Medicamentos: la inflación que mata

Durante los últimos cuatro años el precio de los medicamentos aumentó un 266 por ciento, de acuerdo a un relevamiento publicado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Los adultos mayores son los principales afectados. Una política económica desbocada cuyo primer efecto es un aumento de la mortalidad.

24/04/2019
Nacional

 

 

La situación golpea especialmente a los jubilados, el segmento etario que en mayor medida padece enfermedades crónicas no transmisibles, y para el cual el consumo de remedios resulta vital y constante, y constituye un gasto fijo.

El estudio del CEPA señala que las personas mayores consumen en Argentina un promedio de entre 4 y 8 medicamentos, entre los cuales se encuentran aquellos que más aumento registran.

Si a esta situación se suma la fuerte caída del poder adquisitivo de la jubilación mínima frente a la inflación, que en el mismo período (mayo de 2015 y abril de 2019) que los medicamentos aumentaron el 266 por ciento, tuvo un incremento solo del 172 por ciento (pasó de $3.821 a $ 10.410 entre mayo de 2015 y la actualidad), las consecuencias evidentes son el abandono de tratamientos y el deterioro de la salud y de la calidad de vida.

Hoy un jubilado que percibe la mínima gasta en promedio el 40 por ciento de sus haberes en remedios.

En ese sentido, el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) dio a conocer un dato alarmante: en el país se consumen 100 mil medicamentos recetados menos por día, en comparación con el año pasado.

El secretario general del SAFYB, Marcelo Peretta, alertó que muchos “dejaron de comprar sus medicamentos o toman las pastillas un día sí y un día no”, lo que derivó en que se duplique la morbi-mortalidad, es decir las muertes causadas por enfermedades. “Generalmente ronda el 1,5% o el 1,8%” detalló, “si se va a 4%, como pasó en estos años, la cosa es realmente grave porque significa que el índice se duplicó”.

 

 

Los medicamentos que más requieren las personas mayores de 60 son los empleados para el tratamiento de cardiopatías, diabetes, hipertensión arterial y osteoporosis. Aquellas drogas que se recetan para las afecciones cardiovasculares son las que deberían estar más al alcance, ya que es este tipo de enfermedades el que causa la mayor cantidad de muertes en personas de esa edad.

Sin embargo, la modificación de la Resolución N°005 del PAMI agregó exigencias para el acceso a la cobertura integral en medicamentos para las personas mayores, que son quienes sufren en mayor medida afecciones crónicas de la salud.

Tener ingresos inferiores a 1,5 haberes previsionales mínimos, no estar afiliado a un sistema de medicina pre-paga, no ser propietario de más de un inmueble, no poseer un vehículo de menos de 10 años de antigüedad, no poseer aeronaves o embarcaciones de lujo, entre otros condicionamientos para poder acceder al 100% en la cobertura de los remedios, provoca la disminución del acceso de los jubilados a la prestación.

“El aumento inflacionario de los medicamentos, sumado a la quita de la entrega gratuita por parte de PAMI de la medicación para patologías crónicas deja a las personas mayores en situación de gran fragilidad, donde es muy probable que la muerte causada por enfermedades aumente en los próximos años”, señala el informe del CEPA.

 

 

Solo durante marzo, en promedio los precios de los 50 principales medicamentos se incrementaron 3,2%. El promedio de los 10 medicamentos que más aumentaron en el mismo periodo alcanzó 6,2%, entre los que cabe destacar aumentos de hasta un 9%.

El relevamiento detalla que en los últimos 4 años:

El Atenolol, para la hipertensión arterial, taquicardias y otras enfermedades cardiovasculares tuvo un aumento del 566 por ciento.

El anticoagulante Acenocumarol, para evitar accidentes cerebro vasculares en personas que padecen arritmias, subió un 600 por ciento.

La Furosemida, un diurético para la hipertensión, aumentó un 336 por ciento y el antihipertensivo Carbedilol es un 210 por ciento más caro.

Entre los medicamentos para las enfermedades respiratorias hubo aumentos del 326 por ciento (Seretide) y 126 por ciento (Optamox).

Las drogas para tratar la artritis tuvieron incrementos de hasta el 330 por ciento (Arcoxia). Y el Calcimax D3, para la osteoporosis subió un 185 por ciento.

La Levotiroxina, para el hipotiroidismo, aumentó 530 por ciento.

 

 

“Si bien la situación actual es grave, será aún peor dado que en unos pocos meses finaliza la moratoria jubilatoria para las mujeres (la de los varones ya culminó), y la propuesta del gobierno ha sido reemplazar progresivamente la jubilación por moratoria por una pensión universal de los adultos mayores (por sus siglas, PUAM) de menor cuantía (80% de la jubilación mínima) donde las mujeres podrán acceder recién a los 65 años y no a los 60 como en la moratoria. Si realizamos el mismo cálculo en relación a la línea de pobreza, es posible distinguir que, si la PUAM representaba un valor 2% mayor a la línea de pobreza individual en febrero de 2018, en la actualidad (febrero de 2019) ha caído 16% por debajo de dicho límite. El valor actual de la PUAM es de $8.320”, advierte el informe.

 

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