Las organizaciones mapuches ante las elecciones en Neuquén y Río Negro

Escepticismo y desconfianza ante el proceso electoral, arraigan en las organizaciones mapuches. Ni el MPN en Neuquén, ni JSRN en Río Negro, ni el PJ en Fiske Menuco dieron respuesta a los reclamos más profundos del pueblo originario.

24/02/2019
Adrián Moyano

Dos de las tres provincias que concentran a la mayoría de la población mapuche serán de las primeras en concurrir a las urnas: Neuquén el 10 de marzo y Río Negro el 7 de abril. En la primera y por primera vez en su historia, corre riesgo la continuidad del Movimiento Popular Neuquino (MPN), que postula la reelección de Omar Gutiérrez. En la segunda, dirimen fuerzas dos candidatos que ya dieron sobradas muestras de no asignar importancia alguna a las demandas mapuches.
Legisladores de Juntos Somos Río Negro (JSRN) impulsaron tres años atrás un proyecto para reformar el régimen de tierras fiscales, innovación por ahora frustrada que se interpretó como un intento de permitir el avance de mineras y emprendimientos turísticos sobre territorios mapuches.

Alberto Weretilneck

La iniciativa gubernamental generó como réplica la movilización mapuche más importante de los últimos 30 años, cuando desde diversos puntos de Río Negro decenas de columnas confluyeron hacia Viedma. La oposición fue tan contundente, que recién sobre fines de 2018 se volvió a hablar del tema en la Legislatura.
En la Municipalidad de General Roca, las cosas no fueron muy distintas. “Sobre Martín Soria en relación al pueblo mapuche no tendríamos mucho para decir porque no hubo ninguna gestión, ni de respeto de derechos ni de promoción, ni tampoco de diálogo”, indicó Anahí Meli, docente y activista que reside en Fiske Menuko y forma parte del Grupo Leufu. “Quizá podamos marcar cierta diferencia con la gestión de su padre aunque siga la misma línea, porque con Carlos (Soria) hubo enfrentamientos, particularmente con la comunidad Leufuche”, recordó.

Anahí Meli

Sin embargo, “a los inicios de su gestión, tuvo algunos calificativos respecto a integrantes de comunidades, cuestionando su origen mapuche... En general, Soria es un representante de la sociedad roquense que se entiende pionera en el Valle, que se entiende parte de la producción frutícola, del imaginario de la inmigración y de la blanquitud. Esa es la mirada que se sostiene desde el municipio y la que se activa en los eventos sociales que refieren a la ciudad. En esta mirada, el pueblo mapuche está totalmente ausente de las políticas municipales”, acusó Meli.

Descreimiento

Las trayectorias de uno y otro candidato generan escepticismo. “Personalmente, tengo un gran descreimiento hacia todo partido político, por lo tanto no avizoro cambios positivos para el pueblo mapuche en función de reconocimiento de derechos, avances legislativos o presupuestarios. Más bien, creo que son más las posibilidades de que continúe la reversión que estamos sufriendo. Siempre me pregunto cuál va a ser lugar o cuáles las posibilidades de disputa por parte de las organizaciones mapuches, que van a tener que mantener una discusión muy profunda con estas autoridades”.

Martín Soria

La experiencia enseña. “No tengo muy buenas perspectivas pero en Fiske es algo que tenemos asumido porque en todas las actividades que hemos hecho, años atrás cuando hicimos encuentros de alguna envergadura, muchas veces recurrimos al municipio y muy pocas veces hemos tenido espacios, siempre muy mínimos. Ninguna apertura al diálogo y muchísimo menos al reconocimiento. Si esto se lleva al nivel provincial, entiendo que muchas de las políticas que se vienen sosteniendo por parte de los gobiernos de Río Negro, como algunos programas que funcionan dentro de la Coordinadora (del Parlamento del Pueblo Mapuche) con muchísimas dificultades, van a tener todavía más dificultades. Más que una división partidaria, la cuestión pasa por cuáles son los sectores que acceden a estas disputas de poder político partidario, por los cargos de gobierno, legislativos y demás. En esos lugares, no estamos absolutamente representados como mapuches”, sentenció la activista.

Jorge Nahuel

Del otro lado del río Limay, la situación presenta algunos matices. “Para la organización mapuche de Neuquén, estos procesos electorales siempre estuvieron en segundo plano. Lo que nos preocupa es el modelo neoliberal extractivista, absolutamente mercantilista y materialista que atenta directamente contra la suerte del pueblo mapuche”, dijo Jorge Nahuel, veterano referente de la Confederación Mapuche. El esquema “está sostenido en la explotación de los recursos naturales y nosotros estamos en el medio del conflicto, porque son nuestros territorios los que este modelo ataca y saquea. El modelo no se modifica: sigue siendo capitalista y neoliberal y no hay gobierno que se anime a romper con esa lógica”, cuestionó.

Terminar con la dinastía

A pesar de esas razones de fondo, “desde que Neuquén es Estado provincial gobierna un solo partido: la dinastía de la familia Sapag, que se va alternando en el poder”, recordó Nahuel. “La evaluación que hacemos de esta gestión es totalmente negativa porque a los problemas fundamentales o estructurales del pueblo mapuche no los ha resuelto. El acceso a la propiedad de la tierra es una quimera porque en 60 años, apenas se ha logrado titularizar a una docena de comunidades de las 64 que hay en la provincia. Derechos fundamentales como el derecho a la consulta o el acceso a la personería jurídica, están totalmente manipulados y se aplica al pueblo mapuche una política basada en la pobreza, es decir, el sostenimiento del clientelismo electoral y el asistencialismo permanente. No sólo generan pobreza, además la manipulan para tener esclavos electorales. Nuestra evaluación de estos 60 años es la peor, la única posibilidad que hay es erradicar o cambiar el color del gobierno para por lo menos intentar con el nuevo, otra relación con el pueblo mapuche. Veremos si ocurre… Como nunca, hay posibilidades de que el gobierno provincial sea derrotado”, se esperanzó el werken de la Confederación.
A escala nacional y más allá del diagnóstico sobre la continuidad del modelo extractivista, se gobierne desde la derecha o desde el progresismo, “no hay ninguna duda de que en la etapa Macri, venimos atravesando un momento oscuro que va a quedar marcado a fuego en la historia del país porque nunca se había generado un nivel de destrucción de la institucionalidad como ocurrió en los últimos tres años. Nunca este nivel de transferencia de riquezas a los grandes capitales financieros, como ocurrió en esta etapa. Nunca una pérdida de soberanía nacional argentina tan importante y me refiero a este aspecto, porque nuestra bandera de libre determinación como pueblo preexistente, está atada a poder llevar un proceso de negociación con un gobierno libre y autónomo respecto del sometimiento de los grandes imperios”, deslindó Nahuel.

Omar Gutiérrez, Gobernador de Neuquén

Para el vocero mapuche, mientras “estemos encerrados en un país con un gobierno subordinado a esas fuerzas imperiales, más lejos estaremos nosotros de alcanzar nuestra autonomía y libre determinación como pueblo. Esta postura de represión, de criminalización, de militarización hacia el pueblo mapuche, no lo vivíamos desde la última dictadura militar. Entonces, no hay dudas de que en esta coyuntura nos une el espanto y es urgente tratar de sacar a este gobierno y que todo quede como una triste etapa histórica del país. Ahora, al gobierno que asuma en lugar de Macri le espera una etapa de reconstrucción y va a hacer falta un gran proceso de alianzas, de acuerdos y de encuentro entre diversas fuerzas políticas y ahí, el pueblo mapuche quiere ser protagonista. Nos espera la reconstrucción del Estado pero de una manera plurinacional y popular, donde las distintas naciones originarias que conforman este país puedan tener el protagonismo que les corresponde por derecho histórico”, demandó.

Reconocer la plurinacionalidad

En Neuquén están atentos a ciertos cantos de sirena que comenzaron a sonar en la Argentina, inclusive en Río Negro “Hay un mito que dice que la manera en que el pueblo mapuche tiene que participar es teniendo un cupo en la Legislatura o el derecho a participar en los espacios electorales. Nos parece que ese es un instrumento muy peligroso porque donde se ha aplicado, sea Colombia o Ecuador, en absoluto fue un reconocimiento de derechos, más bien se ha convertido en un nuevo mecanismo para dividir o enfrentar a los pueblos indígenas, detrás de una candidatura o de un espacio electoral. Esa no es la forma de reconocer la plurinacionalidad”, diferenció Nahuel.
La plurinacionalidad “se asume reconociendo que hay un pueblo preexistente que tiene institucionalidad propia, que tiene formas de administrar su territorio según sus propias instituciones y entonces, lo que hay que lograr es una relación con ese pueblo preexistente, en este caso el mapuche. Esos espacios de ejercicio de la autonomía o la libre determinación, le deben permitir al pueblo mapuche potenciar toda la institucionalidad que posee desde siempre, desde antes que tomara contacto con la organización moderna que llamamos Estado, para poner en práctica nuevamente su institucionalidad jurídica, educativa, de salud y religiosa, para proyectarse plenamente con identidad, no incorporándose o anexándose a otra institucionalidad que no le pertenece”, juzgó el werken. En otras palabras, para poner en jaque la subordinación colonial que padece su pueblo desde fines del siglo XIX.