Denuncian intimidación y agresiones contra la Marcha por la Soberanía al lago Escondido

Personal de Hidden Lake (empresa de Joe Lewis) y la Policía rionegrina habrían intentado frenar la caminata hacia el espejo de agua cercado por el magnate inglés. Se presentaron un hábeas corpus y denuncias penales por las amenazas. En el lago, lanchas de Lewis habrían embestido contra un kayak con manifestantes.

11/02/2019
Bariloche

 

La cuarta Marcha por la Soberanía al lago Escondido sufrió intimidaciones y agresiones, según denunciaron sus organizadores.

De acuerdo al relato, las diversas columnas que recorrieron los caminos cerrados por la empresa de Joe Lewis y el público -prácticamente intransitable- fueron interceptadas por la Policía de Río Negro, propietarios de los campos cercanos al lago y personal de la empresa Hidden Lake (Lago Escondido), quienes intentaron frenar el paso de los manifestantes.

Sin embargo, rápidas actuaciones judiciales permitieron destrabar la situación y “a pesar que Van Ditmar (administrador de Hidden Lake) se había juramentado que no íbamos a acceder al lago Escondido, lo logramos”.

La columna que logró llegar al espejo de agua denunció que sufrió una agresión con lanchas a motor, que habría echo arrojar al agua a los ocupantes de un kayak que navegaba por el lago Escondido.

A través de Facebook, los organizadores de la marcha explicaron que “noventa compañeros” superaron los “obstáculos puestos por la empresa Hidden Lake S.A y su representante (Nicolás) Van Ditmar que cerraron el camino con tranqueras por medio de cadenas y candados, y presencia intimidante de personal de seguridad de la empresa”.

 

Los abogados de los manifestantes lograron la autorización para continuar por el camino Tacuifí. Esa resolución “enfureció a la direccion de la empresa. Pese a esto se logró cruzar el río Foyel y acceder por el camino de servidumbre (Tacuifí) en la propiedad de Joe Lewis. Ya de noche unos 21 compañeros/as como vanguardia acompañados por nuestros corresponsales y la televisión francesa, a poca distancia de acceder a la orilla del lago Escondido recibieron la orden de evacuar por orden del juez y la policía, por seguridad, debido a la condiciones de la noche”, se detalló.

“Pese a la insistencia de continuar por parte de los compañeros que conformaban la marcha, no tuvieron otra alternativa que acatar la orden. La policía los trasladó hasta la ruta 40”.

En tanto, la columna que marchó por el camino público de montaña (prácticamente inaccesible), “luego de tres días de marcha, al llegar al lago se enfrentó a todo tipo de presiones y obstaculizaciones por parte de la patota de Joe, a la que se sumó la privación ilegítima de la libertad y tortura y atentado contra la vida cuando embistieron con dos embarcaciones a motor contra el kayak” con el cual “estaban por arribar a la isla en el medio del lago”.

 

De acuerdo al informe de los organizadores, en el kayak “navegaban dos compañeros que fueron amenazados de muerte y arrojados al agua helada y dejados hasta que ya en estado de hipotermia fueron subidos a una de las lanchas camufladas de la empresa que los embistió y los arrojaron a la costa. Todos sus equipos fueron incautados”.

En ese momento, “los compañeros del campamento los socorrieron y presionaron a la policía para que intervinieran y luego de varias horas lograron que fueran evacuados”.

En tanto, este domingo en horas de la tarde, un grupo de 17 personas estaba regresando por la montaña.

“Abogados de la fundacion FIPCA ya presentaron un hábeas corpus para que se les dé seguridad” e iniciaron denuncias penales.

Finalmente, una tercera columna de veinte personas se había acercado al lago Escondido por el camino de El Manso, “por terrenos del Sr. Montes quien autorizó su tránsito”. Sin embargo, “presionado por Van Ditmar, (Montes) pidió que la marcha no continuara y los compañeros se retiraron”.

Finalmente, los organizadores señalaron que “Van Ditmar se había juramentado que no íbamos a acceder al lago Escondido y lo logramos”.