Allanan centro de radioterapia de alta complejidad INTECNUS

La Justicia realizó este viernes un procedimiento a la búsqueda de documentación en la Fundación Instituto de Tenologías Nucleares para la Salud (INTECNUS). Dos profesionales médicas fueron denunciadas por no contar con la habilitación para prescribir el uso de radioterapia a pacientes con cáncer. También fue denunciado el ministro de Salud de la Provincia, y las autoridades del Instituto. En el centro de salud ya fueron atendidos 120 pacientes con esa enfermedad.

21/12/2018
Bariloche

 

La denuncia presentada por Darío Estaban Sanz, responsable del Servicio de Física de la Radioterapia de INTECNUS, apunta contra dos profesionales del Instituto quienes, asegura, ofrecen especialidades médicas que en verdad no poseen, y tratamientos a pacientes oncológicos sin tener los títulos que lo acrediten ni las certificaciones habilitantes de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ANR), necesarias para utilizar equipamiento de alta complejidad como aceleradores lineales de uso médico y prescripción de tratamientos radiantes para pacientes con cáncer.

Se trata, de acuerdo a la denuncia de Sanz, de una doctora integrante del plantel del Instituto, quien se presenta y anuncia ante los pacientes y la población en general, como Médica Cardióloga y Médica Nuclear. Sin embargo la profesional según obra en el registro del ministerio de Salud de Río Negro, solo puede ejercer como médico, y “no obra en su legajo especialidad alguna”, asegura Sanz.

La otra profesional cuestionada es un doctora que se ofrece en la especialidad de Oncología Radioterápica en sus actuaciones médicas y como Radioterapeuta en medios de difusión.

La norma AR. 8.11.1. “Permisos Individuales para el Empleo de Material Radiactivo o Radiaciones Ionizantes en Seres Humanos”, vigente en Argentina desde 2004 impone que “el médico que solicita un permiso individual debe estar habilitado para ejercer su profesión, tener una adecuada formación teórica en el empleo de material radiactivo o radiaciones ionizantes en seres humanos adquirida mediante la realización de cursos reconocidos por la Autoridad Regulatoria, y haber realizado un entrenamiento apropiado por medio de una participación clínica activa”.

Sanz relata que consultó a las autoridades del ente regulador por la situación de ambas profesionales, y recibió como respuesta que “no constan en los Registros de la Autoridad Regulatoria Nuclear, Permisos Individuales” a nombre de las dos doctoras.

Sin embargo ambas profesionales mantienen bajo tratamiento y efectúan habituales prácticas de medicina nuclear a pacientes con padecimientos de extrema gravedad como el cáncer. Desde su apertura en enero de 2018, unas 120 personas ya se atendieron, según la presentación ante la Justicia.

El profesional que no posee el permiso de la ANR, enfatiza Sanz “no puede usar aceleradores lineales para aplicar radiaciones ionizantes en seres humanos. Sin este permiso, tampoco puede ordenar ni aplicar dosis de radiación, ni indicar los sitios anatómicos que han de irradiarse”.

Inauguración de INTECNUS, hace un año

“Ante lo grave de esta situación descripta”, continúa Esteban Sanz, “por el riesgo para los pacientes y también para los otros trabajadores del Servicio de Radioterapia, es que me vi obligado a denunciar ante las autoridades competentes, y especialmente a INTECNUS y al ministro de Salud de la provincia de Rio Negro (Fabián Zgaib), y las denuncias no han sido atendidas”, reclamó el doctor en Física.

Sin embargo, ni las autoridades de INTECNUS ni el Ministerio de Salud de la Provincia intervinieron en el grave caso.

Ante ese “silencio”, según el denunciante, el tema fue llevado el 17 de diciembre pasado a la Fiscalía de turno, y finalmente recayó en la Unidad Fiscal Temática 3, que conduce Guillermo Lista. La representación legal de Sanz la ejerce e abogado Alejandro Pschunder.

Tras algunas marchas y contramarchas del expediente, el Juez de Garantías, Ricardo Calcagno, ordenó el allanamiento, que se concretó este viernes.

La denuncia de Sanz avanza en las responsabilidades de los miembros del Consejo de Administración del Instituto, y en particular del gerente de INTECNUS, Luis Rovere, a quien acusa de haber intentado encubrir la situación irregular de las profesionales que menciona.

Señala Sanz que “las autoridades del Consejo deberían haber considerado que en Bariloche no hay médicos con trayectoria profesional para realizar los entrenamientos requeridos por la ARN para la formación clínica activa para obtener permisos individuales para el uso de radiaciones ionizantes en la salud de seres humanos, y aún así trasladaron a las médicas de Mendoza a Bariloche, y las pusieron a cumplir funciones en los servicios asistenciales específicos”.

Y les reprocha “engañar a los 120 pacientes que se irradian con médicos no idóneos para hacerlo”.

La denuncia ante la Fiscalía incluye profusa documentación con la que provee pruebas de que las profesionales dan fe en las historias clínicas de los pacientes de una especifidad médica que, asegura Sanz, legalmente no poseen.

 

El delito, señala, podría configurarse como falsedad ideológica y estafa -no sólo de parte de las profesionales ya que para hacerlo contaron con el aval de las autoridades del INTECNUS- involucrando a las obras sociales y prepagas que ofrecen a sus clientes servicios médicos que el Instituto prestaría irregularmente.

Entre ellas mencionó al IPROSS, Unión Personal, Accord Salud, PAMI, OSECAC, MEDICUS, Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, OSDE, Instituto Provincial del Seguro Social, OSUTHGRA, MEDIFE, OSPECON, Salud Pública de Río Negro, Asociación Mutual Bancarios de Río Negro, Galeno, Swiss Medical, SOSUNC.

 

Proyecto INTECNUS

El Instituto de Tecnologías Nucleares para la Salud (INTECNUS), comenzó a construirse en 2012 por iniciativa del Gobierno Nacional, con una inversión de 900 millones de pesos, a cargo de la CNEA, la Fundación Escuela Medicina Nuclear (Fuesmen), y la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear (FCDN), en terrenos del Centro Atómico Bariloche.

El complejo está formado por tres grandes edificios -que ocupan una superficie de 10.000 metros cuadrados- en los que se distribuyen consultorios, salas de radioterapia, dependencias técnicas, oficinas para físicos, médicos de distintas especialidades y tres médicos nucleares del staff del centro, que cuenta con una planta de 50 empleados.

INTECNUS, único en el país, además de brindar atención médica, tratamientos y diagnóstico por imágenes, servicios asistenciales de salud en diagnóstico y tratamiento para una amplia gama de patologías cardíacas, neurológicas, endócrinas y oncológicas, entre otras, dispone de áreas de enseñanza y capacitación en medicina nuclear, investigación y desarrollo, tareas que se realizarán en conjunto con la CNEA y el Instituto Balseiro, y fabricará radioisótopos y radiofármacos.

En Bariloche, el hospital Ramón Carrillo atiende un promedio de 1.700 pacientes oncológicos al año y realiza sesiones de quimioterapia, al igual que otros tres sanatorios privados en la ciudad. No obstante, INTECNUS tiene capacidad para abarcar una población de 300.000 habitantes de toda la región. La atención proyectada del Instituto es de unos 500 pacientes anuales.

El Instituto nació con un alto prestigio, y la situación denunciada podría poner en evidencia descuido al momento de la contratación del recurso humano para el desarrollo de los tratamientos, según se plantea en el escrito que dio origen al expediente judicial.