La ciencia y las universidades agonizan

Trabajadores de la Ciencia y la Tecnología, la Educación, becarios del CONICET, agremiados a ATE, CNEA, universitarios, la agrupación El Abuelazo, gremios y partidos políticos marcharon en repudio al ajuste sobre el sector científico y tecnológico. Un diálogo con Fernando Raffo, de INTA Bariloche.

10/04/2019
Bariloche

 

En el Día del Investigador Científico, la actividad fue réplica de los actos realizados este miércoles en distintas ciudades del país. “La ciencia está agonizando” fue la consigna que reiteró la movilización de unas 200 personas que marcharon desde el Monolito, contra sentido del tránsito por la calle Moreno hasta la puerta del hospital Ramón Carrillo.

La concentración se convocó a las 11, y minutos después comenzó la caminata que al paso se detuvo frente a la ex sede de la Secretaría de Agricultura Familiar y a la intendencia del Parque Nacional para dar lugar a que los oradores se refirieran a la situación de estas y otras dependencias nacionales afectadas por el vaciamiento y los despidos durante los últimos tres años.

 

 

“No nos olvidemos que se despidió al 80 por ciento de los trabajadores  de la Secretaría de Agricultura en la Patagonia, y al 60 % del total del país”, recordaron, “de que en esta casona que ahora está vacía, funcionó durante años la SAF. Y ahora avanzan sobre el INTA, reduciendo un 25% su estructura. No es casual” afirmaron, “van sobre ellos porque son los que trabajan por la soberanía alimentaria, los que velan por nuestros pequeños productores”.

Y luego, algunas cuadras más adelante: “Estamos cobrando salarios por debajo de la línea de pobreza”, tomaron el micrófono los investigadores del CONICET, “El pago de los subsidios está atrasado y devaluado. El CONICET dio de baja las reuniones científicas y los acuerdos bilaterales con otros países; por eso decimos, ´la ciencia está agonizando, involucráte y ayudá a recuperarla´”.

Bajo una pancarta de la Asociación de Trabajadores del Estado, un grupo con pechera verde y blanca comentaba la suerte de la delegación local del ministerio de Trabajo “hace meses que no se paga el alquiler; esta mañana nos cortaron la luz por falta de pago”, confirmaron. Y así, empleados de PAMI, del Centro Atómico y otros organismos nacionales compartían la misma incerteza por las fuentes laborales y carencia de recursos en sus lugares de empleo.

 

“Compañeros, además de la dimensión salarial, el otro gran problema es la asignación presupuestaria que atraviesan las universidades nacionales”, describió una trabajadora enrolada en ADUNC, “en la Universidad del Comahue hemos recibido un presupuesto en 2019 que está un 29% por debajo de lo que estaba en 2018; se pagan los salarios pero se dificultan las actividades académicas. Giran las partidas con retraso. La Universidad del Comahue y la universidad de Río Negro han sido de las más castigadas de las universidades patagónicas. Gente”, señaló, “plata hay, pero el gobierno recorta en las universidades para pagar los intereses de la deuda externa”.

Unas cuadras más y la marcha volvió a detenerse. Otro orador se refirió a INVAP, una empresa provincial en este caso, pero que depende en gran medida de los contratos con el Gobierno Nacional.

“Se han producido despidos por goteo”, denunció, “y hay una gran cantidad de trabajadores que está con una situación laboral complicada. En INVAP no les permiten agremiarse ni hacer ningún tipo de protesta. La Ciencia y la Tecnología representan para Bariloche el 12% del producto bruto de la ciudad. Si se resienten, directa o indirectamente lo vamos a sentir todos los barilochenses”, explicó.

 

A la puerta del Hospital Zonal ocurrió el cierre del acto. Hubo una puesta en escena en la que algunos manifestantes, interpretando la “agonía” de la Ciencia y Técnica argentinas, se echaron sobre la calzada mientras otros compañeros simulaban socorrerlos, interrumpiendo durante algunos minutos el tránsito de la calle Moreno.

Fue la temática de la movilización. La gente marchó con vendajes, brazos y piernas con falsos entablillados; apósitos de gasa en los rostros y cicatrices pintadas; muletas y sillas de ruedas. “La ciencia agoniza” dijeron, y entonaron estrofas contra Mauricio Macri y el gobierno Nacional.

 

Fernando Raffo, delegado de ATE en la Estación Experimental INTA Bariloche

El INTA fue uno de los organismos más castigados. Durante los últimos años la planta del instituto decreció en 800 empleados por distintos motivos (jubilaciones y retiros), vacantes que no se repusieron . Vedaron el ingreso de los trabajadores a planta; cortaron el presupuesto operativo, y suspendieron los proyectos nacionales del instituto. Estas semanas hubo un 25% de reducción en la estructura del INTA; desarticularon los grupos de investigación, y cerraron 12 agencias de extensión rural y 3 centros dedicados a la investigación de agricultura familiar en Patagonia, Cuyo y el noreste argentino.

Fernando Raffo, INTA Bariloche

 

“El objetivo es achicar el INTA hasta cerrarlo”, anticipó Fernando Raffo, “Al Gobierno solo le preocupa la zona sojera y agro exportadora. La calidad y la soberanía alimentaria no le preocupan a este gobierno nacional”.

Dijo también que “Hace tres años que el presupuesto del INTA se viene reduciendo drásticamente. El 90% se utiliza para pagar los sueldos, con lo que no queda casi nada para los gastos operativos y de funcionamiento. Con lo poco que hay, se pagan el gas y la luz en las distintas sedes nacionales”.

Bajo las condiciones que describió  el delegado de ATE el personal de campo del Instituto permanece inactivo. Las tareas de aplicación técnica, la capacitación de los pequeños productores -que mucho tiene de contacto social, de saberes culturales- se aletarga, se pierden años de trabajo que no podrán recuperarse en breve plazo.

“Los proyectos que teníamos en curso”, reseñó Raffo, “debían finalizar este año, pero el Gobierno los finalizó en julio de 2018, y los nuevos proyectos tienen nombre, pero no fondos asignados”.

No hay dinero y día a día se pierden valiosos recursos humanos. Modernización lo llaman desde Buenos Aires.

 

El primer herido en el desguace es el productor: “Lo viene sintiendo durante el último año, por la falta de recursos, pero ahora lo va a sentir más porque ya no hay asistencia. Cerraron la agencia de extensión rural en Bariloche, con eso terminaron todos los programas de apoyo en la zona. Programas que estaban desarrollados en conjunto con los productores, con las necesidades y las características de la zona”.

El modelo impuesto al INTA por el gobierno Nacional es el de un organismo dedicado exclusivamente a la investigación, con un presupuesto acotado, “y para desarrollar el proyecto te mandan a buscar plata afuera”, resumió Fernando Raffo, “Tenés que ir a buscar al sector privado; y ya se sabe que el que pone la plata es el que decide qué investigás y dónde lo aplicás”.

El INTA es quizá uno de los institutos menos visibles y valorados para el habitante poco informado de una gran ciudad. Pero su importancia es central para garantizar la aplicación de políticas de Estado, referidas a las urgencias actuales y a los futuros desarrollos en un país de enorme riqueza agropecuaria que requiere agregar valor a su producción.

La construcción posible de una Economía nacional, y la justa distribución de la riqueza, son las decisiones que este Gobierno Nacional cede a manos de los privados.

“Es la pérdida total de soberanía”, definió Raffo.