Nada se nota más que el mapuzungun

El Congreso (y su contra) Internacional de la Lengua Española que se desarrolló en Córdoba, supo de la resistencia a dejar morir la palabra en mapuzungun. Poetas mapuches dijeron allí lo suyo. “El derecho a la lengua es un derecho humano”.

06/04/2019
Adrián Moyano

Viviana Ayilef y Ancalao, en uno de los conversatorios

No sólo en el contra-congreso cordobés se escucharon voces mapuches, sino también en el oficial de la Real Academia Española. Las poetas Liliana Ancalao (Comodoro Rivadavia) y Viviana Ayilef (Trelew) participaron de las dos instancias e inclusive, de una tercera. En tanto, desde Bariloche viajó a la Docta Lorena Cañuqueo, integrante del Equipo de Enseñantes de Mapuzungun para “sacar su palabra” en el Primer Encuentro Internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos (el contra-congreso), que organizó la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Córdoba. Espontáneamente, las distintas delegaciones mapuches confluyeron en una sola, que amplió y multiplicó actividades.

 

“Quedó muy claro que el derecho a la revitalización de las lenguas de los pueblos originarios o indígenas es parte de los derechos fundamentales de estos colectivos y debe ser reconocido”, graficó Cañuqueo, a poco más de una semana de los sucesos. “Eso quedó afirmado en los trabajos que se llevan adelante, y en las posiciones que tienen los equipos y comunidades que aportan a esas revitalizaciones”, destacó.

La demanda “se enmarca en esto de recuperar los derechos lingüísticos como parte de los derechos humanos, particularmente en los pueblos indígenas porque a través de la lengua se recrean los mundos, lo que el pensamiento positivista llama cosmovisión y que en el caso mapuche es el kuyfi kimün. Cada uno de los pueblos que está en el proceso de revitalización de lenguas reafirma el derecho a hablarlas, transmitirlas y recrearlas. Proponer innovaciones sobre esas lenguas es parte de los derechos políticos colectivos”, sentenció Cañuqueo.

Por el lado de las más sureñas, “viajamos a Córdoba con Liliana Ancalao y Graciela Huinao por la invitación del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) para conformar un panel que se denominó Poesía de las lenguas originarias”, comentó Ayilef. La actividad se desarrolló en el Teatro General San Martín, con la coordinación del poeta y editor Cristian Aliaga. “Nuestra participación consistió en conversar y leer poesía, exponer y decir. En todo el Congreso había una lógica de 10 minutos por participante, nuestro coordinador nos invitó a que preparásemos lo que quisiéramos decir y en mi caso, expuse sobre la situación actual del pueblo mapuche en su vínculo con nuestro rol concreto. Eso fue lo que nos llevó a Córdoba”, resumió.

Apertura de espacios

Otras alternativas aguardaban a las poetas del Puelmapu. “Lo que sucedió fue fruto de los aconteceres maravillosos que tienen que ocurrir: mucho antes de esa mesa fuimos en calidad de sorpresa a participar del 1er Encuentro Internacional de Derechos Lingüísticos como Derechos Humanos. Allí fuimos a escuchar el conversatorio entre David Aniñir y Daniela Catrileo, poetas del Ngulumapu. Cuando nos encontramos y abrazamos, ellos decidieron que el conversatorio fuera entre todos los que estábamos, así que nos abrieron generosamente el espacio”.

 

Ese trawün espontáneo fue precisamente “el comienzo de un encuentro hermoso porque en lo personal, era un anhelo conocerlos y lo hice. Hicimos conversatorio, ronda de lecturas y luego, asistimos a las exposiciones de Ange Valderrama Cayuman, que habló sobre cuatro poetas mujeres champurria (mestizas)”, compartió la autora de “Meulen”. Como si no alcanzara, “hubo una tercera actividad: estaba programado un conversatorio de Liliana Ancalao sobre Resuello – Neyen (su libro más reciente), había sido invitada por el CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infanto Juvenil) y tuvo la misma generosidad de Aniñir y Catrileo de abrir el conversatorio, así que también estuvimos todos leyendo, compartiendo y conversando con un público generoso. Fueron tres cosas las que nos fueron reuniendo y lo que se reúne no se separa más, porque ahora estamos vinculados, comunicados y muy contentos de que el azar y la causalidad nos hayan reunidos. Generamos la categoría de los poetas diaspóricos (risas), los mapuches de la diáspora reunidos por la poesía en Córdoba”, sintetizó Ayilef.

“Me traje de este viaje más de lo que esperaba”, compartió por su parte Liliana Ancalao. “Fue una inmensa alegría y felicidad haberme encontrado con los lamngen, haberle puesto cuerpo, rostro y voz a quienes conocía por Facebook, por ejemplo, David Aniñir y Daniela Catrileo. Además, me traje sus libros y la experiencia de haber estado allí con Graciela Huinao y Viviana Ayilef, poniéndole el pecho al desafío que fue estar poniendo nuestra voz y nuestra creación en la mesa de Poesía en lenguas originarias del Congreso. También me traigo la amabilidad de la gente de Instituto de Culturas Aborígenes y en general, tengo que decir que traigo más sobre los derechos lingüísticos que del CILE, porque mi búsqueda anda por el lado de la cultura mapuche, por la revitalización de nuestra cultura, de la poesía y de la interculturalidad. Eso se surgió más en el Encuentro”, diferenció la poeta de Comodoro.

Temible línea media. Viviana Ayilef, Liliana Ancalao y Graciela Huinao

Hablar con propiedad

La gente que asistió a la actividad del CEDILIJ “entre otras cosas, nos demandó publicaciones que tuvieran que ver con la historias que se enseñan a los niños en las escuelas. Dijimos que las palabras mito y leyenda no eran apropiadas para hablar de nuestro pueblo, porque son relatos que están vigentes y siguen circulando en la contemporaneidad. Esa experiencia fue maravillosa, no sólo por los poetas mapuches presentes sino porque también estaban Lorena Cañuqueo, Simona Mallo y Ange Valderrama Cayuman, entre otros, todos aportando a la construcción de un discurso colectivo en el que estuvimos muy de acuerdo en lo que proponíamos y en cómo analizábamos nuestra realidad en relación con la poesía, con la cultura, con el idioma y con los materiales escolares”.

En el CILE propiamente dicho, “entre las tres poetas que nos reunimos allí, logramos cerrar una presentación muy contundente, clara y fuerte. En mi caso, hablé del mapuzungun como idioma silenciado, Viviana se refirió al extractivismo en nuestro territorio y al maltrato a nuestras autoridades espirituales; y Graciela aportó con su protesta contra un Nobel de Literatura, que habla de forma ignorante sobre los pueblos originarios”. Huinao fue la primera indígena en ingresar a la Academia Chilena de la Lengua. Sus críticas hacia Mario Vargas Llosa lograron amplia repercusión del otro lado de la cordillera.

Por otra parte, el contra-congreso también sirvió para que los integrantes de diversos pueblos se conocieran entre sí y socializaran sus respectivas experiencias. “Hay un trabajo que es poco conocido, incluso por las personas que venimos hace un tiempo trabajando con proyectos de revitalización lingüística, en este caso, del mapuzungun: la experiencia de los qom, los pilagá, los tapieté, los wichi, la lengua kakán o la huarpe”, repasó Cañuqueo. “Llevan varios años, a veces en ámbitos educativos formales y otras no formales, experiencias de muchos años que para mí, fueron un descubrimiento. Producen sus propios materiales, líneas de formación docente no sólo para maestros interculturales, sino también para los pedagogos de las comunidades y están proponiendo reformas sobre el pensamiento academicista sobre las lenguas. Entonces es muy fuerte, aunque sean procesos poco conocidos”.

Nada se nota más

Ayilef aportó más al balance. “Me gustó sospechar de las dicotomías. Por ahí, yo iba con la idea de que en el CILE iba a encontrar exposiciones un tanto conservadoras y de consenso con la oficialidad de la institución pero no fue así. Algunas de las exposiciones que pude escuchar fueron de un disenso muy bello, auténtico y directo, en el seno mismo del CILE. Los asistentes lo manifestaron en sus corporalidades porque vi auditorios de pie, aplaudiendo lo que se decía y repudiando lo que no se decía. Lo que Teresa Andruetto sintetizó, al decir que nada se nota más que cuando se lo intenta callar, ausentar o invisibilizar… Así que fue un aprendizaje personal, para sospechar también de mis propios prejuicios”, admitió.

En su discurso de cierre, Andruetto dijo también que la lengua “es una construcción colectiva que es necesario sostener cuidando los derechos lingüísticos de la comunidad y de sus individuos. Todo esto es también responsabilidad del Estado -de cada uno de los Estados-, cuyo rol debe ser activo, instrumentando políticas que defiendan y promuevan esos derechos, los que se refieren a las variedades del castellano y los que se refieren a las lenguas de nuestros pueblos originarios”. A ver qué intendentes, ministros o gobernadores se dan por aludidos… Y por qué no, presidentes.

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