Elpidio González - Pichetto, de la Liga Patriótica a la persecución mapuche

El Senador rionegrino convoca figuras represivas del pasado, para reforzar un perfil a tono con la alianza que integra: el fantasma de la RAM, el extractivismo, y las invocaciones a la Patria. Un werken de la Coordinadora Mapuche de Río Negro advirtió que la fórmula de Juntos por el Cambio “es muy peligrosa” para ese pueblo.

16/06/2019
Adrián Moyano

 

Entre las “figuras señeras” que Miguel Ángel Pichetto invocó como sus guías para desempeñarse en la Vicepresidencia de la Nación “si el voto popular nos elige”, aparece Elpidio González, quien ocupó ese sitial durante el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear, entre 1922 y 1928. Pero antes  de arribar a ese lugar de privilegio, el hombre de la Unión Cívica Radical se había caracterizado por otras funciones cuya reivindicación por parte del todavía senador rionegrino, echa luz sobre su ideario de clase: González oficiaba como jefe de Policía de la Ciudad de Buenos Aires entre 1918 y 1921. Efectivos bajo su mando se cansaron de matar obreros durante la Semana Trágica.

El centenario de aquellos episodios se produjo seis meses atrás, de manera que su evocación está relativamente fresca. Aun así, cabe recordar que los incidentes comenzaron cuando piquetes de trabajadores que impedían el ingreso de materias primas a los talleres Vasena, fueron atacados a balazos. Ante la previsible reacción obrera, la Policía y grupos paramilitares desencadenaron una cruenta represión que se llevó cuatro muertos y 30 heridos. Algunas de las víctimas fatales fueron ultimadas en sus propios domicilios.

No se trató ni de errores ni de excesos. La persecución contra las organizaciones obreras contó con la dirección del propio González, quien tres días después del primer suceso, hizo publicar un llamado para la Policía, el Ejército y las bandas rompehuelgas que se habían conformado, a las que saludaba por su “energía y heroísmo”. En su valoración, la violencia había significado “una lección” a los “elementos disolventes de la nacionalidad”. La terminología resultará familiar para todos aquellos y aquellas que transitamos la última dictadura cívico-militar.

Represión durante la Semana Trágica

Según varias fuentes, el inspirador señero de Pichetto no fue ajeno al surgimiento y organización de los grupos paramilitares. En febrero de 2016, Herman Schiller publicó que estos se nutrieron de jóvenes “fuertemente impregnados por una combinación de difuso nacionalismo y catolicismo”. En primera instancia, se conformaron Orden Social y Guardia Blanca, que luego se llamaron Liga Patriótica Argentina y Comité Pro Argentinidad, respectivamente. El ex director de “Nueva Presencia” apuntó que desde esos ámbitos se crearon “brigadas armadas con el visto bueno de la Policía y el Ejército y el apoyo financiero de la Asociación Nacional del Trabajo, entidad patronal presidida por Joaquín Samuel Anchorena”. El financista de apellido patricio se había desempeñado como intendente de Buenos Aires hasta 1914 y adivinen qué: en 1919 era presidente de la Sociedad Rural Argentina.

En su conjunto, la Semana Trágica dejó como saldo 700 muertos y cuatro mil heridos. En Buenos Aires, la “normalidad” de explotación y pisoteo de los derechos laborales se recuperó gracias a la actuación del Ejército, la misma fuerza cuyo despliegue en la Patagonia pidió el ahora candidato a vicepresidente durante los momentos álgidos de la ofensiva anti-mapuche.

 

Continuidad nefasta

 

Orlando Carriqueo reside habitualmente en Fiske Menuko (General Roca), pero se encontraba en Buenos Aires cuando trascendió la noticia sobre el pase del año. Como werken de la Coordinadora Mapuche de Río Negro “vinimos con la idea de armar una denuncia penal contra (Patricia) Bullrich pero no teníamos abogado”, dijo, “cuando llegamos, nos encontramos con que ya estaba la denuncia de la APDH así que hablamos y por ahí, nos sumamos o armamos otra. Estamos analizando esa cuestión pero también vinimos porque en este momento, que se habla tanto de una nuevo pacto social en la Argentina, estamos planteando que no puede haber pacto social sin responder a las demandas comunitarias, plantearse una modificación del INAI, la Ley Antiterrorista, la actuación de la Justicia Federal, la persecución y el genocidio fundante del Estado, como paso inicial para poder aplicar políticas de reparación en el territorio. En este contexto, nos encontramos con Pichetto vicepresidente”, se rió Carriqueo.

“Perdón por la risa pero qué decir de Pichetto”, se disculpó el werken. “Ha tenido frente al conflicto de Rafael Nahuel una posición esperable de su parte, porque el discurso que tiene hoy es el que siempre pensó. En los años anteriores, mucha gente pensó que era el gran militante o que tenía incorporados algunos de los principios que pregonaba el Gobierno (de Cristina), pero la verdad es que es un racista. En cuanto al pueblo mapuche, ha opinado sin conocer. Más allá de haber estado más de 20 años como Diputado o Senador por Río Negro, no conoce ni a la comunidad de Sierra Grande, que es de donde viene. Entonces, habla muy livianamente del pueblo mapuche pero más allá de eso, es peligrosa su posición y su desconocimiento de las comunidades. Tiene incorporada la visión de que somos extranjeros y cuando planea fortalecer a las Fuerzas Armadas, está muy cercano al pensamiento de Patricia Bullrich”, equiparó el mapuche de Río Negro.

Orlando Carriqueo

Así las cosas, “la continuidad de este gobierno sería nefasta, no sólo para las comunidades mapuches y para todo los pueblos originarios de la Argentina, sino para la toda sociedad”, avisó Carriqueo. “Las políticas de este gobierno, emparentado con las familias que financiaron la Campaña al Desierto y que también estuvieron en la Década Infame, plantean un horizonte nefasto para las comunidades. Tenemos que estar preparado para un avance sobre el territorio mucho más violento y existe el peligro de que el conflicto aumente. La Justicia Federal también es responsable de este estado de excepción porque si bien esta no es la dictadura militar del 76 al 83, con otras connotaciones, está presente. La Justicia no da las garantías y las fuerzas de seguridad primero disparan y después preguntan. Entonces, sería muy peligroso que la fórmula ganase las elecciones en la Argentina”, resumió.

 

Mal rumbo

 

La incorporación del rionegrino a la fórmula presidencial oficialista no sólo permite avizorar una profundización del sesgo racista y represivo que caracterizó al gobierno de Cambiemos, sino también la aceleración del extractivismo. Su incorporación al staff que lidera Mauricio Macri cayó como balde de agua fría entres sectores de Ingeniero Jacobacci, donde el sacerdote Mario Bússolo está en la primera línea de la pelea anti-minera. “Mi preocupación es que se profundice el modelo capitalista financiero, que genera mucha pobreza. Eso es indiscutible, pero se suma a otros aspectos del capitalismo conservador, por ejemplo, el sistema extractivo basado en la especulación y llevado adelante por empresas trasnacionales, muchas veces con la complicidad de funcionarios. En ese sentido, creo que si estas personas asumen el gobierno sería lamentable”, disparó.

Mario Bússolo

El senador se sintió especialmente molesto con la actuación de Bússolo y otros colegas, quienes cuestionan la posibilidad de que se ponga en marcha el Proyecto Calcatreu, unos 80 kilómetros al sur de Jacobacci. “Nosotros nos hemos sentido lastimados por el mismo Pichetto cuando nos trató de curitas ambientalistas que quieren que existan pobres, cuando se hacía referencia en la Legislatura a la temática”, recordó el cura. “No sólo no hay conciencia, tampoco hay responsabilidad en el cuidado del medioambiente y de las vidas más vulnerables. Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico siempre se convierte en un planteo social. Lo dice el Papa Francisco en Laudato si: las discusiones sobre el ambiente deben integrar a la justicia, para escuchar tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres. Si continuamos con este modelo extractivista, vamos por mal rumbo”, avisó.

Grupo Albatros

Pocos días después del asesinato de Rafael Nahuel en Villa Mascardi, Pichetto había hecho suya la versión del Ministerio de Seguridad y calificado de “totalmente inadmisibles (a) estos grupos violentos y esta metodología del RAM que desconoce la nacionalidad, lo que es la soberanía argentina, la vigencia de la ley y de las resoluciones que emanan de los jueces”. Con llamativa coincidencia, en 1919 la Liga Patriótica Argentina declamaba como sus objetivos “estimular sobre todo el sentimiento de argentinidad; cooperar con las autoridades en el mantenimiento del orden público, evitando la destrucción de la propiedad privada, comunal y del Estado, contribuyendo a mantener la paz de los hogares”, además de “inspirar al pueblo amor por el Ejército y la Marina”. Entonces, no puede llamar la atención que el presidente Macri insista en definir a su insólito socio como un patriota.