# DOS AÑOS SIN SANTIAGO MALDONADO

“Dibujaron un informe”

Hace un año el perito criminalista Enrique Prueger presentó un estudio que rebate las principales conclusiones de la autopsia practicada al cuerpo de Santiago Maldonado. Para el especialista y su equipo, el joven artesano no pudo haber estado “más de 30 días en el agua, como máximo”. Hasta el momento, la justicia se rehúsa a admitir esas pruebas, que podrían demostrar que el cuerpo fue “plantado”.

31/07/2019
Nacional

Enrique Prueger

Prueger coordinó un equipo integrado por docentes de distintas universidades nacionales, entre ellas, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad tecnológica, la Universidad de Córdoba y el Conicet, para analizar las conclusiones de la autopsia realizada al cuerpo de Santiago Maldonado por el Cuerpo Médico Forense y el Equipo Argentino de Antropología Forense.

El informe de Prueger refutó aquellas conclusiones; sin embargo hasta hoy la Justicia se niega a admitirlo como testigo e incorporar su análisis al expediente por la muerte de Maldonado.

Prueger es licenciado en criminalística, y participó como perito en casos resonantes durante los últimos 30 años. El asesinato del conscripto Omar Carrasco; la muerte de Carlos Menem (h); el doble crimen de La Dársena en Santiago del Estero; el triple crimen de Cipolletti; el crimen de Otoño Uriarte, y el suicidio del ex fiscal Alberto Nissman, contaron con su intervención.

De acuerdo a las conclusiones de Prueger, el cuerpo de Santiago Maldonado “no pudo haber estado en el agua por más de 30 días, como máximo”, contradiciendo así el informe oficial firmado por 28 profesionales el 24 de noviembre de 2017, donde se afirma que el joven artesano murió por ahogamiento y permaneció por un lapso de 53 a 73 días en aguas del río Chubut.

Entre otros datos, el análisis de Prueger se basa en dos estudios verificatorios que echan por tierra los resultados del dictamen final que dieron pie al juez Federal Gustavo Lleral para cerrar la causa.

Uno de ellos es el informe de la bióloga y palinóloga (analista especializada en el estudio de polen y esporas, vivos o fósiles) Leticia Povilauskas, contenido en el punto 10 del documento final de la autopsia, donde se analizan las prendas de Maldonado y su relación con el entorno vegetal del río Chubut. Según consta, se hallaron granos de polen pertenecientes a Austrocedrus chilensis (ciprés), coníferas de zonas boscosas de la Patagonia, pero ausentes, kilómetros a la redonda, y desde las nacientes del río cuyas márgenes están pobladas predominantemente por sauces.

“Intencionadamente los peritos no tomaron en cuenta ese informe”, señaló Prueger, “no hay forma de explicar la presencia de ese tipo de polen en la ropa de Santiago Maldonado, porque en esa zona el ciprés no existe, no hay ciprés pasadas las estribaciones de El Bolsón hacia el este”.

En sus conclusiones Povilauskas adviertió además que Maldonado vestía prendas de abrigo sintéticas, de nylon, que vuelven imposible la adherencia de polen, más aún en el agua, donde fue hallado el cuerpo, y durante un lapso tan prolongado: “en esas condiciones”, refirió Prueger, “el polen no puede permanecer más de 20 o 30 días, según estimó la palinóloga; vale decir, que encontramos polen de una especie que no está presente en el lugar, en ropa de muy baja adherencia, y al cabo de un tiempo en el que el cuerpo y las telas debieran ya estar lavadas, limpias”.

Povilauskas  destacó en su informe, en la foja 54 de la autopsia, que “bajo ningún punto de vista los granos de polen encontrados pueden permanecer adheridos a las prendas citadas, sumergidas en el lugar del hecho por un período de tiempo prolongado, teniendo en cuenta la mínima velocidad que pueda tener la corriente de flujo en el del río, la energía presente en el medio acuático y la cantidad de oxígeno removido en el lecho. Estas condiciones hacen que el polen se desprenda fácilmente de las ropas”.

“Yo ratifico que este informe fue ignorado ex profeso”, dijo Prueger a En Estos Días; “primero hay que decir que no es cierto que fueron 28 peritos los que participaron de la autopsia, tal como se difundió. Fueron solo 3 los que estuvieron frente al cadáver, y el resto observó por televisión desde una sala contigua. El informe de la palinóloga no es una luz amarilla de advertencia, es una alerta roja para lo que ellos querían demostrar, y no pudieron de ningún modo haberla pasado por alto”.

 

Otro de los puntos cuestionados por Prueger en su informe es que los peritos de la autopsia aluden a la crío conservación para explicar la integridad del cuerpo de Santiago Maldonado tras una inmersión tan prolongada.

“Quienes vivimos en la Patagonia sabemos que acá no existe la crío conservación”, explicó el criminalista, “los ríos y lagunas patagónicos tienen una temperatura de 2 a 3 grados; han utilizado el término para sostener un argumento, pero, para que se comprenda, cuando hablamos de crío conservación estamos hablando de 90 a 180 grados bajo cero”.

“Desde el punto de vista de  la terminología científica, en primer lugar, el lenguaje empleado es erróneo; pero más todavía”, sostuvo Prueger, “las lesiones producidas por el frío, a nivel médico, se observan en los cartílagos, en las epífices (extremos) de los huesos; pues bien, el informe de la autopsia indica que ´ha padecido frío´ y que esas lesiones en Maldonado aparecen solo hasta la altura de las rodillas. Entonces que me expliquen como hace uno para ahogarse con el agua hasta las rodillas”.

El resumen oficial de la autopsia señala que Santiago Maldonado murió ahogado, coadyuvado por hipotermia; estima que el cuerpo estuvo en el río Chubut  53, 60 o 73 días, y que no había rastros de que hubiera sido movido del lugar donde apareció. En suma, no pudo ofrecer precisiones sobre el tiempo durante el cual el cuerpo del joven permaneció sumergido.

Por el contrario, Prueger acudió a datos que los peritos firmantes “ignoraron a sabiendas”.

Sostuvo que la autopsia contiene errores vinculados al registro de la temperatura del agua, ya que se empleó la tabla de REH, que se basa en temperaturas promedio para el análisis de este tipo de casos.

“Trabajaron con una temperatura de 3,9 grados, una marca que se dio en junio, dos meses antes de que Maldonado desapareciera presuntamente ahogado en las aguas del río Chubut. Y toman esos 3,9 grados, que es la temperatura mínima en ese proceso temporal que va desde junio a octubre de 2017. El asunto es”, explicó Prueger, “que no toman el promedio sino que toman la temperatura mínima. La tabla REH especifica que debe trabajarse con el promedio. Hay que tomar todo el registro térmico del período para estimar el promedio. Y eso es algo que ellos lo tienen, porque figura en la autopsia, pero no lo hicieron. Cuando nosotros calculamos el promedio encontramos que la temperatura fue de 6,27 grados, no de 3,9. Con eso el proceso de degradación se acelera; se reduce a entre 20 y 30 días, lo cual significa que es correctísima la evaluación de la palinóloga si, como corresponde, se toma el promedio”.

“Eso que hicieron es, bajo todo punto de vista, no una falta grave, sino gravísima. Dibujaron un informe”, afirmó el criminalista.

 

Según Prueger, entonces, el período de incertidumbre sobre qué ocurrió con el cuerpo de Santiago Maldonado no es mayor a 30 días, pero Maldonado estuvo desaparecido durante 78.

Otro de los datos que -según el perito- se ignoraron durante la autopsia, fue la acción de la fauna sobre el cuerpo de Maldonado expuesto a la intemperie. Para verificarlo, Prueger y su equipo arrojaron un trozo de carne en las mismas condiciones y lugar donde fue encontrado el joven.

“Las nutrias, los hurones, los peces, los cangrejos…Pusimos ahí 1 kilo de carne y en dos semanas no quedó nada”, confirmó Prueger, “y a Maldonado le sacaron las huellas dactilares antes de hacerle la autopsia. Él tenía las manos sin guantes. Es inexplicable como es que pueden haber sacado huellas dactilares después de 78 días, cuando el guantelete de piel se desprende como máximo a los 20 días; es decir, que perdería las huellas dactilares”.

Cuando lo hallaron, el cuerpo de Maldonado tenía apenas corroído el pabellón de una de sus orejas. Este dato también consta en el informe de la autopsia.

A juicio de Prueger  “Nada de todo eso cierra”.

Según relató el criminalista cuando presentó su informe, lo primero que les llamó la atención a él y a su equipo fue que 28 especialistas intervinientes en la autopsia estuvieran completamente de acuerdo, y que ninguno de ellos tuviera ninguna duda, ningún dato que verificar. Con ello se abocaron al estudio de las conclusiones y aparecieron los cuestionamientos infranqueables hasta hoy para los peritos oficiales.

El análisis de Prueger y su equipo fue entregado a Verónica Heredia, abogada de la familia Maldonado, quien aún batalla para que la justicia lo admita y convoque a Prueger como testigo.

“A nosotros nos pareció una falta de respeto (el informe de la autopsia) y de una soberbia descomunal; uno en el ámbito de la ciencia no puede escribir cualquier cosa, debe atenerse a una terminología y a una metodología epistemológicas. Todo hecho científico tiene que ser verificable, y deben tenerse en cuenta todas las variables”, insistió Prueger, “yo no pido que nos crean a nosotros, pido a los interesados que lean el informe de la autopsia, y van a poder comprobar que está lleno de agujeros negros”.

 

La versión oficial señala que “no hay argumentos forenses que indiquen que el cadáver estuvo en otro lugar”, pero tampoco hay argumentos que demuestren lo contrario. También en esa ambigüedad consiste el dolor de la familia Maldonado.