos que tenían o no cascos o gorras, la acción que acometían, y aun, la forma de los labios al hablar fueron escrutados y puestos en escena.

Los videos permitieron además analizar los sonidos -de allí proviene el recuento de las detonaciones, producto de los disparos efectuados por la policía - el número de agentes en el terreno, y también el número de manifestantes.

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(Fotografía José Luis Zamora)

 

Las conclusiones  obtenidas por Rodolfo Pregliasco se acercaron, con profusión de detalles, a lo ocurrido con Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, pero además introdujeron al Tribunal en precisiones determinantes sobre el accionar policial durante la tarde del 17 de junio. El contexto descrito contradice el relato que los policías hicieron de los hechos, quienes siempre insistieron con que se trató de una “pueblada”.

“Esto me ha sorprendido a mí”, dijo Pregliasco. Las imágenes presentadas por el perito mostraron que los manifestantes que apedrearon la comisaría no fueron más de 27, que eran adolescentes “todos entre los 16 y 20 años”, y que la policía –que los doblaba largamente en número- disparó a mansalva a razón de 364 cargas de munición de escopeta 12/70 en tan solo 2 horas.

Aseguró también que no se ven armas en poder de los manifestantes, y que en una zona delimitada, en cercanías de la comisaría 28, un grupo de uniformados –registrado en imágenes- utilizó munición de plomo, dejando el saldo de dos muertos y otros 5 heridos de consideración, de un total de 13 que fueron asistidos ese día.

 

(Fotografía José Luis Zamora)

 

La palabra de Pregliasco

“En las imágenes hay números que son estables: vemos a la gente del Bora, alrededor de 20, y a los policías que no son del Bora, que parecen aumentar a lo largo del día”.

“El momento en el que más policías se cuentan, que es el momento del incidente de Cárdenas, hay 56 policías, hay 12 escudos y pude contar 13 armas (Itakas).  Además en el registro gráfico se pueden contar 3 camionetas blancas de la policía, un vehículo utilitario (un vehículo grande) del Bora, que llega a las 15,30. También aparece un vehículo utilitario del Servicio Penitenciario Provincial, y hay un patrullero”.

“Llama la atención la cantidad de disparos. Solo en los 29 minutos de video seleccionados, (tomas, fragmentos de video, puesto que la cámara no graba de continuo) se escuchan 348 disparos. En un segundo video de 12 minutos, se escuchan 16 disparos. De manera que constan en el registro 364 disparos en dos horas. Claro que el registro es incompleto; si uno hiciera una regla de tres y extrapolara los momentos en los que no graban esas cámaras, ese número podría ser tres veces más grande” (1092 disparos).

 

 

“Se observa en el registro a policías tirando piedras. En particular hay uno que tiene una gomera, y hay un cuadro en el que se lo ve lanzar piedras con esa gomera”.

“Pero si nos concentramos en los disparos que efectivamente se escuchan, podemos calcular que se han gastado unas 15 cajas de cartuchos cada dos horas”. Cada caja contiene 25 cartuchos calibre 12/70.

“En cuanto a los manifestantes, el registro es profuso y permite contarlos. Los que están agrediendo y son agredidos por la policía, invariablemente son adolescentes, están todos en la misma franja etaria. Esto se ve confirmado cuando uno analiza la lista de heridos que, salvo dos excepciones, están todos entre los 16 y 20 años”.

“El número de manifestantes va creciendo, y a las 16 horas, se pueden contar 27 jóvenes. No se ha podido contar más que eso en ninguna de las tomas de video ni de cámara de fotos”.

A ellos “se los ve tirar piedras y quemar gomas en la proximidad de la comisaría. No se observa en todo el registro gráfico que porten ningún tipo de arma (convencional), ni de “tumbera”. Presuntamente queman un auto. Y hay un episodio con un colectivo en el que no aparece nada roto. Esos son todos los hechos (de parte de los manifestantes) además de correr, y gritar”.

“Esto me ha sorprendido a mí cuando hice el recuento, porque si bien a uno le queda la impresión -por los medios- de que esto fue una pueblada, no excede lo que sería un grupo de adolescentes de un curso de secundario”.

“Resumiendo: tenemos por un lado 56 policías (más los 20 del Bora) con 12 escudos, 13 armas, 6 móviles; que arrojan piedras, arrojan gases, y que están gastando a razón de 15 cajas de cartuchos cada dos horas. Y del otro lado tenemos no más de 27 adolescentes que tiran piedras, queman gomas, un auto quemado, la agresión a la comisaría”.

 

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(Fotografía José Luis Zamora)

 

Nicolás Carrasco

“Del momento en el que le dispararon a (Nicolás) Carrasco no hay ningún registro gráfico”, adelantó Rodolfo Pregliasco. La pericia en su caso se basó en testimonios pero por sobre todo en el análisis del contexto.

El desplazamiento de un grupo de 12 policías, ida y vuelta, desde la calle Onelli por la calle Sargento Oses, coincide con el relato -en tiempo y espacio- con el de una testigo en la causa. La mujer escuchó gritar: “lo pusieron a Nino”, y corrió por la calle Oses hacia la casa en la que el joven, herido, yacía en el piso.

Luego la secuencia de video que muestra a los policías regresando por Oses hacia la calle Onelli le permitió al perito componer el evento y deducir un acotado rango horario durante el cual se cometió el crimen: “No antes de las 16,21 y no después de las 16,26”, precisó. Transcurrieron 5 minutos.

De ese grupo de policías partió el disparo que mató a Nicolás Carrasco. Sus rostros están en el video, pero la distancia y el número de píxeles del sensor de la cámara no fueron suficientes, y la imagen solo dejó un rastro borroso de esa verdad.

“La calidad del video y la distancia a la que se encuentran”, concluyó Pregliasco, “impiden hacer cualquier identificación”.

 

Sergio Cárdenas

Otra es la suerte de la pericia por el asesinato de Sergio Cárdenas, una hora más tarde.

El cruce minucioso de los parámetros cronológicos, testimoniales, el análisis acústico y de las secuencias de imágenes disponibles, le permitieron a Rodolfo Pregliasco afirmar con precisión que Cárdenas fue asesinado a las 17, 38 minutos y 40 segundos del 17 de junio de 2010, por un grupo de 5 policías -4 de ellos con armas largas- que efectuaban disparos desde la esquina de Sobral y Calle 3.

Víctor Darío Pil, Marcos Rubén Epuñan y Víctor Hugo Sobarzo podrían estar en ese grupo.

 

(Fotografía José Luis Zamora)

 

Pregliasco mostró un video al Tribunal que capturó el contexto del instante preciso en el que el joven fue asesinado. No es posible ver a la víctima, pero quedó registrado el sonido.

“En la secuencia se escuchan 9 disparos, todos juntos dentro del video” enseñó el perito. “Entre esos disparos, el quinto tiene un silbido. Es el clásico silbido que tienen los proyectiles cuando golpean contra una superficie dura; porque al golpear en una superficie  se ponen a girar, y es esa rotación la que genera el sonido agudo”.

La hora precisa coincide con el relato de Karina Riquelme, viuda de Sergio Cárdenas, y el de otros testigos. Coincide con el movimiento de personas en la calle: “Después de la ráfaga se escuchan gritos y la gente corre hacia la calle 3 y Sobral como queriendo prestar algún auxilio”, comentó Pregliasco. La hora coincide también con el radiograma que emitió el hospital zonal cuando Cárdenas llegó a la guardia. Y finalmente la munición de plomo con signos de rebote que le causó la muerte y  que le extrajeron durante la autopsia.

 

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La pericia de Rodolfo Pregliasco contradice de plano a los policías que testificaron ambiguamente el número de manifestantes. Con el subterfugio del tiempo transcurrido, se ampararon: “digo ´150´, como podría decir ´un montón´. No tengo un contador; podrían haber sido 500 o 50. Había un montón de gente, no recuerdo yo” (ex sub comisario Rodolfo Aballay).  “Estábamos sobrepasados en número.  Era mucha la gente; no puedo determinar si eran 200, 400, era mucha la gente” (Comisario Inspector Retirado, José Miguel Vázquez), y así sucesivamente.

Las conclusiones presentadas este jueves determinaron que no hubo más de 27 adolescentes de entre 16 y 20 años protestando aquel día. Y fijaron horarios y número de efectivos policiales que habrá que cotejar también con las declaraciones de testigos y acusados.

El ex jefe de la Brigada de Operaciones, Rescate y Anti tumultos (BORA), José Luis Flores, declaró durante la primera semana de testimonios que el grupo especializado bajo su mando (20 hombres) “pudo haber controlado la situación”.

La presentación de Pregliasco evocó las palabras del médico forense Leonardo Saccomanno: “tuvo suerte la ciudad de que no hubiera más muertos”.