“Presionado por los fachos”

Marcha y contramarcha en la convocatoria de Gennuso para la inauguración de un “Punto de la Memoria”, en homenaje a las Abuelas de Plaza de mayo. Sin consultas previas a las organizaciones de DDHH, hubo críticas y sospechas de campaña política. Finalmente el acto fue postergado. El intendente dijo estar "presionado por los fachos".

13/05/2019
Bariloche

Pablo Bernasconi, "Abuelas: nada más, nada menos"

 

El intendente invitó formalmente el viernes a la “inauguración del Punto de la Memoria”, un acto -sin mayores detalles- previsto para este lunes en el kilómetro 1 de la avenida Bustillo. Luego se dijo que allí se colocaría una obra del artista plástico Pablo Bernasconi, alusivo a las Abuelas de Plaza de Mayo.

La convocatoria resultó en el desconcierto de las organizaciones sociales y de Derechos Humanos. Hubo quienes rechazaron el convite de plano. Otros acompañaron. Supusieron también que se trataría de un homenaje a Alfredo Chávez (protagonista en ese mismo lugar de la trompada al genocida Alfredo Astiz en septiembre de 1995) a quien desde Protocolo municipal invitaron especialmente.

Cargados de desconfianza hacia un gobierno hasta aquí ausente en la materia, las críticas arreciaron, el acto se pospuso, y el intendente convocó a las organizaciones para ofrecerles una explicación, que estas recibieron mirándose de reojo.

El puente sobre el arroyo Ñireco, el sorpresivo empuje a los trabajos de recapado del pavimento urbano, una vereda para andar en bicicleta en los barrios de oeste, son actividades de despliegue habitual durante un año electoral.

Pero incluir a los Derechos Humanos en la agenda de campaña es harina de otra saca. Llegado ese punto el público parece estar dispuesto a la indiferencia o al rechazo, pero no -no al menos mayoritariamente- a aceptar que la desgracia de miles sea objeto de una oportuna oratoria que no adquiera la inmediata firmeza de una política de Estado.

Solo alguien muy crédulo podría extraer de estos actos esporádicos una preocupación genuina.

Menos aún si provienen de un Gobierno municipal que parece siempre salirse de la vaina por manguerear los pañuelos blancos de la plaza del Centro Cívico. No por nada el intendente ha debido abstenerse de participar de eventos públicos junto a organizaciones sociales, vecinales y de Derechos Humanos. Su presencia ha sido reprobada. Hay para Gustavo Gennuso un límite infranqueable que él mismo trazó.

 

 

Le reprochan la pasiva admisión de políticas provinciales en línea con la Casa Rosada. Su iniciativa para la concesión del cerro Catedral; los tarifazos en el transporte público; el retiro del Estado de las políticas sociales - presunto acervo del intendente antes de asumir-; la puesta en declive de las políticas activas de género; la mala praxis en la obra pública, tardía y conflictiva en el centro de la ciudad, a cuentagotas en los barrios, entre otras que son -no hace falta ningún esfuerzo para entenderlo- también Derechos Humanos.

No parece concernirle al intendente el crimen de Rafael Nahuel, por ejemplo. En aquella ocasión, Gennuso “suspendió un viaje previsto a Buenos Aires”, informó la prensa. Dijo haber transmitido su pésame a los padres -que niegan haberlo recibido- del joven, y pidió esperar a que “la Justicia se pronuncie”, porque Rafael “es un vecino de Bariloche”. Eso fue todo.

Sin sonrojarse, este año los concejales de Juntos Somos Bariloche -su propia agrupación- rechazaron en primera instancia la solicitud de María Nahuel, tía del muchacho asesinado en Mascardi, para hacerse escuchar desde la banca del Vecino porque los hechos, argumentaron, ocurrieron fuera de los límites del ejido municipal.

Más aún, durante una de las marchas convocadas en reclamo de justicia por Nahuel, alguien pintó su rostro en uno de los maceteros que obstruyen el tránsito sobre la calle Mitre; pequeño acto conmemorativo que rápidamente fue reprimido con una denuncia del Ejecutivo municipal.

Ni se constatan pronunciamientos oficiales sobre los episodios de violencia institucional en los barrios, a excepción de un mínimo y trabajoso aporte dinerario a alguna de las víctimas.

 

 

No es necesario abundar en la lista. Históricas organizaciones de Derechos Humanos, como la APDH o la Red por la Identidad; gremios; los mayores bajo pancarta de El Abuelazo; la Multisectorial contra la Represión e H.I.J.O.S., entre otras muchas, observan en la repentina preocupación del intendente por los DDHH una contradicción; falsía, incluso, para algunos referentes.

De la reunión organizada por Gennuso este lunes por la mañana para explicar la extraña convocatoria, trascendió que les habría declarado a estas mismas agrupaciones su convicción de no borrar los pañuelos de la plaza, pero que está “presionado por los fachos”.

Que allí mismo explicó que su intención es intervenir los paradores de colectivos con imágenes alusivas, entre otros al cura Carlos Mujica. Que dijo que -según cuentan los presentes- “nunca pensó en Alfredo Chávez” al hacer la convocatoria al acto en el kilómetro 1 de la avenida Bustillo, ahora postergado.

Explicaciones mediante, las organizaciones concurrieron a la reunión con el temor de que se quisiera disipar el lugar habitual de encuentros conmemorativos que ha venido a ser la plaza del Centro Cívico. “Inauguración del Punto de la Memoria” había convocado el viernes Gennuso al acto frente al monolito.

Pendiente está la idea del concejal Daniel González (PRO) de trasladar las actividades vinculadas a los Derechos Humanos al barrio El Mallín, fuera del centro, menos visibles. Eso, y borrar los pañuelos de la plaza.

 

Concejal Daniel González

 

Pero pudo saberse que el “Punto” no es un punto, sino que son varios “puntos de la memoria”, en los paradores de los colectivos, según comentaron los asistentes a la reunión. Algo confuso, que el intendente achacó a un error de comunicación de la prensa oficial, y cuya concreción es ahora incierta.

Planteado un evento -o una Ordenanza- sin una mínima búsqueda previa de consenso, sobre temas tan sensibles como los Derechos Humanos, se corre el riesgo de convertirlo en agresión a un profundo sentimiento. Ya es tarde. Esa confianza con Gennuso está rota, y campaña o no, la de los Derechos Humanos parece ser una cuesta demasiado escarpada para el intendente.

Las políticas de Estado en Derechos Humanos han de ser constantes y activas. No bastan las frases, los decretos y los símbolos. Los espacios que un pueblo asume como propios para expresar su dolor son construcciones colectivas, espontáneas unas veces, otras por su referencia directa a la historia; historia popular, no la oficial.

Algo que aquellos, como dice la canción, “lo están gritando siempre que pueden, lo andan pintando por las paredes”.