Memoria, Verdad y Justicia

Se cumplen 9 años de los asesinatos de Diego Bonefoi, Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco durante la represión policial en el Alto de Bariloche. Familiares de las víctimas recordarán esos crímenes de Estado con distintas actividades durante esta semana, que culminarán con una movilización el lunes 17.

11/06/2019
Bariloche

 

 

En octubre del año pasado, luego de casi una década, la “masacre del Alto” llegó a la etapa testimonial del juicio, y culminó con las condenas -en primera instancia- a cuatro años de prisión efectiva e inhabilitación para el entonces ex secretario de Seguridad, Víctor Cufré, los jefes policiales y los escopeteros policiales responsables de los asesinatos de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco.

Hasta entonces solo cumplía condena el ex cabo de la policía de Río Negro, Sergio Colombil, autor del asesinato por la espalda del adolescente Diego Bonefoi, de 15 años, durante la madrugada del 17 de junio de 2010.

El hecho brutal, extremo de una larga cadena de abusos y exceso de violencia policial, originados en la comisaría 28 de los barrios periféricos de la ciudad, provocó la protesta de los vecinos, y desató luego la represión policial.

Aquel día, durante la tarde, cerca de la esquina de las calles Clemente Onelli y Sargento Osses, la policía mató a Nicolás “Nino” Carrasco, de 16 años, de un disparo por la espalda, y a Sergio Cárdenas, que murió por el impacto de una posta de plomo de una escopeta 12/70. Cárdenas ni siquiera participaba de la protesta. Tenía 29 años y era padre de dos niños.

Como consecuencia del accionar policial hubo además otros  13 heridos de consideración.

 

 

Durante 8 años las familias de los jóvenes bregaron en soledad contra una maraña de dilaciones y encubrimientos para llevar a juicio a los jefes policiales, a los efectivos que dispararon a mansalva contra un grupo de personas desarmadas, y a los responsables políticos que se desentendieron de la situación -hechos que crearon el escenario en el que ocurrieron los homicidios- y que terminaron condenados por negligencia e incumplimiento de sus deberes.

En su exposición durante una de las jornadas de las audiencias, el perito balístico Rodolfo Pregliasco, describió ese escenario de represión policial del 17 de junio:

“Teníamos por un lado 56 policías (más 20 del grupo especial antimotines, Bora) con 12 escudos, 13 armas, 6 móviles; que arrojaban piedras, arrojaban gases y disparaban a razón de 15 cajas de cartuchos cada dos horas. Y del otro lado teníamos no más de 27 adolescentes que tiraban piedras, quemaban gomas; un auto quemado, y  la agresión a la comisaría”. Según estimó el perito, la policía pudo haber efectuado aquella tarde casi 1.100 disparos de escopeta, entre ellos, algunos con proyectiles de plomo.

 

Víctor Cufré, ex secretario de Seguridad, los jefes policiales y los escopeteros Víctor Darío Pil, Marcos Epuñán y Víctor Hugo Sobarzo, durante las audiencias.

El 4 de diciembre se dictaron por unanimidad las condenas a 4 años de prisión efectiva e inhabilitación por 8 años para ejercer cargos públicos al  ex secretario de Seguridad, Víctor Cufré, y a los jefes policiales, Jorge Villanova y Argentino Hermosa, encontrándolos responsables de “homicidio culposo” e incumplimiento de sus deberes como funcionarios públicos.

Una pena similar a la de los jefes recibieron los policías Víctor Darío Pil, Marcos Epuñán y Víctor Hugo Sobarzo, señalados como autores del crimen de Sergio Cárdenas. Los tres resultaron condenados a  4 años de prisión efectiva, 8 de inhabilitación y la prohibición de portar armas de fuego.

Las condenas trascendieron por ser las primeras contra funcionarios políticos responsables del accionar policial, pero no conformaron a las familias ni a las organizaciones sociales que las acompañaron durante el proceso; tampoco al numeroso público que asistió a las audiencias, y fueron largamente comentadas por los periodistas que las siguieron durante casi dos meses.

“Es solo un poquito de justicia”, dijo ese día Carmen Curaqueo, madre de Nicolás Carrasco, en medio de los gritos e insultos que se escuchaban en el hall de acceso al Tribunal, “Nos pasan por encima; la justicia tiene que ser para todos igual, para aquellos que tienen y también para los que no tenemos nada”.

 

 

A 9 años de los homicidios, aún no está dicha la última palabra. En marzo de este año el Superior Tribunal de Justicia  admitió los recursos de las querellas y la defensa de los condenados por las muertes del 17 de junio de 2010 en Bariloche. El máximo tribunal debe definir  aún si ratifica o anula el fallo dictado en diciembre por la Criminal Primera de Bariloche.

Más de 3.000 días de dolor por los crímenes y la incertidumbre sobre el último término del proceso judicial, son aquello que esta semana impulsa a la memoria.

Por eso este lunes habrá una exposición fotográfica en el Centro de Atención y Articulación Territorial 4 (ubicado donde entonces estaba la comisaría 28). El viernes a las 17 en la escuela 310 (Hermite y Onelli), se proyectará la película “El azote”, del cineasta José Celestino Campusano. El sábado a las 12.30 en el aula 1 del Centro Regional Universitario, habrá una jornada de reflexión y debate. Luego a las 15, en la plaza del barrio 169 Viviendas, una jornada barrial con música y poesía. Y el lunes a las 17, una nueva marcha que partirá de Onelli y Sobral, pidiendo, a casi 10 años, “justicia, por Diego, Nino y Sergio”.

 

 

Nos acompañan
#Auspicios #Apoyos