Final de partida

Gustavo Gennuso enfrenta su último año de gestión -año electoral- sin haber exhibido un proyecto de Gobierno que hilvane de algún modo sus iniciativas aisladas. Un intendente en permanente coyuntura, demandado por urgencias que se cuecen en Viedma y sin un horizonte político abierto, advierte: “el problema que tenemos ahora es tapar los pozos”.

20/01/2019
Bariloche
Martín Medero

Intendente Gustavo Gennuso

Hay una administración municipal que llega a su epílogo tapando baches; actividad modesta  para un universo que incluye la postergación de los barrios humildes, el hambre y las familias alimentándose en el vertedero -entre otras desgracias- pero que alcanzó para desvelar al intendente Gennuso durante todo el año pasado. Y nada más.

Nadie imaginó, cuando pronunció su discurso de apertura de sesiones en el Concejo Municipal en marzo de 2018, que al anunciar que el eje de su gestión sería la obra pública, se refería en realidad a la elemental gimnasia ejecutiva de mantener en condiciones el pavimento urbano, algo que, para llegar a este punto, por supuesto implicó el descuido de los dos años previos.

Existe un registro periodístico de comienzos de septiembre que recoge la siguiente frase: “Tenemos que reconstruir a Bariloche”; toda una sorpresa, como si se tratara de un relator que acaba de llegar de un país remoto tras años de ausencia. Dijo Gennuso: “el problema que tenemos ahora es tapar los pozos”.

“Limpiar por donde ve la suegra”, es la expresión; y entonces la llamada obra pública que encaró el municipio se concentró en las calamitosas calles céntricas.

Hace tres años que no hay obras de pavimento en los barrios, excepto la calle Güemes, entre 20 de febrero y Bajada del Paraná, y Bajada del Paraná hasta su intersección con Quintral. Tres cuadras de una obra que ya había sido licitada por el gobierno anterior, durante el cual se pavimentaron 150 cuadras en distintos sectores de la ciudad. Por lo demás, la promocionada obra pública se redujo a “tapar los pozos”.

Hasta noviembre de 2011 había 710 kilómetros lineales de calles, según el Plan de Ordenamiento Territorial de Bariloche, que se elaboró durante la gestión del ex intendente Marcelo Cascón. De acuerdo a eso, había hasta entonces 170 kilómetros de calles pavimentadas y 540 kilómetros de calles de tierra. Nada ha cambiado con la gestión de Juntos Somos Bariloche.

(Fotografía José Luis Zamora)

Una gestión otoñal, sucursal del gobierno de la provincia, que se apaga dejando hitos que solo serán un esforzado desafío a la hora del olvido:

La abusiva extensión del contrato de concesión a la empresa CAPSA; la calle Bartolomé Mitre, hecha, re hecha y vuelta a hacer; el recorte de programas sociales; los aportantes apócrifos a su campaña política (cuestión que puede tener serias implicancias penales); la mala praxis en la gestión del transporte público que llevó a Bariloche a tener el pasaje de colectivo más caro del país; el endeudamiento  en dólares; el aumento disparatado de las tasas municipales; las presuntas prebendas para amigos e integrantes del gobierno que la solícita mayoría partidaria en el Tribunal de Contralor se ocupó de soslayar, y la lista es extensa.

Lo anterior explica en buena medida que a menos de tres meses de las elecciones provinciales Gennuso viaje a España (lo hará este lunes), y que no regrese hasta después de que Juntos Somos Río Negro haya cerrado sus listas de candidatos. Las municipales serán en septiembre; sin embargo, puertas adentro de la fuerza que conduce Alberto Weretilneck - de la cual Gennuso es aliado- ven con alivio su ausencia.

El gobernador mantiene una buena imagen en Bariloche -justo al revés que Gennuso, cuya gestión y cuya imagen ocupan un penoso lugar en la consideración pública-, por eso la ausencia del intendente puede explicarse: viajará a Madrid a una feria de Turismo, y luego a Andorra, donde pasará sus vacaciones hasta el 4 de febrero, según consta en la Resolución 14-I-2019. Lo que no podría explicarse a estas alturas es su presencia asociada a Weretilneck. Gennuso arrastraría votos, pero hacia la oposición, prevén en la mesa chica de JSRN.

Habrá de verse cuál es su participación -si la tiene- acompañando al gobernador durante los meses de campaña previos a las elecciones de abril.

Ocasionalmente Gennuso ofreció sobre eso una explicación a la Prensa, “Peleo políticas, no lugares. Eso es parte de la vieja política”, dijo, y también: “Nuestro partido es tan atípico que ninguno quiere ser legislador”. El periodista no consultó, llegado el caso, quiénes hubieran podido ser los eventuales candidatos de su partido, PUEBLO, a la legislatura provincial.

Un firulete verbal que lleva a pensar en la fábula de Esopo, “La zorra y las uvas” -el lector recordará- escrita hace unos 2.500 años.

En cualquier caso la resignación de la autonomía municipal -ofrenda hecha al gobernador Weretilneck-, y la falta de un proyecto propio para Bariloche, ya iniciado el último año de la “gestión Gennuso”, se constata en cada una de las decisiones de gobierno que, juradas en el inicio sobre la Carta Orgánica Municipal, tropezaron con ésta una y otra vez, para terminar en sucesivos reclamos judiciales, del Tribunal de Contralor, de la oposición política y de la ciudadanía en general.

Nada queda de la fuerza vecinal cuyas naves quemó el intendente hasta las cenizas un año atrás, cuando las audiencias por el cerro Catedral, en las que invirtió todo en favor de intereses empresariales ajenos, que por cierto la ciudad rechazó. Si la Justicia consintiese ese contrato, habrá sido una victoria pírrica que ya implicó, a cambio, las muertes prematuras de su imagen política y de su gestión municipal.

En palabras de Julio Cortázar: “Esas vidas que terminan como los artículos literarios de periódicos y revistas, tan fastuosos en la primera plana y rematando en una cola desvaída, allá por la página treinta y dos, entre avisos de remate y tubos de dentífrico”. 

Último capítulo de un ciclo al que, para más, le resta transitar un año durante el cual puede encontrarse con un gobierno provincial de signo opuesto al que hasta ahora le permitió sostenerse. En ese caso serán largos, muy largos los meses hasta las municipales de septiembre. Como sea, lo único que se sabe con certeza es cuál será el final, porque eso ya ocurrió.