# ¿DÓNDE ESTÁ SILVIA?

De averiguación de paradero a femicidio

Después de dos años de investigaciones, el Ministerio Público da crédito a la hipótesis más obvia sobre la desaparición de Silvia Vázquez Colque, víctima de violencia de género.

01/07/2019
Viedma

 

Pasaron 24 meses desde la desaparición de Silvia. Finalmente el Ministerio Público fiscal decidió acompañar el pedido de la familia e investigar a la pareja de la víctima, Marco Thola, como posible responsable del femicidio de la mujer de 32 años.

El próximo 31 de julio se realizará una audiencia de control de prueba durante la cual la Fiscal Paula Rodríguez Frandsen y el abogado de la querella Favio Igoldi pedirán ante el juez de juicio Marcelo Chironi, que se siente a Thola en el banquillo de los acusados.

En dos años no se ha encontrado el cuerpo de la joven, pero en las pesquisas tampoco se encontraron fundamentos para seguir pensando que la mujer se marchó por su propia voluntad, dejando a sus hijos, sin despedirse ni comunicarse con su familia ni amigos en todo el tiempo transcurrido.

La investigación se inició como búsqueda de paradero. Durante los primeros dos meses se realizaron allanamientos, rastrillajes, pericias y se tomaron declaraciones testimoniales. La Fiscalía siguió todos los pasos que marcan los protocolos de actuación internos ante la desaparición de una persona. Sin respuestas, la búsqueda se amesetó hasta que en junio de 2018 se constituyó la querella que impulsó la denuncia por femicidio. A partir de ese hecho, ante la Justicia se puso en palabras la idea más evidente: que a Silvia, víctima de violencia de género, la habían matado.

Desde ese momento y hasta hoy se realizaron nuevos rastrillajes, sin resultados. Se tomaron seis testimoniales más y se realizó una prueba de ADN sobre cabellos que fueron encontrados en un morral que sospecharon podía pertenecer a la víctima, porque dentro había un llavero con la inscripción Colque. Las pruebas dieron negativas.

 

Por último, una pericia psicológica retrospectiva que realizó el Cuerpo de Investigación Forense reafirmó que “es baja la probabilidad de que el ausentamiento se deba a razones voluntarias, o trastorno mental, o factores vinculados con el suicidio” y amplió que existió “alta probabilidad de que el ausentamiento se encuentre vinculado a comportamientos relacionados por ser víctima de violencia de pareja, con compromiso de vida en la desaparecida”.

Marco Thola sigue en libertad, viviendo en la misma casa familiar donde en una oportunidad apuñaló a Silvia y al cuidado de los hijos menores de edad. La fiscalía no acompañó en su momento el pedido de prisión preventiva, como tampoco lo hizo la jueza Itziar Soly. En la misma condición llegará al juicio -en caso de que el juez así lo determine- y según explicó Igoldi, no hay más elementos jurídicos para pedir la prisión preventiva, por lo menos hasta que haya sentencia de culpabilidad.

 

Caminos aciagos

 

En junio de 2018 Beatriz y Verónica, madre y hermana de Silvia llegaron a Viedma desde Bolivia. Brindaron ante la Justicia testimonio como adelanto de prueba. Beatriz es un testigo clave ya que estaba de visita en la capital rionegrina la noche del 4 de junio de 2017, cuando su hija desapareció.

Según la mamá, esa noche de domingo Silvia se fue con su pareja a la casa de la hermana de él, pero ella no regresó. Según la versión que Marco Thola brindó a la fiscalía, volvieron juntos y a la mañana siguiente ella se levantó temprano para ir al Hospital y ahí se perdió el rastro.

Curiosamente, Thola no radicó la denuncia por desaparición. Lo hizo una amiga de Silvia, un mes después, al no lograr ubicarla por ninguna vía.

En su relato, Beatriz contó que la mañana del 5 de junio, cuando notó que su hija no estaba y al encontrar sólo respuestas dilatorias sobre su paradero, sintió mucho miedo y quiso irse. Para ello “busqué mi papelito (registro migratorio de ingreso al país) y ahí vi los documentos de Silvia, el carnet de argentina y el carnet de Bolivia”, dijo ante la jueza Soly.

“¿Cómo se va a ir mi hija sin sus documentos?”, dijo que le preguntó a Thola, quien le respondió que seguramente “se buscaría otros”.

La madre de Silvia, en conferencia de prensa

La relación de Marco y Silvia estaba marcada por la violencia que él ejercía, al punto que la noche del 1 de enero de 2017, luego de una discusión, la apuñaló. Por esa agresión estuvo detenido unas horas, en una causa que se inició como “intento de homicidio” pero luego fue degradada a “heridas leves”, razón por la que recuperó su libertad. Por el hecho fue juzgado y cuenta con una sentencia en suspenso.

Desde el primer momento de la desaparición, la familia de Silvia apuntó a Thola. Verónica, en agosto del 2017, le dijo a este medio que “pienso que el primer sospechoso es su esposo”, y aclaró que su hermana no sería capaz de marcharse abandonando a sus hijos. En ese momento, aun estaba intacta la esperanza de encontrarla con vida.

Ahora, con la noticia de un probable juicio, Verónica asegura que “siente algo de alivio” de saber lo que realmente pasó. “Si fue Marco el culpable, que pague el resto de sus días. Si Silvia se fue, que Dios tenga piedad de ella”.

Para Beatriz, en su corazón de madre, el alivio no llegará con el juicio. Seguirá siempre esperando que Silvia vuelva.