# OTRA VEZ LA (IN) JUSTICIA RIONEGRINA

Catini podía usar la camioneta de MiBus, pero para el fiscal no hubo dádiva

El director de Tránsito de la Municipalidad, Carlos Catini había sido denunciado por presuntas dádivas. El funcionario compartía con el titular de “Mi Bus” una cédula azul para conducir una camioneta vinculada a la empresa que debía controlar. Para la Fiscalía no hubo delito.

18/03/2019
Bariloche

Carlos Catini, director de Tránsito y Transporte

En noviembre de 2017 En Estos Días publicó que el director de Tránsito y Transporte de la comuna, Carlos Catini, y su pareja, habían sido habilitados por la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA) a conducir una camioneta Toyota 4x4, para lo cual se habían expedido las correspondientes cédulas azules. 

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El vehículo pertenecía a la firma Balcán, oriunda de San Juan, cuyos propietarios son socios de Mi Bus, empresa que presta el servicio de transporte público en Bariloche, y a la cual el propio  Catini debe controlar. De hecho, el titular de la transportista, Pedro Ponte, tenía también una cédula habilitante para conducir el mismo rodado. 

La situación, cuanto menos llamativa, motivó que el Tribunal de Contralor acudiera a la justicia alertado por un por posible incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de Carlos Catini. Pero la presentación resultó desestimada en abril de 2018 por el Fiscal César Lanfranchi, quien sostuvo que Catini había desistido de la compra, por lo que no se había concretado la operación.  La “dádiva” hubiese sido probada si hubiera ocurrido “la entrega total de la camioneta o un descuento fuera de los valores de mercado en su precio final”, argumentó el fiscal.

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Carlos Catini y su pareja  devolvieron las cédulas azules a su nombre en diciembre de 2017, cuestión que ocurrió solo después de que este medio diera a conocer la llamativa situación, y de que el propio jefe de Gabinete, Marcos Barberis, le pidiera públicamente explicaciones al funcionario quien, además, ya había hecho uso personal de la camioneta de alta gama, propiedad de la empresa concesionaria del transporte de pasajeros en la ciudad.

El fiscal Lanfranchi señaló que “Con la información recogida en ese momento y atento a la orfandad de elementos probatorios con los que podía contar a fin de probar la comisión de un ilícito, se resolvió desestimar la denuncia por considerar que el negocio no se logró concretar y que, si hubiese existido una intención delictual, esta no logró su objetivo”, y declinó actuaciones posteriores.

Carátula del expediente

 

Ante esta decisión, la Vocal del Tribunal de Contralor, Julieta Wallace, requirió a Lanfranchi, en mayo de 2018, elevar la causa “en consulta” al Fiscal Jefe, Martín Lozada, quien solicitó que se interrogue por el tema al propietario de Balcán, José León Cano sobre el presunto “negocio jurídico con el imputado”.

En esa nueva instancia se comprobó que las cédulas fueron dadas de baja después de que Catini hubiera pagado los 400 mil pesos comprometidos por el total de la operación. Es decir que efectivamente la compra de la camioneta se concretó.

 

La compra de la camioneta Toyota Land Cruiser se concretó

 

José Leonel Cano confirmó además que la camioneta formaba parte del patrimonio de la empresa Balcán -socia de MiBus-, y que se había puesto en marcha el proceso administrativo para la transferencia a favor de Catini. Es decir que quedó demostrado el vínculo personal entre el funcionario y los empresarios, más allá de lo exigido por el ejercicio de la función pública.

En junio de 2018, patrocinado por el abogado Sergio Dutschmann, Catini confirmó a su vez que “había adquirido el rodado”. Y para despejar sospechas sobre una posible dádiva, insistió con que hubo varios interesados en la compra, y apuntó a tres personas que luego debieron prestar declaración: el ex funcionario Marcelo Ruival, Federico Saiz y “un encargado de los seguros de Mi Bus”.

Ruival aseguró que vio la camioneta “pero no se podía dar el lujo de comprarla”, y se diferenció, advirtiendo que “siendo Secretario de Desarrollo Urbano del Municipio no quería vincularse”. Saiz dijo que se la ofrecieron, pero nunca vio más que fotografías.

El intendente Gustavo Gennuso junto al titular de MiBus

 

 

 

En su declaración, el Director de Tránsito reiteró que pagó en cuotas el rodado, e informó a la Fiscalía que debió gestionar un crédito por 200 mil pesos para el primer desembolso.

El Ministerio Público Fiscal no observó que Catini hubiera recibido la camioneta sin abonarla o por un valor menor al de mercado, por lo que resolvió desestimar la denuncia con fecha 13 de marzo.

“Encuentro varios elementos faltantes a fin de configurar la tesis delictiva”, interpretó la fiscalía, para quien “si bien ha existido un traslado de dominio, no existen elementos aportados a la causa que permitan dilucidar que el rodado fue entregado a razón que realizara o retardare algo relativo a sus funciones”.

El vínculo personal entre el funcionario y la empresa que debe fiscalizar, y la concreción del negocio fueron confirmados por la justicia. Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal entendió que no se probó la existencia de un delito penal.