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“Hacemos un esfuerzo muy grande para no dejar de funcionar”

Claudio Mennecozzi, decano del CURZA, se refirió a la crisis universitaria. El ajuste permanente en las partidas nacionales, el retraso en el giro de los fondos y el aumento de la matrícula que vuelven insustentable al modelo actual.

09/05/2019
Viedma

 

Claudio Mennecozzi, decano del CURZA

 

Los recortes presupuestarios en educación superior impactan en las 57 universidades del país. En la región, la Universidad Nacional del Comahue no es la excepción.  En mayo la casa de estudios recibió tardíamente las partidas presupuestarias correspondientes a enero y febrero.

El crecimiento constante de la matrícula exige además la reasignación de recursos que la universidad sustenta con la prestación de servicios a terceros, ingresos eventuales y ahorros.

El Rector de la Universidad Nacional del Comahue, Gustavo Crisafulli durante la última sesión del Consejo Superior, a fines de abril advirtió: “Este año vamos a tener nominalmente los mismo recursos que teníamos el año pasado. Por lo tanto, esperamos un impacto mucho más brutal de la caída del poder adquisitivo. La profundización de la crisis económica nos está poniendo en una situación de insustentabilidad”.

En el Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA), con sede en Viedma, el promedio histórico de inscriptos pasó de 400 a casi 600 este año, evidencia de la crisis que va tornando imposible para los alumnos emigrar a otras regiones del país para completar sus estudios, y obliga cada vez más a ajustar la vocación a las circunstancias económicas. Una de las carreras de mayor demanda en el CURZA es enfermería.

“Las carreras más  elegidas en la Universidad son medicina, enfermería, y psicología. Todas del ámbito de la salud, que son aquellas que requieren de mayores recursos económicos para su desarrollo”, refirió Claudio Mennecozzi, decano del CURZA.

Mennecozzi explicó, que por decisión del Consejo Superior  de la Universidad, la mayor parte del dinero se destina a bienestar estudiantil: “Entiéndase comedores, asistencia y demás cuestiones que ayudan a fortalecer a los estudiantes que, por necesidades económicas, necesitan acompañamiento”.  

Señaló además que “En nuestra sede, a los 600 nuevos ingresantes hay que sumarles los 1500 estudiantes que están activos. Realmente hacemos un esfuerzo muy grande para no dejar de funcionar y ofrecer la asistencia que muchos de esos estudiantes necesitan”,

La Universidad Nacional del Comahue,  integra 17 sedes distribuidas en Río Negro y Neuquén. Del presupuesto de 2.100 millones de pesos previsto para 2019, el gobierno nacional aprobó solo una partida de 1.600 millones.

De ese presupuesto, el 95 por ciento está destinado a salarios, y el 5 por ciento restante al bienestar estudiantil, pago a proveedores, servicios y mantenimiento edilicio.

Según Mennecozzi, por el momento no está en riesgo el funcionamiento de ningún área, pero si resulta “muy preocupante” la situación que se está atravesando. “Con el dinero que el gobierno giró en enero y febrero, sumado a algún ingreso por servicios a terceros que realizamos, logramos sostenernos, pero no podemos crecer”, lamentó.

En el 2018 la crisis económica que atravesó la Universidad del Comahue, al igual que otras instituciones de educación superior en el país, más la falta de acuerdos paritarios hicieron que el segundo semestre se iniciara con medidas de fuerza, que se extendieron por semanas.

Para este año aún no hay acuerdo por la pauta salarial. El Gobierno nacional ofreció un 15 por ciento de aumento que fue rechazador por las Federaciones, cuando resta todavía el depósito de las partidas de marzo, abril y mayo.

“Lo que más preocupa es que la proyección hacia el resto del año es incierta, porque para el 2019 el gobierno nacional ha dicho que no habrá refuerzo presupuestario, que es lo que todas las universidades reciben al promediar el año para poder cerrar las cuentas”.