# ELECCIONES 2019

“El pueblo reconoce la conducción de Cristina Fernández de Kirchner”

Con un discurso dirigido a las bases y una exaltación de la militancia, Axel Kicillof pasó por la comarca Viedma-Patagones. Fue recibido por una plaza llena que lo ovacionó ante cada crítica al Gobierno nacional. Al igual que en otras localidades bonaerenses, ratificó su poder de convocatoria.

08/06/2019

 

El ex Ministro de Economía de la Nación y actual Diputado encabezó este sábado un acto en la plaza Villarino, de Carmen de Patagones. El lugar se vio colmado por militantes y vecinos de la Comarca, quienes lo vitorearon, aplaudieron y dejaron en claro que es una de las figuras políticas más convocantes del momento.

Kicillof repartió besos, se sacó fotos y firmó unos pocos libros; llegó y se retiró en medio de la multitud, entre abrazos.

Desde el escenario realzó la figura del militante y atacó al Gobierno nacional porque “buscaba que nuestro pueblo bajara sus brazos; que se quedará en su casa, pero fracasaron. Intentaron primero la represión y luego el ninguneo. La militancia popular era la grasa militante, eran los que llenaban las plazas por un cargo, un vino, o una coca o un sanguche”, dijo.

 

Su discurso giró en torno a la necesidad de recuperar el Gobierno a nivel nacional y en esa senda destacó la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Criticó por igual al Presidente de la Nación Mauricio Macri y a la Gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal, y evitó explayarse sobre el proyecto de Provincia que propone. Fue, en ese sentido, un discurso bien de campaña.

“Macri y Vidal no escuchan, no tienen espíritu democrático para escuchar que no es no”, dijo, por caso.

Ante una plaza llena, enumeró las promesas electorales de Cambiemos en el 2015 y el incumplimiento de cada una de ellas: “Dijeron que no nos endeudarían, que no iríamos al FMI, que no se quitarían derechos, ni se destruirían los puestos de trabajo. Muchos los votaron porque les prometían vivir mejor, íbamos camino a Disneylandia”, recordó y calificó a ese discurso como “un fraude electoral”.

“Han tratado de lavarle la cabeza a un pueblo, nos invitaban a anestesiarnos, nos quería convencer de que ésto (por la pérdida de derechos y la crisis económica) era ineludible. Que éste es un sacrificio que teníamos que hacer y dos millones de mentiras más. Pero el objetivo siempre fue el mismo, que el pueblo bajara los brazos y no peleara por sus derechos”, explicó.

Como contrapartida, aseguró que “tenemos un pueblo que se ha organizado y reconoce la conducción de Cristina Fernández de Kirchner”; y retomó la necesidad de la unidad para derrotar a Cambiemos en las elecciones de octubre. Esa unidad, “a nivel nacional está representada por la fórmula Fernández-Fernández”, dijo, y pidió a la militancia volver al “trabajo de hormiga, de diálogo con los vecinos”.

“La grieta la inventaron para que no nos escuchen, esa grieta que marcan los grandes monopolios de la comunicación. Nosotros vamos a ganar esta elección de una manera más antigua y vamos a votar a Cristina y Alberto Fernández”, arengó.

 

Su discurso motivacional apenas dejó un resquicio para mencionar a su compañera de fórmula, la intendenta de La Matanza Verónica Magario, y tampoco hizo alusión a los candidatos de Unidad Ciudadana que ya están en carrera por la intendencia de Carmen de Patagones y gestionaron su llegada a la Comarca.

Durante el acto -que duró una hora-, Kicillof se mostró distendido, recibió los mates que desde abajo del palco le acercaban los presentes, compartió espontáneas charlas, accedió a todas las selfies pedidas. A pesar de cumplir con todos los abrazos y apretones de mano se retiró raudamente, sin dialogar con la prensa y fuertemente custodiado por su equipo de campaña que debió abrirle paso a los empujones para llegar al auto que lo condujo al Aeropuerto de Viedma, desde donde emprendió el regreso.